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viernes, 10 de noviembre de 2023

159.- CASA DE LA MARINA - La Fuente del Hilo. Sierra Espuña-Alhama de Murcia

 

Aspecto original del edificio el año de su inauguración
(Fuente: Archivo General de la Región de Murcia
https://archivogeneral.carm.es/archivoGeneral/arg.detalle_documento?idDetalle=4460860#)

El que fuera albergue de la Marina fue proyectado inicialmente como centro vacacional para fomentar el turismo en Sierra Espuña bajo la denominación "Hotel Albergue Espuña".

El edificio fue construido según el proyecto y bajo la dirección del Ingeniero de Montes Ramón Melgares Góngora, discípulo de Ricardo Codorníu, y por entonces, Ingeniero Jefe de la División Hidrológico-Forestal del Segura. 

Las obras comenzaron en 1921, finalizando tres años más tarde, aunque no fue hasta 1929 cuando fue inaugurado, ya que nadie se había querido encargar de su explotación debido a las exigentes condiciones que el Estado había impuesto a los posibles adjudicatarios. 

Finalmente, y para quedarse con la concesión de su explotación, la "Sociedad Cultural de Turismo Peña Espuña”, constituida al efecto, hizo una fuerte apuesta por mejorar el edificio y sus alrededores, así como por dotarlo de todos los modernos sistemas de confort del momento.

Su estilo está fuertemente influenciado por la sezession vienesa, con algún detalle floral en la puerta de acceso. Una discreta franja cerámica se extiende por la fachada del edifico dándole un sutil toque de color azul. En el interior destacan la escalera, las vidrieras y la cerámica de la entrada y la escalera.

Así se describía el edificio en el folleto promocional de 1929, editado por la mencionada sociedad:

“El Hotel-Albergue tiene dos pisos y está orientado a mediodía, con una ventilación perfecta a cuatro fachadas. Posee bonito ‘hall’ de alto zócalo de azulejos sevillanos de donde arranca la escalera de mármol con ventanas de artísticas vidrieras emplomadas. Tiene amplio comedor con servicios independientes, mesitas individuales, y magníficas vistas sobre la sierra y el valle”.

Tras algunos años de explotación, y tras el paso de la Guerra Civil, el albergue pasó a manos del Estado, siendo gestionado por la Marina Española como lugar de descanso y veraneo de ofíciales en época estival, bajo el nombre de "Casa de la Marina". Se cuenta que entre sus huéspedes habituales se encontraba el almirante Carrero Blanco.

Aspecto actual del edificio

Aspecto actual de la escalera
(Fotografía: Miguel Ángel Guilén)

Puerta de acceso principal, con adornos vegetales combinados con puntas de diamantes
Tras perder este uso, el edificio pasó un largo periodo cerrado, hasta que fue entregado a la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia. Inicialmente se barajó la idea de su restauración para la construcción de un hotel, pero aún sigue en estado de abandono y ruina.

En el año 2008 se aprobó un proyecto de reforma y rehabilitación como "Centro de Dinamización Económica y Alojamiento Temporal del Parque Regional de Sierra Espuña", que se puede consultar en la web del estudio de arquitectos encargado de la obra, y que pone los pelos de punta, pues desvirtúa completamente el edificio original. Juzguen ustedes el aspecto que tendría después de la mencionada reforma.


Fuente: https://www.moad.es/espa%C3%B1ol/obras-y-proyectos/4009/

Fuentes

  • Águila Guillén, Manuel. "El Hotel-Albergue de Espuña" Patrimonio Cultural. Capítulo 4. 
https://drive.google.com/file/d/11btJcQXZAMik7ugSCvu9e4iHMSqSt1de/view
  • Amigos del Sanatorio Sierra Espuña.
https://amigossanatorioespuna.wordpress.com/2021/12/10/casa-de-la-marina/
  • Archivo General de la Región de Murcia.
https://archivogeneral.carm.es/archivoGeneral/arg.detalle_documento?idDetalle=4460860#
  • Facebook. Cope Espuña
  • moa+d arquitectura y diseño.
https://www.moad.es/espa%C3%B1ol/obras-y-proyectos/4009/

domingo, 19 de febrero de 2023

156.- ELEMENTOS MODERNISTAS: LLAMADORES Y TIRADORES DE PUERTAS

Tirador de la puerta principal del Gran Hotel
(Cartagena)
Durante la época del modernismo se cuidaban hasta los más mínimos detalles de los edificios para darles un halo de modernidad que estuviera acorde con el estatus social de sus propietarios, o de los socios de los casinos o de los clientes que acudían a los establecimientos.

Uno de los elementos más destacados eran los llamadores y los tiradores de las puertas. En la mayoría de las ocasiones esto era lo primero que veían los visitantes, y en los edificios importantes se cuidaba su calidad y su diseño con esmero, llegando incluso a traerlos desde ciudades como Barcelona. 

Desaparecido llamador de la Casa Maestre
(Cartagena)
Aspecto de la puerta de la Casa Maestre antes del robo de los llamadores y los tiradores

La misma puerta tras el robo
(Fuente: Diario "La Verdad" PABLO SÁNCHEZ / AGM)

Tirador de la puerta principal de la Casa Gregorio Conesa
(La Unión)

La misma puerta tras el robo

Por desgracia, con el tiempo también han llamado la atención de los amigos de lo ajeno, habiendo sido objeto de frecuentes robos. Así los magníficos llamadores y tiradores de la Casa Maestre de Cartagena y el tirador de la Casa Gregorio Conesa de La Unión, hace pocos años se unieron a la lista de las perdidas que se vienen produciendo en las últimas décadas. Por eso los que todavía se conservan tienen un enorme valor que queremos poner en valor con esta entrada, para ayudar a su protección y conservación.

Llamador de la Casa de Doña Pepita
(Jumilla)

Tirador de la puerta principal del Hotel Balneario
(Baños de Fortuna)
Entre ellos destacan en Jumilla los de la Casa de Doña Pepita, en Cartagena los del Gran Hotel y en Fortuna los del Hotel Balneario, todos ellos de diseño art-nouveau. También son dignos de mencionar en Bullas los del Edificio de la Avda. de Cehegín, y en Alcantarilla los de la Casa de Juan Antonio López, en estilo sezession. 


Llamador y tirador del Edificio de la Avenida de Cehegín 4
(Bullas)


Llamador y tirador de la Casa de Juan Antonio López
(Alcantarilla)
Revisando los tiradores existentes en la provincia nos hemos encontrado un bonito diseño que se repite en varios edificios de localidades tan lejanas como: Alcantarilla, Alhama de Murcia o Lorquí. 

Tirador de la puerta del salón de la Casa de Antonio Cobarro
(Alcantarilla)
Tiradores de acceso del Casino
(Alhama de Murcia)
Tirador de la puerta principal de de la Casa de la Familia Marco
(Lorquí) 

Quisiera agradecer a Emilio Marco Gomariz ya Ramón Fuentes Conesa por proporcionarme las fotografías de Lorquí, Alhama de Murcia  y La Unión que aparecen en esta entrada.

lunes, 9 de marzo de 2015

29.- CASA DE LA ALGODONERA – C/ de la Algodonera. Partido de Las Ramblillas - Alhama de Murcia


En la localidad de Alhama de Murcia, apenas hay unas pocas obras de estilo modernista dignas de ser mencionadas. No obstante, en las afueras de la localidad, y muy cerca de una conocidísima industria cárnica, en el denominado paraje de la Algodonera (nombre que hace alusión a la industria de extracción de fibra que hace años se ubicaba allí), existe una vivienda muy interesante, conocida como la “Casa de la Algodonera”, porque en su tiempo se ubicaron en ella las oficinas de esta empresa. 

Se trata de una vivienda rural de colores azulados que destaca desde lejos, exenta y coronada por una pequeña torreta situada en una esquina, lugar desde donde se controlaban las plantaciones de algodón, y que presenta elementos modernistas que hacen que sea bastante interesante y atractivo.


Lo más singular de la obra es sin duda el recubrimiento cerámico de diversos colores que todavía se puede ver en la parte superior bajo el alero, incluyendo la torreta, y que según nos contaron su actuales propietarios, recubría en su día por completo las cuatro fachadas del edificio, hasta que empezaron a desprenderse, optándose por quitar la mayoría, lo que es una verdadera lástima, ya que en su día debía de lucir de forma espectacular.




En el edificio también destaca la sobria rejería, también de corte modernista, así como el ventanal del balcón principal, de clara inspiración sezession.

Según esos mismos amables propietarios (de los que lamentablemente no consigo recordar su nombre), el propietario fue D. Álvaro Figueroa y Torres [Madrid, 1863 – Madrid, 1950], más conocido como el Conde Romanones, título que le fue concedido a los 30 años por el Rey Alfonso XIII.

Figueroa era el segundo hijo de Ignacio de Figueroa y Mendieta y Ana de Torres y Romo, Marqueses de Villamejor. Esta acaudalada familia, una de las más ricas de España, tenía bienes raíces e importantes posesiones en toda la provincia de Guadalajara. Así mismo eran propietarios de minas en La Unión, y de una fábrica de desplatación y moneda en Cartagena.

Estudió Derecho en Madrid y Bolonia, y a la finalización de estos estudios se inició en la política municipal de Madrid, donde ocupó el cargo de Alcalde en tres ocasiones, entre finales del siglo XIX y comienzos del XX.

En 1902, Sagasta lo nombró Ministro de Instrucción Pública, iniciando así una carrera que habría de durar hasta el advenimiento de la II República.

Siempre militó en las filas liberales, si bien liderando su propia facción política. En 1903 fundó su propio periódico, el “Diario Universal”, que se convirtió en su órgano político personal.

Ese mismo año fue elegido Diputado por Murcia, un período que coincidió con el desempeño de su cargo como Ministro de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas.

Casi con toda seguridad, es durante esta etapa cuando pudo construir la mencionada “Casa de la Algonodera”, de la que ignoramos su autor, pero que bien pudiera ser alguno de los que por entonces trabajaba en La Unión o Cartagena.

Durante los siguientes 30 años, desempeñó seis carteras ministeriales distintas, algunas como Instrucción Pública y Bellas Artes, y Gracia y Justicia, hasta en cuatro ocasiones. Fue Presidente del Congreso de los Diputados y del Senado, y presidió el Consejo de Ministros en tres ocasiones. Fue ininterrumpidamente elegido Diputado por Guadalajara, su feudo, durante más de 40 años.

Él fue quien aconsejó a Alfonso XIII en 1931, asustado por el cariz que tomaban los acontecimientos, que abandonara temporalmente España. Durante la República continuó como Diputado en las Cortes, donde intentó defender el papel del Rey, pero su estrella política se había apagado definitivamente.