lunes, 15 de abril de 2019

113.- PANTEÓN FAMILIA GÓMEZ- Cementerio de Santa Catalina, Jumilla



En nuestra primera visita al magnífico Cementerio de Jumilla, nos encontramos con uno de los más extraordinarios panteones existentes en la provincia de Murcia.

Concretamente se trata del Panteón de la Familia Gómez, diseñado en estilo modernista sezession, en forma de cripta en cuyo dintel curvo se puede leer “Familia Gómez”, y cuyo acceso está protegido con unas bellas rejas de diseño modernista que enmarcan dos cruces.


La mencionada cripta está coronada por una plataforma, a la que se accede por dos pequeñas escaleras contrapuestas, rematada por cuatro pilastras unidas entre sí por cadenas, y unas balaustradas de diseño vegetal. El conjunto lo remata una modernista escultura femenina portando una cruz con los ojos vendados, erguida sobre un pedestal con el lema “PAZ ETERNA”.


Al compartir mi hallazgo con el investigador del modernismo Valéntí Pons Toujouse, esté me indicó la similitud con la escultura existente el panteón de la Famila Estruch del Cementerio de Montjuic en Barcelona.

En efecto, en 1914 el escultor modernista catalán Enrique Clarasó i Daudí [Sant Feliu del Racó-Castellar del Vallés, 1857 – Barcelona, 1941], esculpió para el mencionado panteón la figura de una mujer vestida con túnica que sostenía con las manos una cruz metálica (hoy desaparecida), y que parece como un alma guiando una procesión, en un diseño muy similar a la existente en el panteón jumillano.

Panteón Estruch - Barcelona
(Fotografía: Valentí Pons Toujouse)
Esta figura, a diferencia de la de Barcelona, presenta unos pliegues de la túnica más rígidos, el brazo derecho medio destapado y los ojos cubiertos por una venda, siendo además la cruz patada que porta de piedra.
panteón Familia Crespo Segura - Novelda
Hace unos años, mientras investigaba el modernismo en la provincia de Alicante me topé en el extraordinario Cementerio de Novelda, con el panteón de la familia Segura Crespo, en el que se podía observar otra figura de diseño idéntico al de Jumilla. Estas localidades se encuentran relativamente cercanas, distanciadas unos 60 km.


Está claro que tanto la figura de Jumilla como la de Novelda, o salieron directamente de los talleres de Clarasó, o se basaron en la obra de Barcelona.

Tanto el panteón de Jumilla como el de Novelda se encuentran en perfecto estado de conservación, y sólo por poder observarlos in situ merece la pena desplazarse hasta estas dos localidades.

Clarasó fue discípulo del escultor Joan Roig i Solé en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona, en donde cursó estudios. Compartió taller, primero con el pintor Carbonell Selva, y más tarde con Santiago Rusiñol, con quien le unió una gran amistad. Junto con Ramón Casas, formaron un trío muy conocido dentro de la bohemia barcelonesa de principios del siglo XX.

Los tres hicieron numerosas exposiciones conjuntas en la Sala Parés. También gracias a las tertulias que organizaban se creó el famoso “Museo Cau Ferrat” de Sitges.

Sus primeras obras tienen un carácter de realismo anecdótico. Después de pasar una temporada en París, su escultura se transformó en formas más sensitivas, adentrándose en el modernismo. Participó en la Exposición Nacional de Madrid (1892), en la Exposición Universal de Chicago (1893), en la Exposición Universal de Barcelona (1888), y obtuvo una medalla de oro en la Exposición Universal de París (1900). Trabajó la escultura funeraria, realizando su taller diversos panteones que embellecen cementerios de Barcelona y Zaragoza, además de los mencionados de Novelda y Jumilla.

Entre sus obras más destacadas podemos mencionar: “Retrato femenino” (1890), “Silé” (1890), “Els dos amics” (1890), “Un bacus modern” (1890), “Resignación” (1891), “Forjador” (1896), “Memento Homo” (1900), que fue Medalla de oro en París, “Eva” (1904) y “Monumento a Jaime I” en Palma de Mallorca (1927).

Además de escultura realizó trabajos decorativos para diversos locales, así como placas dedicatorias en calles de Barcelona.