sábado, 22 de septiembre de 2018

101.- "LA CASA DEL TRANSEÚNTE" (ACTUAL "MUSEO AERONÁUTICO MUNICIPAL") - Avenida de la Libertad, Los Alcázares


Plano original
(Fuente: Archivo General Región de Murcia ES.30030.AGRM/4)
El edificio que se alza junto a la centenaria Base Aérea de Los Alcázares y que en la actualidad alberga el Museo Aeronáutico Municipal, fue construido inicialmente como refugio para obreros parados en la localidad, a instancias del que por entonces era Jefe de la Base, el Comandante D. Juan Muñoz Ortiz, siendo el autor del proyecto, fechado en Febrero de 1934, el Comandante de ingenieros D. Luis Melendreras Sierra.

El solar en el que se ubica estaba situado en la finca propiedad de D. José Nieto, siendo iniciativa del entonces Comandante Burguete, construir un edificio que acogiese a los pobres y transeúntes que pasasen por la localidad.

El edificio puede observarse en la parte inferior izquierda, en esta vieja fotografía aérea del Aeródromo
En la década de los treinta, Nieto cedió el solar, que tenía una superficie de 480 m2, a la población de Los Alcázares, al objeto de proceder a la construcción de la que sería conocida como “La Casa del Transeúnte”, o “La Casa del Pueblo”, siendo sufragada la obra por suscripción popular.

Acceso principal
Se trata de un inmueble de líneas sencillas y armoniosas, en un interesante estilo art-déco, aerodinámico, realizado siguiendo los modelos de los edificios militares de la vecina Base Aérea de Los Alcázares. El edificio es de una sola planta y tiene 188 m2 de superficie. Su distribución interior muestra una sala central muy alargada por la que se accede a diversas habitaciones situadas a ambos lados del edificio.

Finalizada la Guerra Civil, el edificio fue ocupado por un Comandante de Ingenieros del Ejército, quien la transforma en chalet, pasando a funcionar como vivienda para jefes de Aviación destinados al Aeródromo de Los Alcázares.

A finales de la década de los cuarenta llega a Los Alcázares, procedente de Molina de Segura, D. Pedro López Nadal, pater del cuerpo eclesiástico del Ejército. Éste convence a Nieto para que elabore un documento de segregación y donación a la Parroquia del inmueble, que pasó a convertirse en Casa Parroquial.




A principios de la década de los noventa, el inmueble fue adquirido y rehabilitado por el Ayuntamiento de Los Alcázares, con el fin de reconvertirlo en Museo Aeronáutico y que albergase la extensa colección de fotografías, documentos, planos, uniformes, maquetas y diversos materiales, vinculados a la historia del legendario Aeródromo de Los Alcázares, siendo inaugurado el 13 de Octubre de 1999.

Parte trasera

Interior del Museo en el que se puede apreciar como es la distribución del edificio

A lo largo de su historia, la construcción ha ido experimentando diversas modificaciones con el fin de adaptarse a las diferentes funciones para las que ha sido utilizada. A pesar de ello, todavía conserva gran parte de los detalles déco, entre las que destacan las puertas principal de acceso y la de la parte trasera. 

El magnífico trabajo de restauración realizado con el fin de adaptarlo a museo, ha combinado acertadamente y de forma armoniosa, los colores blanco y azul, de manera que resaltan los aleros, dándole un mayor efecto de dinamismo.

Referencias
  • Archivo General Región de Murcia. ES.30030.AGRM/4 / 
  • Diputación Provincial de Murcia: colecciones fotográficas > 4.3.9 / Fotografías del Área de Cultura de la Diputación Provincial de Murcia
  • López, Carmelo. "Arquitectos e Ingenieros Militares en Murcia Desde Mediados del Siglo XVIII hasta el Año 1936"
  • Periódico “La Verdad” 18/5/18
  • Web: Región de Murcia Digital http://www.regmurcia.com/servlet/s.Sl?sit=a,67,c,371,m,1071




sábado, 8 de septiembre de 2018

100.- CASA LLAGOSTERA - c/ Mayor 23 (antigua c/ Marina Española nº 37 y 39), Cartagena


¡EXIGIMOS LA RECONSTRUCCIÓN URGENTE E INTEGRAL DE LA 
CASA LLAGOSTERA!


La”Casa LLagostera” constituye, en palabras del catedrático Pérez Rojas: “sin ninguna duda, el edificio con la fachada más original y hermosa de la arquitectura murciana del siglo XX”, y para nosotros es el edifico modernista más importante, no sólo de Cartagena, sino de toda la Región de Murcia e incluso del Levante español, no existiendo fuera de Cataluña ningún otro ejemplo de empleo de cerámica modernista que se le pueda comparar.

Los Llagostera (de los que ya hablamos en su día en la entrada de este Blog sobre el “Huerto de las Bolas”) eran una familia de comerciantes de origen catalán instalados en Cartagena. En este caso su enriquecimiento estuvo relacionado con el que experimentó la burguesía comercial en la época de la Gran Guerra, cuando ya la minería había entrado en una fase de decadencia. 

En 1913 D. Esteban Llagostera i Puntí le encargó al arquitecto Víctor Beltrí la construcción de un edificio para destinarlo a viviendas y poder instalar en sus bajos su comercio de telas, en la calle más céntrica de la ciudad: la calle Mayor, por aquel entonces denominada calle de la Marina Española. El proyecto consistía según figuraba en el proyecto en “derribar y reconstruir una casa formando una sola y única finca”. Para llevar a cabo el proyecto Beltrí decidió recurrir, una vez más, a la mejor y más afamada empresa constructora cartagenera: “Carbajal Hermanos”.

Membrete de la tienda de tejidos de Esteban Llagostera
El edificio se desarrolla en cuatro vanos con tres pisos, más una planta baja, en donde se encontraban separados por la puerta de acceso, en el lado izquierdo según se mira de frente (en el lado que años más tarde ocupó el “Gran Bar”), el comercio de la familia dedicado a la venta de tejidos, y en el otro, el almacén de dicho comercio. Se anunciaba como: “Gran tienda de géneros del país y extranjeros Esteban Llagostera y Cía.”

Ocupaban los flancos sendos miradores, que abarcaban balcones corridos en los dos huecos centrales. Las embocaduras de los huecos eran de piedra artificial y también las salientes ménsulas, unidas a las losas de los balcones como piezas enterizas, todo en diseño modernista.

La cerrajería trazaba dibujos de roleos curvos de forja artística, decorada con clavos florales y chapa estampada. Tanto los miradores, como las carpinterías de los huecos disponían en su parte superior de una cuadrícula con vidrios de colores, recurso que el arquitecto emplearía en numerosas ocasiones a lo largo de su dilatada vida profesional.

Plano de planta de la Casa Llagostera
Original: Archivo Municipal de Cartagena)
En los planos de distribución que se conservan en el Archivo Municipal de Cartagena, se puede apreciar como el arquitecto resuelve de forma magistral su distribución interior. Esta era idéntica para las tres plantas vivienda, estando compuestas por 12 estancias de diferentes usos (dormitorios, salones, comedores…), 2 aseos, un baño, cocina y 2 pasillos separados por un pequeño distribuidor. 

La planta primera era la de mayor riqueza ornamental y mejores calidades en los acabados (carpinterías, molduras, plafones, pavimentos…), debido a que era la vivienda que ocupaba la familia Llagostera.

Interiormente, el edificio se comunicaba verticalmente a través de la escalera principal y de una escalera de servicio, a la que se accedía por la parte trasera del edificio. Estás escaleras hacían que hubiese una serie de patios, de pequeñas dimensiones, que servían de luz y ventilación natural a todas las estancias interiores. Antes del derribo del interior se conservaban las columnas de fundición, fabricadas en Barcelona, y el zócalo de piedra artificial de la zona de la entrada de servicio, el cual se encontraba recubierta de azulejos con motivos florales y una cenefa con dragones. También la fachada trasera estaba recubierta de azulejos.

Entre los planos del proyecto existentes en el Archivo Municipal faltan los de la fachada, lo más original del edificio. 

En efecto, lo más interesante de la construcción, es sin ningún género de dudas, su extraordinaria fachada en la que abundan los detalles sezessionistas.



Aspecto de la fachada, poco antes de ser ocultada
La característica que la hace singular, es su decoración a base de cerámica pintada, obra del ceramista y profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Valencia, Gaspar Polo. En ella aparecen representadas las figuras de Minerva y Mercurio, símbolos de la sabiduría y del comercio, y los escudos de Barcelona y Murcia (a los lados de Minerva) y los de Manlleu y Cartagena (a los lados de Mercurio), en alusión a los lugares de origen y trabajo de la familia Llagostera. En el último piso también figura el escudo de España. Por cierto que las coronas de los escudos fueron destruidas a golpes con motivo de la proclamación de la República, y nunca fueron restauradas.

Detalle del alero
La cornisa del edificio es una prolongación de la fachada que se curva hacia el exterior. Su continuidad afianza el efecto completo de la decoración cerámica del conjunto. La cornisa oculta el peto de cubierta, también recubierto de azulejos, con el letrero “Casa LLagostera” ocupando el ancho completo de la fachada.

Leyenda que corona el alero, y que apenas se divisa desde la c/ Mayor
Las obras se prolongaron hasta 1916, fecha que aparece junto a la firma del ceramista en el borde interior del recuadro de Mercurio. 

Los azulejos se realizaron en la fábrica de azulejos de “Onofre Valldecabres y Hermano”, lugar en donde Polo ejercía como Director Técnico, y una de las favoritas de Víctor Beltrí (según investigaciones de Jose Antonio Rodríguez y Andrea Moreno dadas a conocer en su ponencia del CIMAM 2016, referenciada al final de esta entrada).

Material publicitario de Onofre Valldecabres y Hno.
La puerta de entrada era de una bella ejecución, posiblemente en maderas nobles, con plafones enmarcados en molduras de gran grosor. En su parte superior destacaba una artística rejería, elaborada seguramente por el mismo artesano que realizó la de la escalera principal y los balcones. También destacaba la talla de la madera en la zona que enmarcaba los tiradores de la misma, y el tapajuntas que se encontraba coronado por un capitel tallado.

Pero si extraordinaria era la fachada, no menos impresionante era el interior. El vestíbulo se encontraba decorado por un zócalo de azulejos en estilo modernista que tenía su continuación en el tramo de la escalera, procedentes también de la misma fábrica de azulejos de “Onofre Valldecabres y Hermano”, y diseño del gran arquitecto modernista Demetrio Ribes, autor de importantes obras como la Estación del Norte de Valencia, parte de cuya cerámica fue realizada también en la misma fábrica.






Detalles del vestíbulo y el arranque de la escalera
El techo del mismo estaba decorado con flores en relieve donde destacaban dos ménsulas adornadas con guirnaldas. Precisamente las guirnaldas como elemento decorativo se podían contemplar a lo largo de las paredes del vestíbulo. Asimismo sobresalían dos grandes pilastras a ambos lados, justo antes del inicio de la escalera, decoradas también con motivos modernistas.



Detalle de la escalera interior, antes de su demolición
A los pisos superiores se accedía por una preciosa escalera, en la que destacaba la elaborada talla en madera del arranque de la misma, siendo su rejería con motivos vegetales del mismo estilo que la que adornaba el balcón principal de la casa, y con los arrimaderos de azulejos blancos y verdes, rematados por una hilera de esquemáticos y modernistas motivos vegetales.

Una de las vidrieras con profusión de rosas Mackintosh y las iniciales del propietario
En los rellanos de acceso a los pisos existían unas bellísimas vidrieras de cristal emplomado semicirculares divididas en tres secciones. En las vidrieras centrales aparecían entrelazadas las letras «E» y «LL», iniciales del nombre y apellido del propietario, rodeadas de numerosas “rosas Mackintosh” y otros motivos vegetales. Casi con toda seguridad fueron realizadas por la prestigiosísima empresa de Barcelona “Rigalt, Granell & Cia.”, una de las mejores de España en este tipo de trabajos.


Todos los suelos eran de mosaicos hidráulicos destacando el del salón principal del piso primero con motivos, una vez más, de rosas. Todas las estancias de las viviendas también estaban revestidas de azulejos de los más importantes ceramistas de España, tales como Pujol i Bausis o Valencia Industrial, además de la ya mencionada de Onofre Valldecabres.

Esta abundancia de rosas, no sólo en la vidrieras y suelos, sino en otros muchos motivos decorativos de la vivienda, nos han hecho incluso sospechar si los Llagostera no tuvieron alguna relación con la orden de los Rosacruces.

Sobre el tejado del edifico se conservaban los restos de una torre que hizo construir el propietario para poder comunicarse con su finca del “Huerto de las Bolas”, haciendo señales con banderas.

Antigua fotografía en la que se puede apreciar en la parte superior izquierda
de la torre desde la que se comunicaban con el Huerto de las Bolas
Tras muchos años de completo abandono en los que el edificio fue objeto de numerosos y reiterados actos de vandalismo, incluyendo varios incendios y ocupaciones ilegales, en el año 2010, y durante la alcaldía de la controvertida Pilar Barrerio, el Ayuntamiento de Cartagena incomprensiblemente aprobó un Plan Especial que incluía la construcción de un aparcamiento de dos plantas en el sótano, autorizando el derribo y desescombro de todo su interior, a pesar de haber estado el edificio protegido con Grado 1 en el Plan General de Ordenación Urbana anterior, y con Grado 2 en el posterior Plan Especial de Ordenación y Protección del Conjunto Histórico (con la consiguiente prohibición de llevar a cabo en él alteraciones significativas). Dicho Plan argüía los graves e irreversibles daños estructurales del inmueble, cosa que desmintieron diversos técnicos independientes que lo pudieron visitar antes del derribo. La aprobación tuvo lugar sin que ningún grupo municipal se opusiera, y a pesar de la protesta y recursos en contra de diversas asociaciones y organismos como la “Asociación Española de Ceramología” o la propia “Comisión Beltrí 2012”, que llegó a solicitar infructuosamente su declaración como BIC. 

Nunca pudimos entender como el Ayuntamiento de la ciudad permitió destrozar de ese modo, la perla del modernismo del Levante español, y por supuesto la mayor joya modernista de Cartagena. 

Los nuevos propietarios rápidamente tapiaron la fachada, desmontaron la escalera, las vidrieras y otros elementos de valor, y procedieron a derribar el resto, para construir un inmueble de planta baja y tres alturas, con el último piso retranqueado.

Muebles amontonados en la calle al poco de
empezar el derribo del interior. ¿Dónde estarán?
Sin embargo pronto las obras quedaron paralizadas ante la crisis de la construcción, quedando durante años el solar al aire, y la fachada apuntalada y cubierta por una lona. 

En 2016 se reanudaron las obras ejecutando el foso de cimentación de los aparcamientos, hasta que los obreros tropezaron con el puerto romano, situado a cuatro metros de profundidad. La Comunidad Autónoma acreditó que se trataba de una sección del antiguo muelle, y obligó a paralizar las obras. La estructura de muros cruzados encontrada forma un muelle de cientos de metros de superficie con un frente de arenisca y piedra caliza en buen estado, un canal de desagüe perfectamente conservado y varios muros transversales que hace dos mil años formaban el área de operaciones de carga y descarga. Un segundo fragmento de muro, con una superficie de losa pulimentada y acanalada, confirma la importancia del hallazgo. Entre los materiales hallados entre los muros del muelle hay columnas y elementos correspondientes a frisos de aquella misma época. Proceden seguramente de edificios derruidos que fueron utilizados como relleno del muelle, amalgamado con arena y otros materiales triturados.

En el 2017 emitió una resolución definitiva que obligaba a conservar los restos in situ, ya que no es posible ni recomendable extraerlos, y habilitar un acceso para que pudieran ser estudiados y visitados de manera restringida.

Los propietarios exigieron a Comunidad y Ayuntamiento que les dieran una alternativa que les permitiera rentabilizar la inversión, emitiendo alegaciones.

Finalmente en 2018 la Consejería de Cultura de la Comunidad Autónoma acordó con la Concejalía de Urbanismo un cambio en el planeamiento, para que se permita un piso más (dos sobre el original), a cambio de renunciar a uno de los dos sótanos de aparcamientos. 

Desde aquí queremos pedir a las autoridades que exijan a la propiedad que repongan en su lugar original, todos los elementos que fueron extraídos, catalogados y almacenados (según ponencia presentada en el CIMAM 2016 por Pedro Enrique Collado y otros), incluyendo: las puertas de acceso al edificio y a las viviendas; la escalera al completo; las vidrieras convenientemente restauradas; los pavimentos hidráulicos; los azulejos, tanto del vestíbulo, como de la escalera y de las viviendas, así como de la fachada trasera. En caso de que las obras se demoraran, pedimos que todo los elementos almacenados pasen a ser custodiados por patrimonio municipal del Ayuntamiento de Cartagena.

Así mismo exigimos que una vez finalizadas las obras, el acceso al interior de la “Casa Llagostera” sea libre y gratuito, al menos al vestíbulo y a la escalera.

Aspecto original de la parte trasera
de la Casa Llagostera
Desde aquí quiero agradecer públicamente, una vez más, a Jose Antonio Rodríguez (jarm) y a Juan Ignacio Ferrández por permitirme el uso de fotografías de su propiedad.

Referencias

  • Archivo Municipal de Cartagena. Legajos CH00480 (proyecto) y CH00334 (planos).
  • Cegarra Beltrí, Guillermo; Ferrández García, Juan Ignacio; Rodríguez Martín, José Antonio. “Víctor Beltrí y Roqueta (Tortosa, 1862 – Cartagena, 1935): Arquitecto modernista”. Edición 150 Aniversario (sin publicar).
  • Cegarra Beltrí, Guillermo y Sánchez Espinosa, Elvira. “Arquitectura Modernista en la Región de Murcia”. Libros Mablaz. Madrid, 2013
  • Collado Espejo, Pedro Enrique; Domínguez Alcoba, Javier Augusto y Enríquez Arriano, Javier. “Removing Art Nouveau ornamental elements for further restoration. Methodology of intervention”. Ponencia en el Congreso Internacional Modernismo en al Arco Mediterráneo CIMAM. Cartagena, 2016. 
  • Mas García, Julio. “Estudio de la Casa Llagostera (Cartagena)”
  • Pérez Rojas, Francisco Javier. “Cartagena 1874-1936. Transformación urbana y arquitectura. Editora Regional de Murcia. Cartagena, 1986.
  • Periódico “El Eco de Cartagena” 30/5/17
  • Periódico “La Verdad” 10/7/18
  • Revista “La Cerámica Valenciana” 256. Loza y Cerámica Decorativa del Siglo XX.
  • Rodríguez Martín, Jose Antonio. Blog: LAS FOTOS DE JARM “Casa Llagostera. Modernismo oculto”  http://jarm-cartagena.blogspot.com/2016/10/casa-llagostera-modernismo-oculto.html
  • Rodríguez Martín, Jose Antonio. “Guía del Patrimonio Arquitectónico de Cartagena”. Capítulo “La renovación de la ciudad: Eclecticismo y Modernismo en Cartagena, 1875-1935” Universidad Politécnica de Cartagena, 2017.
  • Rodríguez Martín, Jose Antonio y Moreno Martín, Andrea. “Onofre Valldecabres: Cerámica modernista valenciana en Cartagena”. Ponencia en el Congreso Internacional Modernismo en al Arco Mediterráneo CIMAM. Cartagena, 2016.
  • Vicente Carrasco, Marta. “El Archivo de la Escuela de Artes y Oficios de Valencia y su taller de cerámica” https://historiazgz2017.files.wordpress.com/2017/05/m12-vicente-el-archivo-de-la-escuela- de-artes.pdf
  • Web: Azulejos Onofre Valldecabres. https://www.flickr.com/photos/quartdepoblet_historia-patrimoni/sets/72157648525473819/with/15428578690/


domingo, 24 de junio de 2018

99.- EDIFICIO DE LA ANTIGUA CÁMARA AGRARIA - c/ de la Corredera 11, Lorca


El edificio de la Cámara Agraria fue durante muchos años junto con el cercano Casino, uno de los centros clave de reunión de los terratenientes lorquinos. Su situación privilegiada en el eje de la Calle de la Corredera, así como el bar ubicado en su planta baja, facilitaban este hecho.

Imagen antigua del edificio de la Cámara Agraria
La Cámara Agraria fue creada en 1905, siendo sus fundadores D. Juan Frías Martí, D. Juan Bautista Carrasco y D. Francisco Méndez Sánchez. Su primer domicilio estuvo en el edificio del Hospital, en la plaza de Colón, esquina a la Cuesta de San Francisco. 

La creación de la Cámara fue uno de los acontecimientos más importantes para la sociedad lorquina de la época, por la trascendencia económica y social que su actuación habría de tener sobre la agricultura local, de manera que pronto contó con más de 600 socios, copando su junta directiva los más destacados terratenientes agrícolas. 

Entre las realizaciones más destacadas de esta entidad se pueden mencionar la edición del periódico dominical “El Defensor”, la fundación de una Caja de Ahorros y la creación de un almacén de abonos y semillas.

Entre las campañas más destacadas se pueden mencionar la petición al ministro de Fomento de la colocación de compuertas en el pantano de Valdeinfierno, el reconocimiento de los derechos históricos de Lorca a las aguas sobrantes de los ríos Castril y Guardal, y la concesión de cinco millones de metros cúbicos de agua del pantano del Taibilla.

La Cámara Agraria desapareció en 1939. A partir de entonces su antigua sede de la calle Corredera fue empleada para diversos usos hasta que acabó siendo abandonada, entrando en un periodo de decadencia que la llevó a una situación de práctica ruina, sobre todo tras el terremoto que en 2011 asoló Lorca.

Afortunadamente la intervención de la Dirección General de Patrimonio e Informática de la CARM supuso su completa rehabilitación en dos fases ejecutadas respectivamente, por las empresas Soterra Infraestructuras y Medio Ambiente y Lorquimur SL, siendo las obras dirigidas por el arquitecto Félix Santiuste de Pablos, siendo su aspecto actual magnífico, pese a que sigue sin que se le dé ningún uso, aunque existe una propuesta de que sea la sede del museo del pintor lorquino Muñoz Barberán.

Hablemos un poco del edificio en cuestión. La Cámara Agraria eligió como ubicación de sus sede la que fuese casa de Dª Lorenza Mazucheli, una vez que dicho inmueble fuese adaptado a este nuevo uso. Para ello emitió 1.800 láminas de empréstito que fueron amortizadas en los años posteriores.

Aunque en la cartela que corona el edificio figura la fecha de 1918, las obras debieron de comenzar con posterioridad al 15 de enero de 1919, que es la fecha de solicitud municipal de “Colocación de Fachada de Cemento”, que figura en el Archivo Municipal, inaugurándose la nueva sede el 7 de diciembre de ese mismo año.

Por su estilo parecía estar proyectado por alguno de los arquitectos modernistas residentes en Cartagena, ya que su diseño no encajaba con las obras que por entonces realizaban en la zona de Murcia Pedro Cerdán o José Antonio Rodríguez. 

Por las fechas quedaban pocas posibilidades en Cartagena, puesto que ya habían fallecido Tomás Rico (1912), Francisco de Paula Oliver (1915) y Mario Spottorno (1912), y el jovencísimo y recién llegado a la ciudad, Lorenzo Ros, por aquellos años se inclinaba por la sezession y el novecentismo

Seguramente ese fue el motivo por el que Pérez Rojas en su libro “Cartagena 1874-1936. Transformación urbana y arquitectura” lo atribuyó a Víctor Beltrí, a pesar de que por aquella época el arquitecto también estaba inmerso de lleno en la corriente sezessionista.

Plano con detalle de la fachada (Original: Archivo Municipal de Lorca)

Sin embargo dicho proyecto de fachada estaba sorprendentemente firmado por el arquitecto cartagenero Mario Spottorno. ¿Como pudo ser esto posible si el edificio se adquirió en 1918, es decir 6 años después del fallecimiento de Spottorno?

Sólo se nos ocurren dos hipótesis que puedan explicar este curioso hecho: que el encargo a la empresa constructora fuese muy anterior a 1918, y que por alguna causa que desconocemos (¿falta de fondos?), no se pudiese llevar a cabo las obras hasta seis años más tarde, o que Spottorno diseñara alguna fachadas para el catálogo de dicha empresa, que luego las adosaban a las fachadas de los edificios, y que esta fuese una de ellas.



Si comparamos el plano con lo finalmente ejecutado, podemos observar que se respetó bastante el proyecto original, aunque se prescindieron de las rejerías, especialmente las de la cornisa, que eran unos de los elementos más modernistas del conjunto, tal vez por su elevado coste. 

En cuanto a su diseño estilístico se trata de un edificio modernistas con detalles que nos recuerdan al art nouveau francés, singularmente el lazo que enmarca el balcón principal, más propio de la época del proyecto y no de su fecha de construction, en la que el modernismo más floral ya estaba pasado de moda.

Las obras fueron dirigidas, según figura en el proyecto, por un aparejador apellidado San Martín.














Fuentes

  • Cegarra Beltrí, Guillermo y Sánchez Espinosa, Elvira “Arquitectura Modernista en la Región de Murcia”. Libros Mablaz. Madrid, 2013.
  • Frías, Juan “La Cámara Agraria de Lorca”
  • Pérez Rojas, F. J. “Cartagena 1874-1936. Transformación urbana y arquitectura”. Editora Regional, Murcia, 1986.
  • Santiuste de Pablos, Félix “Restauración de la Cámara Agraria de Lorca, Murcia” Revista Alberca nº 14 http://www.amigosdelmuseoarqueologicodelorca.com/alberca/14.php



domingo, 3 de junio de 2018

98.- TOMÁS RICO VALARINO [Valladolid, h. 1854 – Cartagena, 1912]: ARQUITECTO


Tomás Rico Valarino
Tomás Rico Valarino nació en Valladolid, lugar de donde era oriundo su padre Manuel Rico Sibonas  [Valladolid, 1819 - Madrid, 1898].
Manuel Rico Sinobas
(Fuente: Wikipedia)

Manuel Rico fue un prestigioso físico y médico, académico de número de la Real Academia Nacional de Medicina y de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, y uno de los pioneros en el estudio de la meteorología en España.  



Tomás Valarino y Gattorno
(Fuente: Región de Murcia Digital)
Tomás a su vez era nieto del Conde de Santa Lucía, Tomás Valarino y Gattorno [Cartagena,1801-Cartagena,1877] propietario de la fábrica de cristal en el barrio de Santa Lucía de Cartagena.

Tomás Rico estudió Arquitectura en Madrid, obteniendo el título en 1876, momento a partir del cual comenzó una vida profesional muy intensa. 

Así, nada más finalizar sus estudios se instaló en Cartagena para trabajar como  Arquitecto Municipal Auxiliar entre 1876 y 1878.

A continuación se trasladó a Albacete, para ejercer como Arquitecto Municipal (1878-1882). De esta época (1880) destaca su proyecto para el Teatro de esta ciudad, finalmente no construido.
Fachada del Teatro de Albacete
En 1882 será nombrado Arquitecto de Hacienda de Murcia y Arquitecto del Estado, y con este cargo dirigirá en Albacete las obras de reforma del Palacio de Justicia que se prolongaron hasta 1883.

Posteriormente pasa a Jaén donde trabaja como Arquitecto Provincial interino (1883-1884), para regresar de nuevo a Albacete como Arquitecto Provincial (1884-1887), y finalmente recala otra vez en Cartagena para sustituir a Carlos Mancha, al obtener la plaza de Arquitecto Municipal (1887-1912).

Ejerció también la docencia en Albacete, como profesor auxiliar de la sección de ciencias del Instituto de esta ciudad, entre 1878 a 1882, y de 1880 a 1882 como profesor de Dibujo y Modelado del adorno antiguo en el mismo centro; así como en Cartagena, donde lo fue titular de la Escuela Superior de Industria.

Rico es el mejor representante del eclecticismo en Cartagena, y uno de los más importantes de la Región de Murcia. Su obra se encuadra dentro de las coordenadas de la escuela madrileña, destacando por el acertado empleo del ladrillo, siguiendo la tradición neomudéjar de dicha escuela.



Planos de las Escuelas Graduadas de Cartagena
Con el tiempo su estilo va evolucionando, tal vez influenciado por los nuevos aires que llegaban a Cartagena de la mano de arquitectos más jóvenes como Víctor Beltrí, hasta elaborar obras de un modernismo ecléctico, e incluso practicar el estilo sezession de la escuela vienesa.


Imagen antigua del desaparecido Banco de Cartagena
Lejos de ver a éste último como un rival, lo acogió como colega y amigo, tal vez por las trayectorias profesionales paralelas que ambos llevaban (Arquitectos Municipales, Arquitectos de Hacienda, Profesores en la Escuela de Industria...), llegando a colaborar conjuntamente en numerosas ocasiones, de tal forma que a veces se confunden entre sí sus trabajos.

Plano del Ayuntamiento de Cartagena
Así Rico le confía a Beltrí la dirección de las obras del nuevo Ayuntamiento, que había proyectado junto con Francisco de Paula Oliver y Julio Egea, y trabaja con él en diversos e importantes proyectos para la ciudad que, lamentablemente no fueron edificados (Mercado, Pescadería...).

Firma de Tomás Rico
Falleció repentinamente en 1912, causando su muerte una honda impresión en la sociedad cartagenera, ya que rea un personaje muy querido y respetado. Precisamente a Víctor Beltrí y al también arquitecto José Conesa, les correspondió en su sepelio el honor de portar una de las cuatro cintas que pendían del féretro. Las otras dos fueron llevadas por profesores de la Escuela Superior de Industria de Cartagena, de la que el finado era Catedrático Emérito.

Muestra de su entrega a Cartagena es este interesante comentario de la prensa local que decía que “la terrible enfermedad que lo ha arrebatado al cariño de los suyos la contrajo con motivo de un urgente trabajo municipal que lo obligó a permanecer en su oficina veinticuatro horas seguidas”.

Como su sustituto en la plaza de Arquitecto Municipal de Cartagena, fue nombrado Francisco de Paula Oliver Rolandi.

Quisiera agradecer a Javier Alcantud sus aportaciones sobre el padre de Tomás Rico.

Obras en la Región de Murcia
  • Cartagena (ciudad):
    • Ayuntamiento de Cartagena
    • Banco de Cartagena (desaparecido)
    • Casa de José Nieto
    • Oficinas de la “Compañía del Ensanche” o “El Regidor”
    • Edificio Celestino Martínez
    • Edificio de c/Don Roque (atribuida)
    • Edificio Martínez Vera
    • Edificio Pascual de Riquelme
    • Escuelas Graduadas
    • “Gran Hotel” (parcial)
    • Hotel de José García García (desaparecido)
    • Pasaje Conesa
  • Cartagena (El Plan):
    • El Castillito (atribuido)
  • Cartagena (Santa Lucia):
    • Panteón Pedro Conesa y Calderón (atribuido)
Fuentes
  • Cegarra Beltrí, Guillermo y Sánchez Espinosa, Elvira “Arquitectura modernista en la Región de Murcia”. Libros Mablaz. Madrid, 2013.
  • Ferrández, Juan Ignacio "Cien años de la muerte de Tomás Rico". Diario "La Opinión". Cartagena, 2012.
  • Pérez Rojas, F. J. “Cartagena 1874-1936. Transformación urbana y arquitectura”. Editora Regional, Murcia, 1986.
  • Región de Murcia Digital: Historia/Personajes - Tomás Rico Valarino
  • https://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Rico_Sinobas