domingo, 25 de junio de 2017

81.- FUNDICIÓN FRIGARD - Carretera de acceso al Barrio de Peral 15, Barrio de Peral, Cartagena

         ¡¡¡SALVEMOS LA "FUNDICIÓN FRIGARD" DE CARTAGENA!!!

Aspecto actual en Junio del 2017. Ya ha perdido todos los letreros originales
y los balcones de hierro de la izquierda
Aquí como estaba hacía 2002, cuando todavía albergaba un almacén de bebidas

Aspecto de la Fundición hacía 1986. La secuencia cronológica del deterioro es evidente
(Fotografía extraída del libro de Francisco J. Pérez Rojas "Cartagena, 1874-1936 Transformación urbana y arquitectura")

El complejo de edificios situado a la entrada del Barrio de Peral de Cartagena, denominado “Fundición Frigard” constituye, sin ningún género de dudas, el mejor exponente del modernismo industrial en la Región de Murcia y en todo el sureste de España, que todavía hoy en día se mantiene a duras penas en pie.

En el resto de la Región no hay nada parecido, pues la antigua fábrica de harinas “La Innovadora” de la carretera del El Palmar, declarada BIC, es un edificio de un estilo neomudéjar que no se puede considerar en ningún caso modernista, y cuya relevancia está muy alejada de la calidad extraordinaria de la “Fundición Frigard”.

Pero es que tampoco hay nada semejante en el todo el sureste español, debiéndonos remontar a la provincias de Valencia o Barcelona, para encontrar ejemplos de industrias equiparables.

Por todo ello este edificio merece ser preservado íntegramente como símbolo para la generaciones venideras de lo que fue la mayor época de esplendor de la ciudad de Cartagena, cuyas cotas de modernidad alcanzaron incluso hasta las más modestas construcciones industriales.

D. Julio Frigard Canú era un marsellés que vino a España para hacer el desagüe de las minas de Sierra Almagrera y que así pudieran reformarse y ampliarse. Aquí conoció a Adela Sánchez, hija del que por entonces era alcalde de Lorca, con la que se casó, estableciéndose de forma definitiva en Cartagena. 

La primera Fundición la instaló inicialmente en el Barrio de la Concepción, para trasladarla posteriormente a la carretera de entrada al Barrio de Peral, bajo el nombre de «La Maquinista Agrícola, Minera y Marítima».

El edificio original fue obra del maestro de obras José Sáez de Tejada en 1892. Era una sucesión de tres naves rectangulares, de 30 por 20 metros de largo y 5 de altura, rodeadas por una verja de hierro que encerraba el patio. Las paredes eran de mampostería, de 45 cm de espesor y verdugadas de ladrillo. Los cimientos eran de hormigón hidráulico y la cubierta a dos aguas, de placas de cinc ondulado y lucernario, sobre armaduras de madera. Estaba dedicada a fundición y maquinaria. 

En 1918 Víctor Beltrí, que unos años antes había realizado un proyecto de porchada, recibe el encargo para su reforma y ampliación. La obra que realiza está en línea con el estilo sezessionista de sus obras de aquellos años, y es una de las mejores del arquitecto.

Proyecto de Víctor Beltrí de 1918

Como se puede observar la nave central es un construcción posterior, pues no aparecía en el proyecto original. También había dos naves más sencillas al fondo, que han desaparecido
El grupo consta de la parte industrial y de un magnifico edificio de oficinas en la esquina. La decoración, con originales diseños en todos los detalles, es a base de círculos, líneas paralelas y cornisas dentadas, destacando los dibujos de los hierros de los balcones. A pesar de ser una decoración puramente geométrica, como en casi todas sus obras Beltrí incorpora unos detalles vegetales, en este caso en la embocadura del balcón principal.

Los almacenes y naves proyectados tienen cubiertas y ventanas curvas, y dejan intercaladas una serie de patios que luego se cerrarían con las obras. La fachada contigua a los almacenes se incurva siguiendo el ritmo de estos. Los frentes de las naves son un gran vano semicircular reforzado con finos pilares, de los que sólo queda con su aspecto original el último.

De las tres naves semicírculares, sólo las dos de las esquinas
corresponden al proyecto original de Beltrí

Aspecto de la última nave que conserva el diseño original
En la Fundición, al frente de la cual estuvo el hijo del fundador D. Diego Frigard Sánchez, se hacían cables mineros, norays para el puerto de Cartagena y piezas mineras de todo tipo. Pasó a ser propiedad de D. Miguel Rodríguez Yúfera, y con posterioridad de su hijo (inscripción que figuraba en la fachada), que al parecer la cerró en 1927. 

Con los años se uso como almacén de bebidas, pero hace pocos años también se cerró a principios de siglo.


Detalle de los balcones abiertos del edificio de oficinas
Su futuro es muy preocupante, dada su estratégica ubicación, su alejamiento del centro urbano y el casco histórico, y el progresivo deterioro que viene agravándose desde que cesó su actividad por pequeños detalles como el que los balcones permanezcan incomprensiblemente abiertos, por lo que se facilita la entrada progresiva del agua que, tarde o temprano, terminará por destruirlo sino se toman medidas urgentes que lo impidan.

domingo, 11 de junio de 2017

80.- CASA DE BLAS ALFONSO MARSILLA - Avenida de Cehegín 14 - c/ Juan de la Gloria Artero, Bullas


La localidad de Bullas es una de las más interesantes de la Región de Murcia desde el punto de vista del modernismo, pues todavía se conservan bastantes inmuebles construidos en este estilo y otros que, aun siendo eclécticos en su composición, contienen diversos elementos modernistas en su fachada, o en su decoración interior.

La vivienda de D. Blas Alfonso Marsilla Molina [Bullas, 1897 - ?], uno de los nietos de D. Blas Marsilla Marsilla, es una de ellas. 

La familia Marsilla fue una de las más poderosas y ricas de la localidad. Procedentes de ciudad de Lorca (en donde se les conocía como los Marsilla de Teruel), tras un breve paso por Librilla, se establecieron en Bullas en donde pronto se convirtieron en grandes terratenientes y propietarios de bodegas.


El mencionado Blas Alfonso Marsilla fue "Cosechero de Vinos, Aceites, Azafrán y Cereales", tal y como rezaba un anuncio aparecido en la prensa local, ocupando a su vez el cargo de Juez Municipal de la localidad.

En 1926 contrajo matrimonio con Dª María Josefa Sánchez (de Amoraga) y Ródenas natural de Cehegín, falleciendo ambos sin que hubiese descendencia legítima de esta unión.



El edificio en cuestión, se encuentra ubicado en la confluencia de la Avenida de Cehegín y la c/ Juan de la Gloria Artero, llama la atención del viandante por su balconada de esquina, rematada con guirnaldas florales enmarcadas en una franja de color añil.


Si uno se fija en la puerta de entrada puede ver la fecha de 1896 bajo el nº 14, lo que nos lleva a fechar su construcción inicial en dicho año. Y decimos inicial, porque los elementos decorativos que se pueden observar en diversas zonas no corresponden con dicha época, por lo que nos inclinamos a pensar que pudo ser reformado en la década de los veinte, tal vez con motivo de la mencionada boda del Sr. Marsilla y la Sra. Sánchez en 1926.

Aunque el estilo del edificio lo podríamos calificar de ecléctico, propio de una construcción de finales de XIX, sin embargo son cercanos al novecentismo los adornos de la guirnaldas y la preciosa rejería de los balcones, y plenamente modernistas los tiradores y llamadores de las puertas, con sus rosas mackintosh, así como los azulejos que adornan el zaguán. 

Mirador de esquina
Detalle de la puerta de acceso a la vivienda



Tirador modernista

Llamador 

Preciosos azulejos modernistas del zaguán
Creemos que se conserva el interior, aunque no sabemos todavía en que estilo está decorado. Adjuntamos una imagen de uno de los suelos de la vivienda.

Uno de los suelos de la vivienda
(Fotografía proporcionada por Juan Pedro García)
Nada sabemos de su autor, pero no sería extraño que la supuesta reforma correspondiera al arquitecto José Antonio Rodríguez, máximo exponente del novecentismo en la provincia.

Quisiera dar las gracias a Juan Pedro García por la información aportada sobre los propietarios originales de esta vivienda, así como por las fotografías antiguas del suelo de la vivienda que ilustran esta entrada.

sábado, 13 de mayo de 2017

78.- BALNEARIO Y TEATRO “REINA VICTORIA” (destruidos) – Playa de Poniente, Águilas



El turismo de playa y baños en la localidad costera de Águilas viene de lejos. Desde hace más de un siglo era el lugar preferido por los veraneantes del interior, sobre todo lorquinos, para poder “tomar los nueve baños” reglamentarios.

Ya en 1890, durante la alcaldía de D. José Hernández Muñoz, por primera vez se organizan en la ciudad festejos de verano, e incluso se solicita la construcción del primer balneario marítimo. Un año más tarde se construye el Balneario “Niágara”, al que en 1905 se le adosó el Teatro España, con gran éxito de público. Los dos desaparecieron cuando en la mañana del 23 de marzo de 1913 un corto circuito desató un gran incendio que los destruyó completamente. 
Imágenes de los primeros momentos del incendio
Aspecto del Balneario "Niágara" y del Teatro España
después del incendio que arrasó con las instalaciones.
(Fotografía publicada en ABC)
Quedando en la playa de Poniente sólo con los raíles de hierro del “Niágara”, el industrial y político local D. Antonio Chapapría Fortidiano, solicitó junto con el impresor D. Serafín Alarcón, licencia para construir uno nuevo en el mismo lugar con el nombre de “Reina Victoria”, siendo  inaugurado en 1915. 

Entrada principal del Balneario "Reina Victoria"
De autor desconocido, era un edificio ecléctico que poseía una interesante decoración con elementos modernistas, tan de moda en la época de su construcción. Podemos ver en las pocas fotografías que se conservan, que tenía dos puertas de entrada, una para baños de agua fría y otra para los baños calientes. Las dos entradas estaban artísticamente adornadas con elementos modernistas, tan de moda en la época de su construcción, y sus cimeras estaban rematadas por dos águilas con las alas desplegadas. 

Vista aérea del Balneario "Reina Victoria"
El “Victoria”, que así se llamó con la llegada de la II República en 1931, no iba a la zaga del “Niágara”, ni por su amplitud ni por los servicios prestados. En sus dos amplios salones se bailaban cuplés, valses y mazurcas que interpretaba la orquestina que dirigía el maestro D. Adolfo Olivares. Una gran novedad que presentó este balneario fueron las sesiones del cine mudo que se daban en los salones de su amplio recinto. 

El promotor y dueño D.Antonio Chapapría Fortidiano falleció en 1922 quedando como heredera del balneario su hija Dª Teresa de la Cruz, que no pudiendo hacer frente a los gastos de mantenimiento e inspección del balneario, se marchó a vivir a Murcia, mientras que su madre Dª Elena Galian Quesada se quedó a vivir en el balneario con su hija Caridad, quedando cerrado para el público en 1925.
Única fotografía conocida del Balneario "Patria Chica"
Hacia 1928 se levantaron otros dos balnearios: el “Giralda” y el “Patria Chica”. Todos ellos, junto con lo que quedaba del “Victoria” desaparecieron a finales de la década de los cuarenta por imposición del Consistorio Municipal de la época.

Pocos años después el Ayuntamiento erigió un nuevo Balneario Municipal.

Bibliografía
  • http://www.aguilasnoticias.com  “Como llegó el cine a Águilas y Cines de nuestra ciudad” 
  • http://www.infoaguilas.es/ Luis Díaz Martínez “Los balnearios de antaño”


viernes, 28 de abril de 2017

77.- CASA CORTÉS - c/ Mayor 82, La Unión


La ciudad modernista de La Unión alberga algunas joyas modernistas que han resistido el paso del tiempo y el afán demoledor de las últimas décadas.

Una de ellas es la llamada "Casa Cortes", ubicada a la altura del número 82 de la calle Mayor, la arteria más importante de la localidad.

Proyectada por Víctor Beltrí (aunque no se conserva en el Archivo Municipal el proyecto original), fue construida hacia 1906 para D. Pascual Conesa Martínez. 

Cuando éste trasladó su domicilio a Cartagena, le alquiló la casa al abogado y Secretario Municipal D. José Cortés Varela, de quien toma el nombre por el que se la conoce en la actualidad.

En este detalle de uno de los "piñones", se puede observar el grado de
degradación y las manchas de óxido que ensuciaban la piedra y los azulejos

Detalle de los "piñones" de la Casa de los Catalanes, en Cartagena

Detalle de los azulejos, que a pesar de tener más un siglo de antigüedad,
todavía se conservan de forma bastante aceptable

Su diseño es muy similar a la “Casa de los Catalanes” de Cartagena. La mayor diferencia entre los dos edificios reside en que el primero tiene más profusión de “piñones” en la decoración de su fachada, y además emplea en ella bellos azulejos que enmarcan los guardapolvos. Dichos “piñones”, que poseen una bonita decoración floral, más elaborada que la de la "Casa de los Catalanes", están unidos entre si en su parte superior por una artística barandilla de hierro forjado. Este tipo de decoración de guardapolvos con hojas enroscadas en las esquinas y cartelas en el centro adquirió con Beltrí un cierto tono local, a pesar de su indudable raíz catalana.

Balcón con una simple y bella rejería modernista
En su primera planta, sede del estudio del pintor local Francisco Hernández Cop, aún se conservan algunas de las pinturas y las molduras vegetales originales que adornaban los techos. 

Única imagen antigua conocida de la Casa Cortés publicada por
Francisco Javier Pérez Rojas en su libro "Cartagena 1874-1936".
En ella se puede ver que la planta baja ya había sido
totalmente transformada en 1993, fecha de su publicación
Nada queda del original en la planta baja, que fue transformada hace años de forma irreversible, probablemente para adaptarla a sede bancaria. Es muy posible que desde un primer momento, y dada su localización, fuese un comercio, tal vez una carnicería (ese es el significado de la palabra "tercena").

Del interior se conservan parte de los pavimentos originales y la escalera del edificio.

El edificio necesitaba una urgente restauración, ya que el óxido de las barandillas de la terraza habían ensuciado tanto los azulejos de la fachada, que apenas se distinguían.

Así luce la "Casa Cortés" tras su última restauración. Parece otra
Mi amigo Jose Antonio Rodriguez (jarm), Vicepresidente de la Comisión Beltrí 2012, me informa que afortunadamente a finales del año pasado se acometió su restauración de forma que se eliminaron óxidos y se repararon piñones, embocaduras y barandillas, igualando las fachadas de las dos planta de forma que imitaran sillares. La inauguración tuvo lugar durante el mes de diciembre.

La empresa que ha hecho posible que el edificio vuelva a relucir en todo su esplendor ha sido "Restauralia".











domingo, 2 de abril de 2017

76.- CASA DIAZ CASSOU - Calle Santa Teresa 21, Murcia


La Casa Díaz Cassou es uno de los edificios modernistas más interesantes existentes en la ciudad de Murcia, y que milagrosamente ha llegado de forma casi intacta hasta nuestros días.

Realizada entre 1900 y 1908, tras una larga polémica entre la familia propietaria y el Ayuntamiento de la ciudad, fue una de las primeras obras del, por entonces, arquitecto municipal José Antonio Rodríguez Martínez.

Rodríguez optó por un diseño que parecía augurar una gran carrera modernista, pero que en la práctica no fue así, ya que el arquitecto se inclinó más por el novecentismo, siendo el modernismo un estilo que solo empleó de forma muy esporádica. 

El edificio tiene un cierto aire neomedieval, propio del primer modernismo, en el que no faltan en su interior algún detalle orientalista.

En el exterior destaca el chaflán de la esquina, con un magnífico mirador rematado de forma muy original y la fachada que da a la calle Santa Teresa, en la que llama la atención la ventana central de la segunda planta.

Fachada de la Calle Santa Teresa

Mirador del chaflán
Inmediatamente llaman la atención las magníficas rejerías, las tallas de cabezas femeninas y de flores, así como la carpintería exterior.  

Detalle de la rejería del chaflán

Ventana de la planta baja
El autor del la carpintería y las tallas de esta vivienda fue el escultor Diego Blesa Martínez [Murcia, 1875 - ?, ?], del que apenas sabemos nada, salvó que realizó el trono procesional del Cristo del Perdón desde su taller que estaba ubicado en la calle Cadenas.

Detalle de la puerta de acceso

Detalle de la puerta de acceso

Puerta de acceso al vestíbulo

Detalle de la puerta

Arco de acceso a la zona de la escalera

Detalle de una puerta

Suelo hidráulico

Suelo hidráulico
Pedro García del Bosque, Pedro [Murcia, 1874 – Madrid?, 1948], fue el pintor y decorador de este edificio en donde realizó entre 1907 y 1908 la decoración interior del inmueble, basada en escayolas, azulejerías y pinturas murales de la escalera (estás últimas en colaboración con Violante y Ángeles Díaz, hijas del propietario), así como ocho pinturas al óleo sobre lienzo industrial adosadas al techo para el comedor de la citada vivienda.

García del Bosque cursó la carrera de Magisterio y estudió en la Real Sociedad Económica de Amigos del País en Murcia desde 1885 hasta 1893, año en que marcha a Madrid con el objeto de ser pintor.

En 1895 ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, en la que cursa estudios hasta 1898. Ese mismo año se traslada a Marsella (Francia) para ampliar su y desde allí se dirige a Argelia, regresando a Murcia a la muerte de su padre. 

Desde 1899 realizó diversos trabajos en esta ciudad desde su taller de la calle Zambrana. Entre otras muchas obras, entre 1900 (1º premio) y 1911 realiza diversas carrozas para la Batalla de Flores de las Fiestas de Primavera.

Finalmente, acabó trasladándose a vivir a Madrid, en donde pensamos que falleció.

Al parecer en la decoración también intervino el gran pintor modernista José María Medina Noguera, aunque no está documentado.

Decoración de la escalera con frescos de Pedro García del Bosque

Detalle de la escalera: frescos, ventana de estilo árabe y barandilla de
forja modernista de la fundición gallega de Joaquín Fernández Lema



Vista del comedor principal

Detalle de los frescos del salón (Fuente: web Murcia turística) 

El propietario actual del inmueble es la Comunidad Autónoma de Murcia y en ella se encuentran ubicadas las sedes de la Academia de Bellas Artes Sª Mª de la Arrixaxa, la Fundación Molina Sánchez y el Instituto de Crédito y Finanzas.

El propietario original fue el intelectual y político Pedro Díaz Cassou [Murcia, 1843 – Madrid, 1902]. Díaz Cassou estudió derecho en Valencia, aunque desde muy temprano sintió inquietud por los temas de historia y las tradiciones locales, y, especialmente, por el tema del agua en el riego de las huertas murcianas. En 1882 se traslada a Madrid, donde emplaza su despacho como abogado, siendo elegido Diputado en Cortes por Murcia en 1899. Díaz Cassou tenía una frágil salud, por lo que se veía muy limitado a la hora de desarrollar sus proyectos de investigación histórica y documentación. 
Sin embargo, logró publicar numerosas obras sobre la historia local, las costumbres, el folklore, el lenguaje, las jergas y giros gramaticales murcianos. Entre ellas destacan: “Almanaque folklórico de Murcia” (1893), “La literatura panocha” (1895), “Pasionaria murciana, la Cuaresma y la Semana Santa” (1897-1898), “Cancionero panocho” (1900) y “Leyendas murcianas” (1902). También fue colaborador habitual en los periódicos locales murcianos de la época.