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domingo, 1 de septiembre de 2024

168.- VILLA CALAMARI - Carretera de San Félix. San Félix- Cartagena

Entrada principal de Villa Calamari, antes de su saqueo y expolio
Año tras año, la prensa local sigue publicando noticias sobre nuevos incendios en la emblemática "Villa Calamari", también conocida como "Palacete Versalles" o "Villa de los Celdranes".

El primer propietario del terreno en donde se ubica esta mansión de las afuera de Cartagena, fue el empresario minero luxemburgués Guillermo Ehlers y Meyer, experto botánico que creó un parque en el que cultivó y aclimató nuevas especies de plantas traídas de ultramar. 

Fue su segundo propietario, el italiano Camilo Calamari Rossi, quien hacia 1900 encargó al arquitecto Víctor Beltrí la construcción de una casa en uno de los parajes más bellos de Cartagena. 

La villa de estilo ecléctico, con elementos modernistas, era de planta cuadrada con dos pisos y semisótano y tenía un segundo bloque anexo de una sola planta y semisótano. El cuerpo cuadrado tenía en dos frentes un cuerpo de mirador. La fachada principal consta de un pórtico con arcos rebajados y de medio punto que descansan sobre columnas toscanas. Sobre el pórtico había una amplia galería con cierres de madera, hoy prácticamente destruida. 




Los materiales utilizados eran de mármol para el zócalo y pórtico y, para el resto de los muros, ladrillo rojizo y piedra artificial. En el interior se conservaban algunas habitaciones decoradas con pinturas de flores y pájaros. 

Las dos entradas al edificio, la principal del pórtico y la lateral del otro bloque, marcaban como dos zonas de la vivienda: una más solemne, y otra de diario. El ala lateral, estructurada en torno a un pasillo central, englobaba las habitaciones de uso más cotidiano. El bloque principal tenía un vestíbulo alargado que formaba una "L" con el pasillo anexo. 

En la convergencia de los dos se levantaba la escalera con una barandilla de diseño ligeramente modernista, hoy desaparecida al haber sido salvajemente arrancada, y con decoración de temas pompeyanos. La iluminación se realizaba a través de una vidriera de temática floral modernista, situada en el muro frontal, también hoy completamente destruida. 

Papeles pintados de una de las habitaciones, hoy destruidos por un incendio
Una de las vidrieras de la escalera, hoy completamente destruida

Frescos pompeyanos de la escalera, hoy completamente expoliada

Galería de madera, hoy prácticamente destruida

En el jardín el arquitecto realizó una ordenación de rincones y fuentes con piedras rústicas. También levantó unos interesantes palomares rústicos, muy del estilo de las construcciones del “Parque Güell” en Barcelona. 

Los jardines en su época de esplendor

Preciosa fuente modernista, hoy  inexistente

Palomares gaudinianos
Tras Calamari, la casa pasó a ser propiedad del industrial Pérez Milá, y en la postguerra fue adquirida por el también propietario minero Ángel Conesa Celdrán, quien restauró el jardín, que se encontraba en perfecto estado de conservación cuando F. J. Pérez Rojas publicó su libro. Por aquel entonces albergaba la colección Celdrán, que reunía interesantes piezas de pintura y cerámica del siglo XIX. 

Este propietario, a su vez, restauró el palacete según proyecto del arquitecto Pedro Antonio San Martín Moro, dotándolo de un templete o mirador, de estilo clásico, sobre el propio edificio. Tras la muerte de Celdrán, los herederos vendieron la finca, la cual fue adquirida en 1997 por un conocido grupo inmobiliario.

El “Palacete de Versalles”, nombre por el que se conoce popularmente a la “Villa Calamarí”, fue declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento, por Decreto 69/2012 de 18 de mayo, a instancias de las asociaciones conservacionistas de la ciudad. Desde entonces, en lugar de estar mejor conservado y protegido, la finca fue escenario de innumerables incendios intencionados que afectaron al sótano del palacete, y arrasaron prácticamente todo el jardín destruyendo todo el arbolado singular que quedaba en la finca. 

En el año 2000 se habían dictado una serie de ordenes por la Dirección General de Cultura, que instaban a los propietarios del edificio, a reparar el vallado de la finca para evitar el acceso de expoliadores, tapiar los muros del edificio, limpiar la casa interiormente de cristales, para evitar el deterioro del suelo de madera, cerrar las puertas y ventanas para evitar el paso al interior, retirar todas las ramas secas abandonadas en el entorno del palacio, limpiar de maleza, regar y mantener el arbolado, podar las palmeras y pinos, custodiar las piezas de la fuente de plomo para su posterior restauración, cerrar el lavadero y mantener la vigilancia de una forma permanente, pero los propietarios poco hicieron para cumplir estas ordenanzas, y su saqueo y expolio continuaron. En 2005 sufrió un nuevo incendio que afectó a unos cien metros del techo de la primera planta, que se acabó desplomando.

Actualmente el edificio es una auténtica ruina, a pesar de las infructuosas denuncias realizadas por vecinos, y asociaciones como la Comisión Beltrí 2012. Para colmo, se ha puesto de moda como lugar "paranormal" y "misterioso", lo que ha terminado de darle la puntilla.





La barbarie más absoluta, gracias a la desidia de propietarios y autoridades, han acabado con lo poco que quedaba de "Villa Calamari"
(Imágenes de Finca Versalles de Cartagena en flickr)

En el año 2014 fue incluida en la Lista Roja de Hispania Nostra, del patrimonio de España en riesgo de desaparición, y allí sigue, siendo firme candidata a engrosar pronto la Lista Negra. 

Hoy en día ya no queda casi nada en pie, y mucho nos tememos que muy pronto será derribado. Estos videos son un buen reflejo de la realidad de "Villa Calamari".





D. Camilo Calamari Rossi, fue un italiano que se instaló en fecha indeterminada en Cartagena, siendo de 1894 las primeras noticias suyas que aparecen en la prensa local. 

Casado con Javiera Bosh, hija de Francisco Bosch Montaner, consignatario de la Compañía Trasatlántica, fue: Presidente del Sindicato Minero de Cartagena; miembro electo de la Cámara de Comercio; propietario de las minas de "La Parreta", en Alumbres, y "Lolita" y "Lucrecia", en Cartagena; Cónsul de Italia en Cartagena; y director de la factoría de la "Sociedad Franco-Española de Explosivos y Productos Químicos" de Alumbres, inaugurada el 23 de diciembre de 1895.

Fotografía: Archivo Pedro Escudero
El origen de esta empresa fue la fábrica de "Explosivos de Garrabino", que surgió a partir de que el Ayuntamiento de Cartagena autorizara en marzo de 1890 a Miguel Zapata y Ricardo W. Barrington a instalar su fábrica de ruborita en el Coto Garrabino, en la Diputación de Alumbres. 

A finales de 1893 estos mismos empresarios informaban de haber traspasado la propiedad a Eugenio Juan Barbier, que se convirtió en su presidente, y que al parecer había descubierto una forma más barata para fabricar la ruborita. Barbier sustituyó las carísimas cámaras de plomo y condensadores de platino, por pequeños depósitos de arcilla refractaria.  

Directivos y jefes de Garrabino en las escalinatas de Villa Calamarí 1919. Es probable que entre ellos se encontrara en propio Camilo Calamari. 
(Foto: Concepción Raja Álvarez, extraída del Blog Historias de Alumbres)

Quisiera dar las gracias a Loli de Prada, José Antonio Rodríguez, ctpatrimonio, Pedro Escudero, Finca Versalles de Cartagena, Concepción Raja, a Cartagena TV y Toni Gálvez, por las fotografías y los videos que ilustran esta entrada. Así mismo a la Comisión Beltrí 2012 y a todos los que desde hace muchos años han luchado infructuosamente por intentar salvar esta joya.

FUENTES

jueves, 18 de mayo de 2023

158.- CASA DEL TÍO LOBO - Plaza Zapata, c/ Caridad, c/ Martín Alonso y c/ García Alix, Portmán - La Unión


El 30 de septiembre de 2021, "Hispania Nostra", asociación declarada de utilidad pública que trabaja desde el año 1976 en la defensa del patrimonio cultural y natural español, informaba de la inclusión de la "Casa del Tío Lobo" ubicada en la pedanía de Portmán, perteneciente a la localidad de La Unión, en la Lista Roja del Patrimonio que recoge más de mil monumentos españoles que se encuentran sometidos a riesgo de desaparición, destrucción, o alteración esencial de sus valores.

A pesar de que con fecha 11 de marzo de 1991 se había incoado expediente para la declaración de la “Casa del Tío Lobo” y su jardín, Bien de Interés Cultural (B.I.C.), ampliándose el área de protección a las calles adyacentes, con el fin de mantener un entorno homogéneo, hecho que se consiguió el 4 de julio de 2002 en que fue declarada B.I.C., con categoría de monumento, su estado de conservación es tan lamentable, que ha motivado la inclusión del inmueble en la mencionada Lista Roja. 

Esta es la historia que hay detrás de este emblemático edificio.

El rico y controvertido propietario minero, Miguel Zapata Sáez "El Tío Lobo", encargó en 1913 a Víctor Beltrí la reconstrucción de su mansión ubicada en la localidad costera de Portmán, pedanía de La Unión. Dicha construcción es denominada popularmente como la “Casa del Tío Lobo”, sobrenombre con que se conocía a su propietario, aunque también tuvo otras denominaciones tales como: la "Casa Grande", “La Sociedad” o “La Casa Social”. 

En la gran mansión, además de su esposa e hijos, vivió José Maestre Pérez que estuvo casado, primero con su hija Visita, y después con su otra hija Obdulia. Posteriormente fue utilizada por los hijos de Maestre como residencia veraniega.

El arquitecto realizó un proyecto de estilo ecléctico, con detalles modernistas, para añadirle el segundo piso, manteniendo en la planta baja las oficinas y en la superior la vivienda. El edificio consta de una planta baja y un primer piso muy amplio, con un jardín en el frente principal pleno de árboles que ayudan a dar armonía al conjunto. 


Esta casa pertenece a la tradición local de las construcciones de La Unión: cubiertas de terrado plano, formas cúbicas y ladrillo visto. Las fachadas laterales y traseras son de ladrillo con dinteles de hierro, siendo los trabajos de carpintería de estilo ligeramente modernista. 

La decoración de los balcones y las dimensiones del edificio le confieren la prestancia de una mansión burguesa. Pero sin duda la mayor nota de exotismo del edificio es el templete en la esquina del edificio, rematado por una cúpula de cinc con forma de bulbo. Ayuda a darle un cierto aire colonial los guardapolvos de los balcones con decoración a base de cariátides, “orejas de cerdo” y veneras. 
Una de las grandes novedades que presentaba esta vivienda eran sus modernos saneamientos que incluían un baño completo (3 piezas) en su piso principal, y dos aseos con inodoro en cada una de las plantas. 

Aspecto del templete de la esquina hacia 1986

Como afirmaba el que fuera archivero de la La Unión, Paco Ródenas, tristemente fallecido hace pocos años:

“Esta vivienda se nos ofrece como un espacio cuya distribución interna transita hacia una concepción casi contemporánea que conjuga dedicación al trabajo y bienestar en el descanso. No podía ser de otro modo en el caso de la residencia del “Tío Lobo”, situada como atalaya en el corazón de sus dominios. Desde “su sala de labor” (no despacho) así nombrada sobre el plano, emplazada en el mirador-templete de la casa, con Portmán a sus pies –no en vano la Plaza Zapata, a la que mira, fue propiedad personal y no vía pública- la casa es el refugio a la medida del hombre satisfecho de sí mismo, trabajador y amo poderoso”. 

A finales de los años ochenta el edificio se había reorganizado para albergar diversas viviendas. El amplio patio posterior del edificio, donde antiguamente se encontraban ubicados los fogones, se encontraba ya muy modificado. 

También Beltrí realizó la reforma y ampliación de los puestos comerciales (1911) de la mencionada Plaza Zapata, así como la construcción y el cercado de sus jardines (1913). 

En 2018 el conocido periodista Juan Ramón Lucas, publicó su primer libro llamado "La maldición de la Casa Grande" cuya trama de desarrolla alrededor de este edificio, y en el que se cuenta su historia y la de la familia de Miguel Zapata, cuya vida que estuvo plagada de desgracias.

Aunque el interior está muy reformado, aún se mantienen los suelos hidráulicos originales, los arrimaderos de la bonita escalera, muy similares a los que Beltrí empleó en otras obras suyas como el "Edificio Antonio Paredes" de Cartagena, así como parte de la chimenea modernista del salón con sus arrimaderos de madera, que recuerda a la de la "Casa París" de Gandía. Parte de estos interiores pueden observarse en este video en el que el propio Juan Ramón Lucas visita el edificio

A pesar de su grado de protección, el mencionado inmueble, actualmente propiedad de la empresa Portman Golf S.L., se encuentra en un estado de conservación lamentable. Así el templete de la esquina está sin ventanas, los guardapolvos de los balcones se están cayendo a pedazos, hay ventanas tapiadas, paredes agrietadas y cubiertas semihundidas. A su vez el jardín se encuentra sumido en el más completo abandono desde hace muchos años, habiendo cedido los muros que han sido reconstruidos con hormigón. Si no se actúa de forma urgente pronto pasará a engrosar la larga lista de edificios singulares desaparecidos en la Región de Murcia. 

En este gran video de Juanma Hernav, se puede observar el estado de deterioro de la que fue la sede del imperio de los Zapata.


Miguel Zapata Sáez [El Mirador-San Javier (Murcia), 1841 – San Javier (Murcia), 1918], fue mas conocido por su apodo del “Tío Lobo”. 

Procedía de una humilde familia de agricultores y ganaderos, y desde niño trabajó en el campo, hasta que decidió abrir un ventorrillo en la localidad del Llano del Beal. Lo ubicó en un paso obligado de carreteros y recuas de mulas que desde San Ginés efectuaban un continuo trasiego de mercancías y minerales a Portmán. El establecimiento le permitió tomar contacto y conocer a fondo los entresijos de la minería local y pronto comenzó su negocio de compra de minerales a bocamina. 

Sus primeras ganancias las invierte en sociedades con otros mineros, y en la compra de terrenos, acémilas, casas y en general, todo aquello con lo que tenía posibilidades de obtener algún beneficio, hasta que construyó un pequeño imperio.

Siempre estuvo al día buscando cualquier adelanto técnico que pudiera reportarle beneficios. Así mejoró y unificó las instalaciones de sus fundiciones para crear “La Orcelitana”, construyó un cable de acero hasta sus embarcaderos para poder transportar los minerales de hierro de sus minas del "Sancti Espíritu", fundo la famosa “Fundición La Maquinista de Levante” en La Unión, y adquirió una pequeña flota de navíos para el transporte marítimo de sus minerales. 

Foto de la época de "La Maquinista de La Unión"
Fue uno de los pocos que supo aguantar en el negocio minero, cuando la profunda crisis de éste llevo al cierre de la mayoría de minas y fundiciones.

Intervino de forma decisiva en todos los asuntos de cierta trascendencia de La Unión y Portmán, ostentando la presidencia honoraria de cuantas asociaciones benéficas o culturales se creaban en la zona.

Estuvo casado con Dª Juana Hernández Aguirre con la que tuvo cinco hijos, de los que sólo le sobrevivió su hija Obdulia, que a su vez estaba casada con el político y propietario minero D. José Maestre Pérez.

Fue un hombre poderoso y tiránico, que igual era capaz de sortear una casa al año entre sus empleados, que pagarles con vales que sólo se podían canjear en sus tiendas.

Su figura fue muy controvertida, contando históricamente con casi tantos partidarios como detractores.

Una vez más quiero dar las gracias a José Antonio Rodríguez @jarm, por permitirme usar algunas de sus magníficas fotografías para ilustrar esta entrada.

REFERENCIAS 

  • Archivo Municipal de La Unión. Legajo 8.7.5. "Obras singulares". Proyecto de reforma del edificio: 7-3-1913; Puestos comerciales: 18-2-1911; Jardín: 16-8-1913. 
  • Cegarra Beltrí, G. y Morales Martínez, S. “Adelante siempre: Arquitecto Víctor Beltrí y Roqueta (Tortosa 1862 - Cartagena 1935)”. Colegio Oficial de Arquitectos y Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Murcia. Murcia, 2005.
  • Lucas Fernández, J. R. "La maldición de la Casa Grande". Espasa Libros, S.L. 2018.
  • Hispania Nostra. Lista Roja del Patrimonio. Casa Zapata o Casa del Tío Lobo. https://listaroja.hispanianostra.org/ficha/casa-zapata-casa-del-tio-lobo/
  • Pérez Rojas, F. J. “Cartagena 1874-1936. Transformación urbana y arquitectura”. Editora Regional, Murcia, 1986.
  • Ródenas Rozas, F. J. “Víctor Beltrí en La Unión (1897 – 1917)”. (no publicado)



martes, 26 de julio de 2022

149.- FINCA EL MOLINAR - Carretera de La Palma, Los Barreros. Cartagena


Entre finales del siglo XIX y principios de XX, se reformaron y construyeron numerosas casas dentro de las fincas que salpicaban el Campo de Cartagena, sobre todo en la zona comprendida entre Los Dolores y las antigua carreteras de Murcia y La Palma. 

En muchos de los casos las reformas de las antiguas casas de labor tenían como objeto su ampliación y adaptación para dotarlas de las mayores comodidades que exigían sus nuevos propietarios, con frecuencia acaudalados mineros, que las habían adquirido para su uso como segunda residencia y lugar de veraneo buscando el fresco de las zonas altas y las arboledas. Este es el caso de la "Finca El Molinar" que hoy es la protagonista de la entrada en este blog.


La construcción original estaba ubicada en un paraje denominado por aquel entonces "Los Molinos" (probablemente de ahí derive el nombre actual de la finca), y consistía en una vivienda de una sola planta que debió ser realizada entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, siendo posteriormente ampliada para añadirle una planta y un torreón central que servía de lugar de vigía, diseño sumamente corriente en muchas viviendas de campo que hay por toda la provincia. 

Esta ampliación debió de coincidir con la reforma modernista realizada hacia 1907 por los que fueran sus nuevos dueños: D. Manuel Garrido y Rosas y su esposa Dª Josefina Gal Gómez, que fueron propietarios de la finca entre 1904 y 1932, tiempo durante el cual la propiedad fue conocida popularmente como "Finca Garrido".

Durante dicha reforma se incorporaron diversos elementos modernistas, incluyendo entre otros: una bonita escalera con rejería de forja con formas onduladas; coloridos suelos hidráulicos y losetas al fuego, que recuerdan los mosaicos de Nolla; un zócalo de azulejos vidriados marrones y blancos, que recorre las paredes del salón principal; una bonita rejería en las ventanas del primer piso que, a su vez, están rematadas en el exterior y por la parte superior, por un sencillos remates geométricos; y una interesante carpintería en las puertas de acceso a las habitaciones. 

Ignoramos el autor de esta reforma, pero por algunos detalles constructivos pensamos que tal fuese obra del arquitecto Tomás Rico, aunque tampoco sería raro que el autor hubiese sido Víctor Beltrí o Francisco de Paula Oliver.







Manuel Garrido Rosas, que había cursado estudios de Capataz de Minas, fue administrador de las Mancomunidad de Minas del Cabezo Rajado de La Unión y arrendatario de la mina "Santa Isabel" en Mazarrón. Además ejerció, entre otros, los cargos de: Secretario del Sindicato Minero de la provincia de Murcia; Vocal, Secretario y, posteriormente, Presidente de la Cámara Minera de Cartagena; y también fue Vocal del Consejo de Economía Nacional. 

Fotografía familiar realizada hacía 1908, tras la finalización de las obras de ampliación. Se puede observar abajo a la derecha, a Manuel Garrido y Josefina Gal sosteniendo en su regazo a su hijo Luís, que llegó a ser oficial mayor de la Universidad de Murcia
(Fotografía: Colección Familia Conesa)

A pesar de todo ello, y después de haber enviudado en 1924, el final de sus días los vivió sumido en la pobreza al haberse arruinado probablemente, y como tantos otros empresarios, con motivo de la crisis minera, tal y como reflejaba la prensa local con motivo de su fallecimiento en 1933: "El
 finado, logró hacerse de una posición envidiable, pero reveses de la fortuna han hecho que muera en la mayor pobreza." 

Con el tiempo distintas familias ocuparon esta finca respetando su esencia, lo que es de agradecer. Sus últimos propietarios acometieron hace pocos años una cuidadosa y respetuosa restauración, según proyecto y dirección de obra de Eva M. Sánchez García, del estudio "eva-arquitecta" de Cartagena, contando con la dirección ejecutiva de obra del estudio de arquitectura de nuestro amigo José Antonio Rodríguez (@jarm), experto en rehabilitación del patrimonio cartagenero.

Quisiera dar las gracias a la familia Conesa, actual propietaria de "El Molinar", por toda la información proporcionada, así como por las fotografías que ilustran esta entrada, y a José Antonio Rodríguez y su equipo, por el gran trabajo efectuado en esta restauración.

REFERENCIAS

domingo, 1 de diciembre de 2019

121.- ESTACIÓN ENOLÓGICA DE JUMILLA - Avda. de la Asunción, 24. Jumilla



La irrupción de la plaga de la filoxera en los primeros años del siglo XX arrasó con una gran parte de los viñedos españoles, entre los que se encontraban los de las comarcas de Hellín y el altiplano de Murcia, aunque una buena parte de los que había en Jumilla escaparon de su ataque al estar enclavados en terrenos pedregosos, poco aptos para la propagación de este insecto.

Ante este peligro numerosos intelectuales entre los que se encontraba Albano Martínez Molina, promovieron que el Ayuntamiento de esta localidad, presidido por Roque Martínez Pérez, solicitara al Ministerio de Agricultura la construcción de una Estación Enológica que velara por la buena elaboración de los vinos de la zona y la mejora de las condiciones de cultivo.

La Estación Enológica de Jumilla se aprobó por Real Orden de 8 de Junio de 1910, encargándose su proyecto al prestigioso Ingeniero Agrónomo Nicolás García de los Salmones, quien diseñó un edificio de una sola planta en un estilo ecléctico en cuya fachada principal destacan cuatro series de tres ventanas cada una, con un diseño geométrico que, junto con los remates de la cornisa, recuerdan el modernismo de la sezession vienesa.


La Estación comenzó a funcionar en 1911 contando con uno de los laboratorios mejor dotados de la comarca, dando servicio a los bodegueros del valle del Vinalopó y el Corredor de Almansa, junto a los de toda la provincia de Murcia.



La Estación Enológica de Jumilla ha cumplido esta función ininterrumpidamente desde hace más de cien años. Actualmente se encuentra encuadrada dentro de la red de organismo que dependen del IMIDA de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia.


Nicolás García de los Salmones [Sanfelices de Buelna (Santander),1865 – Madrid, 1942], cursó los estudios de Ingeniero Agrónomo en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de Madrid, graduándose en 1888.

Viajó por Francia con el encargo oficial de estudiar la adaptación y el progreso de la viticultura americana en el país vecino, publicando un extenso informe, en colaboración con el también ingeniero agrónomo Leopoldo Salas Amat. 

En 1892 fue destinado como ingeniero agregado a la Estación Agrícola y Pecuaria de Barcelona. En 1893 publicó una obra fundamental en la materia titulada "La invasión filoxérica en España y las cepas americanas". 

En 1904 fue nombrado director de la Estación Agropecuaria de Navarra, cargo que desempeñó hasta 1912 y desde el que realizó una destacada labor en la lucha contra la filoxera en Navarra y La Rioja, provincias en las que la plaga se había propagado con especial rapidez y virulencia. Participó en diversos congresos nacionales e internacionales, como los de Montpellier en 1911 y Pamplona en 1912, exponiendo los resultados de sus investigaciones y recibiendo un amplio reconocimiento científico. Durante estos años fue también director de la Escuela Agrícola Profesional de Navarra y profesor de la Escuela de Peritos Agrícolas de Pamplona, colaborando con el Servicio Agrícola de la Diputación Provincial de Navarra. En 1914 fue nombrado director de la Estación Ampelográfica Central, cargo que desempeñó hasta 1931. Ese mismo año fue nombrado vicepresidente del Consejo Superior Agronómico, cargo que desempeñó hasta su jubilación en 1932. 

Fue al autor de los proyectos de diversas estaciones enológicas por toda España, como la de Almendralejo (Badajoz) o la de Jumilla (Murcia). 

Publicó importantes informes técnicos sobre portainjertos que contribuyeron, de manera decisiva, a la reconstrucción del viñedo y a la eliminación definitiva de la plaga. Asimismo, publicó diversos tratados de Viticultura, Química y Enología reconocidos por su calidad. Participó destacadamente en los congresos celebrados en Madrid en 1919 y en París en 1923.

Igualmente importante fue su actividad divulgadora, publicando cerca de doscientos artículos en las principales revistas científicas de la época, fundamentalmente en "El Progreso Agrícola y Pecuario" y la "Revista Vinícola y de Agricultura" (con más de treinta trabajos en cada una), así como en el "Boletín de Agricultura Técnica y Económica", "La Información Agrícola", el "Boletín del Instituto Nacional de Investigaciones y Experiencias Agrícolas y Forestales" y las "Hojas Divulgadoras del Ministerio de Agricultura". Escribió también numerosas monografías, así como las memorias de los trabajos realizados en la Estación Ampelográfica Central.

Era miembro correspondiente de la Academia de Agricultura de Francia, Comendador y Caballero de la Orden del Mérito Agrícola de Francia, Caballero de la Corona de Italia, Caballero de la Legión de Honor francesa, y estaba en posesión de la Gran Cruz de la Orden Civil del Mérito Agrícola de España y la Gran Cruz de Mérito Agrícola de Francia.

Fuentes


sábado, 2 de febrero de 2019

109.- FARMACIA RUIZ SEIQUER – Plaza de San Bartolomé, 1. Murcia


Fotografías extraídas de la web www.talleresantonioabellan.com
(Autor: Julio S.)
La Farmacia Ruiz Seiquer es uno de los pocos ejemplos existentes de un establecimiento que ininterrumpidamente desde 1886, fecha en que por primera vez abrió sus puertas.

El exterior de la farmacia no invita a pensar lo que esconde en su interior
Aunque el exterior se ha modernizado completamente y no recuerda en nada su aspecto original, en cambio el interior se ha conservado en perfecto estado hasta nuestros días.





Se trata de un espectacular trabajo en madera tallada, que incluye expositores para los frascos y ungüentos, mesa y sillas, del que desconocemos su autor, probablemente realizado entre finales del XIX y principios del XX por artesanos locales, y que nos recuerda a los trabajos del ebanista Francesc Vidal o las primeras obras de Joan Busquets.



Antiguas etiquetas de diseño modernista

Detalle del pequeño museo de frascos y y etiquetas
Este espacio es un pequeño museo de la farmacia, con numerosos frascos originales, así como etiquetas, muchas de ellas con un claro aroma modernista.

Ruiz Seiquer en 7RM from Ruiz Seiquer on Vimeo.

La carpintería fue restaurada magistralmente en el año 2000 por los Talleres Antonio Abellán, bajo la dirección del arquitecto Vicente Muñoz Gadea. Estos Talleres han realizado también la rehabilitación de otros edificios modernistas como la Casa del Pino.

La familia Ruiz Seiquer era de origen italiano por la línea materna (aunque algunas fuentes consultadas mencionan que su origen era maltés), y se afincaron en Murcia a finales del siglo XIX.


El 25 de mayo de 1887, D. Antonio Ruiz Seiquer abrió un establecimiento en el centro de Murcia, en donde ofrecían los servicios de farmacia y droguería, y también de almacén de maderas. En la época era un comercio muy cercano, que estaba abierto 24 horas al día.

La familia vivía encima de la farmacia, y no cerraba nunca, por lo que el establecimiento estaba disponible para aquel que lo necesitase, las veinticuatro horas del día.

Por esta farmacia pasaron muchos actores, dada su cercanía al Teatro Romea, para adquirir pastillas para la voz, o una infusión especial para la afonía que elaboraba el establecimiento.



Imágenes antiguas de la rebotica, en donde se realizaban las fórmulas magistrales
El Sr. Ruíz Seiquer trabajó duramente para intentar aliviar la dolencia cutánea de un amigo, lo que le conduciría a realizar un magnífico descubrimiento.

Sus investigaciones sobre sustancias que mejorasen la regeneración de la piel le llevaron a fijarse en un producto aún tradicional en la Murcia de su época: la seda. Sintetizó aceites procedentes de las crisálidas de los gusanos de la seda y descubrió sus maravillosas propiedades regeneradoras y protectoras de la piel, y pronto comenzó a elaborar productos cosméticos basados en este nuevo y eficaz principio activo.

Fuentes