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viernes, 19 de julio de 2024

166.- CÍRCULO MERCANTIL E INDUSTRIAL - C/ de la Corredera, 55. Lorca

Fuente: Facebook Lorca noticias y turismo

 El 11 de abril de 1932 se inauguraba en la ciudad de Lorca la sede social del sindicato patronal "Círculo Mercantil e Industrial", siendo por entonces su Presidente el farmacéutico D. José Sala Just. 

Entre otras actividades, esta asociación celebraba todos los años una Feria de muestras, y estuvo activo hasta 1959.

Su sede estaba en la céntrica calle de la Corredera, frente al edificio modernista de la Cámara Agrícola, y junto a la "Sombrerería Padilla".

Sólo conocemos una fotografía de la fachada de la planta baja, y por su estética la podríamos englobar en el estilo art-déco, tanto por el tipo de letras empleado en su rotulación, como por la carpintería de sus ventanales, en la que se combinaban formas curvas y rectas. Ignoramos quien fue su autor.

La farmacia del Sr. Sala Just, que data de 1896, fue restaurada y reubicada en el año 2019 en el Palacio de Guevara.

Imagen antigua de la farmacia con el Sr. Sala Just

Aspecto actual tras su restauración
(Fuente: Periódico "La Verdad")

Si alguien puede aportar alguna información adicional, o alguna fotografía antigua, le estaríamos muy agradecidos. 

Fuentes


domingo, 6 de octubre de 2019

119.- HUERTO DE VICENTE DÍAZ - C/ Río Tajo. Los Dolores - Cartagena


Fotografía publicada en el libro 
"Crónica gráfica de Los Dolores" de Ángel Valverde
Este chalet, que se encontraba ubicado en los huertos que existían de Los Dolores, Cartagena, tenía la insólita apariencia de un navío que parecía navegar entre los frutales y palmeras que lo circundaban, por lo que también fue conocido en su época como "El Barco".

De planta cuadrada, con una torre adosada y un torreón central en la azotea principal, también cuadrados, tenía dos porches semicirculares en donde se ubicaban las entradas de la vivienda en sendos laterales opuestos.

Su diseño, en estilo art-déco en su variante "streamline", nos recuerda a la "Casa del Transeunte" de Los Alcázares, obra de Luís Melendreras, o al "Hotelito Azul" de Los Urrutias, obra de Víctor Beltrí. 

El "streamline", también conocido en España como estilo aerodinámico, o aerodinamismo, fue una rama tardía del decó, que tuvo su apogeo hacía 1937, y se caracterizaba por el uso de formas curvas, líneas horizontales largas, azoteas lisas con remate, y a veces elementos náuticos, como barandas, ventanas de portillo y de "ojo de buey".

Fotografía publicada en el libro "Crónica gráfica de Los Dolores" de Ángel Valverde.
Original facilitado por María Díaz Rodríguez. Fecha: Julio, 1936
En efecto, este chalet presenta todas estas características, acentuándose su carácter náutico por los "ojos de buey" del torreón central y la torre lateral, las barandillas metálicas (posiblemente cromadas) de las azoteas planas, la veleta que simulaba las antenas de comunicación de los barcos, e incluso una bandera que coronaba el edificio.

Lamentablemente, este edificio del que no conocemos su autor, desapareció en fecha indeterminada, para dar paso a las anodinas casas y chalet adosados que hoy en día jalonan la calle Río Tajo.

Quisiera dar las gracias, una vez mas a Pedro Escudero, por ponerme tras la pista de este edificio.

Fuentes
  • Valverde Caballero, A. "Crónica gráfica de Los Dolores". Ediciones Corbalán. 

miércoles, 15 de octubre de 2014

21.- QUIOSCO ORTUÑO – Muelle de Alfonso XII. Cartagena



El arquitecto Lorenzo Ros Costa, fue el mayor introductor del art-déco en la provincia de Murcia, estilo que tras el ocaso de modernismo, pugno con los regionalismos y el novecentismo, durante un corto periodo que se extendió en España desde finales de la década de los veinte hasta el inicio de la guerra civil de 1936.

Entre las obras más destacadas de Ros, se encuentra este sorprendente y magnífico quiosco que proyectó para Francisco Ortuño en Cartagena en estilo art-déco, en su variante Zig-zag.

Según Francisco Javier Pérez Rojas, en su libro “Cartagena, 1874-193. Transformación urbana y arquitectura”, estaba ubicado en el Paseo de Alfonso XIII del Ensanche, pero pensamos que cometió un error, ya que creemos que realmente fue levantado en el Muelle de Alfonso XII a finales de 1931, con el nombre de "Quiosco Chiqui", y al que se le autorizó la instalación de un cine sonoro al aire libre cuatro años más tarde

El plano de alzado y sección, fechado en 1939, fue publicado por primera vez en el mencionado libro, y en él se afirmaba que el quiosco original (levantado hacía 1934) había sido totalmente destruido durante los bombardeos de la ciudad portuaria.

El mismo autor en su libro “Art Deco en España”, decía textualmente: “.. y el kiosko Ortuño, para refrescos construido en 1939 tras el bombardeo de Cartagena era otra muestra de un déco aristado agitado, en el que el dinamismo decorativo, no le resta un cierto sabor primitivista, de sofisticada cabaña.”

Nunca hemos podido ver ninguna imagen, ni del original de 1931, ni de la reconstrucción de 1939, ni sabemos en qué fecha fue lamentablemente demolido, ni el motivo. 

Como siempre, estaríamos muy agradecidos si alguien nos aportara alguna fotografía o información al respecto.

Quisiera dar la gracias a VAICO por la información aportada sobre la ubicación real del quiosco.


lunes, 5 de mayo de 2014

12.- QUIOSCO DE "LA VERDAD" - Plaza de la Cruz. Murcia


Fotografía de la mañana del día en que se saqueó el quiosco

El desaparecido quiosco del diario "La Verdad" estaba ubicado en la Plaza de la Cruz de la capital murciana, frente a la catedral. Fue inaugurado el 28 de junio de 1924, apenas un año después de que fuese aprobada su construcción el 8 de junio de 1923. 

Diseñado por el prestigioso arquitecto Rafael Castillo Saiz para la venta de “prensa católica”, su estilo es una mezcla extraña entre el art-déco y el orientalismo de las mil y una noches. Se trataba de una construcción de planta cuadrada y forma cúbica, elevada sobre una plataforma, y rematada por un gran cornisamento de aleros sobresalientes. En el centro de las fachadas se situaban las grandes ventanas-mostrador, y en cada esquina un llamativo pilar adosado. Según observamos en las fotografías que se han conservado, toda la decoración, incluidas las embocaduras de los vanos, siguen los cánones geométricos propios del art-déco.

Sobre el primer cuerpo se superpone otra estructura cúbica, de menor tamaño, coronada por un chapitel cónico, y sobre éste, una barra vertical con tres bolas, a modo de yamur. En las esquinas, coincidiendo con las pilastras del cuerpo inferior, sobresalen cuatro bovedillas esquifadas. 

La decoración del segundo cuerpo debió llamar la atención del público por su originalidad. Entendemos que el emplazamiento del quiosco, junto a la catedral, requería un tratamiento especial, que estuviese a la altura del monumento. De hecho, la presa local  describía el edificio como “kiosco en forma de pagoda”, en posible referencia a la imagen exótica del conjunto, y a ciertos elementos poco usuales en la arquitectura local urbana, como el yamur, o los remates del chapitel y los cupulines que nos recuerdan la arquitectura islámica de la India. 

Por otro lado, la integración del quiosco en el entorno de la plaza y su ubicación, casi adosado a la torre de la catedral, también debieron condicionar en gran parte su diseño. Si observamos ambos edificios, podemos apreciar que la estructura del quiosco bien pudo ser concebida como una vaga imagen, o reflejo, del perfil de los cuerpos superiores de la torre, destacando los cuatro templetes, o conjuratorios, y el cuerpo cúbico del campanario. 

El quiosco fue saqueado en mayo de 1931, sólo siete años después de ser inaugurado. Este hecho causó un enfrentamiento entre el diario y el Ayuntamiento de Murcia, organismo al que se solicitó sin éxito licencia para reparar los destrozos. Ante la negativa municipal de conceder la licencia, “La Verdad” intentó arrendar el quiosco a un jardinero, que pensaba utilizarlo como exposición de flores. Pero cuando el futuro inquilino solicitó la licencia, también le fue denegada. 

El 19 de marzo de 1932, durante la reunión del Concejo, se leyó el informe de un inspector de Sanidad municipal, que certificó el lamentable estado del quiosco y lo calificó como “foco de infección y peligro para la Sanidad pública”. Se ordenó la retirada inmediata de los restos y fue demolido.

En este artículo de Antonio Botías, se explica con detalle cuando y porqué fue destruido:

"El kiosco donde no crecieron flores"
El saqueo del célebre kiosco de 'La Verdad' enfrentó en 1931 al diario con el Ayuntamiento 
14.12.08 - ANTONIO BOTÍAS


"De la prensa del día, que le daba el nombre, a libros de texto para el Bachiller y revistas ilustradas; de tinta holandesa a papel higiénico, o informes sobre colegios y residencias; de tarjetas de invitación a recordatorios de bodas, rosarios, estampas de santos y velas, refrescos... y cuanto usted pudiera imaginar, servido a domicilio y pagadero en cómodos plazos. Así era el afamado kiosko de La Verdad, auténtico precursor de las posteriores tiendas de Todo a 100 y uno de los principales iconos de la ciudad de Murcia.

Durante años, el kiosco con forma de pagoda, cuyo excepcional emplazamiento era la plaza de la Cruz, al pie de la torre de la Catedral, sirvió como punto de encuentro de la sociedad murciana, desde los potentados que regían el destino de la ciudad hasta los labradores que se acercaban desde los pueblos para nutrir sus despensas. Auténtico altavoz de la prensa diaria, protagonizaría un curioso episodio que hoy ya nadie recuerda.

Fue el 11 de mayo de 1931. Apenas había pasado un mes desde la proclamación de la II República. Murcia era la octava ciudad del país, con 158.724 habitantes, superada por Bilbao, Zaragoza, Málaga, Sevilla, Valencia, Madrid y Barcelona. La República, legalmente instaurada, intentaba abrirse camino en un país en crisis. El paro azuzaba revueltas sociales que, en el caso de España, tendrían como objeto la Iglesia, sus instituciones y medios de comunicación afines.

El periódico nunca se significó ni asoció con ningún partido político aunque no por ello logró evitar diversos ataques a lo largo de su historia. En este contexto se produjo el saqueo del kiosco, asaltado por un grupo de violentos durante la madrugada, al que se sumaron, ya amanecido el día, no pocos murcianos que, en pocos minutos, arramblaron con cuanto había a su paso.

Un alcalde en desgracia

A tal extremo llegó el expolio que, durante las semanas siguientes, decenas de murcianos fueron devolviendo artículos que supuestamente cayeron en sus manos, en unos casos «por error», y en otros porque «me lo he encontrado en la calle».

La Alcaldía emitiría una nota al día siguiente donde condenaba los hechos y advertía de que «actos semejantes, lejos de beneficiar a la República, habrán de provocar por parte de sus enemigos una reacción desfavorable para los ideales de Libertad y Justicia que el nuevo régimen encarna».

El saqueo del kiosco, de entrada, causó un enfrentamiento entre el diario y el Ayuntamiento de Murcia, organismo al que se solicitó sin éxito licencia para reparar los destrozos. Sin embargo, esta petición se realizó en junio de 1932, un año después del asalto. Según el periódico, «no se hizo antes, porque se esperó prudentemente a que se aquietaran las pasiones desbordadas». Entretanto, las ventanas fueron tapiadas. Ante la negativa municipal de conceder la licencia, La Verdad intentó arrendar el kiosco a un jardinero, que pensaba utilizarlo como exposición de flores. Pero cuando el futuro inquilino solicitó la licencia, también le fue denegada.

En aquel año era alcalde de Murcia José Moreno Galvache, republicano convencido y farmacéutico. Curiosamente, el primer edil sería declarado en 1936 «enemigo de la República» por testificar en un juicio a favor de los militares que impidieron la entrada en Murcia de la llamada Columna de Hierro, formada por anarquistas, entre otros. Exiliado primero en Tánger, Moreno Galvache moriría en México, donde regentaba una farmacia.

El 19 de marzo de 1932, durante la reunión del Concejo, se leyó el informe de un inspector de Sanidad municipal, que certificó el lamentable estado del kiosco y lo calificó como «foco de infección y peligro para la Sanidad pública». Se ordenó la retirada inmediata de los restos.

En la sesión también se leyó el recurso presentado por La Verdad contra el derribo. No fue tomado en cuenta. Desde entonces, muchos cuestionarán el informe sanitario que el diario describirá como «una patraña».

Aquella sesión, donde también se aprobó el presupuesto municipal -no alcanzaba los cinco millones de las antiguas pesetas- acabó a las cuatro de la mañana. Apenas tres horas más tarde, los operarios comenzaban el derribo. Un día después, el semanario satírico Don Crispín anunciaba que el kiosco «ha caído a impulso de la piqueta municipal» y añadía, de forma burlona, que «el Alcalde ha solucionado el problema de los parados», en referencia a las informaciones del periódico sobre el crecimiento del desempleo. Pero a pesar de los ataques, La Verdad sería el único diario murciano que resistiría la entonces próxima Guerra Civil."

Rafael Castillo Saiz [Murcia, ? - Murcia, 1950] fue uno de los arquitectos más reputados de Murcia en el periodo de entreguerras. Entre sus obras más destacadas podemos mencionar: la restauración y reforma de la fachada del Santuario de la Fuensanta, dotándola de nuevas torres y campanarios, la restauración y reforma integral del Convento de la Merced (actual Facultad de Derecho de la Universidad de Murcia) para los H.H. Maristas, y la construcción del nuevo colegio de los H.H. Maristas en el Malecón.

Su estilo es una mezcla entre el academicismo y las corrientes neobarrocas historicistas que tienen su mejor plasmación en la fachada que diseñó para Convento de la Merced.

Ocupó los cargos de: arquitecto jefe del Registro Fiscal, arquitecto jefe del Catastro Urbano Arquitecto provincial para Murcia del Banco de Ahorro y Construcción. Así mismo fue presidente de la Sociedad Económica de Amigos del País.


Quisiera dar las gracias a todos aquellos que a lo largo de los años nos proporcionaron informaciones sobre este curioso quiosco, y muy especialmente a Juan Carlos Muñoz, Vaico y Mª José Lario.

FUENTES
  • Botías, A. "El kiosco donde no crecieron flores". Diario "La Verdad" 14/12/2008
  • Diario "La Verdad" 1/07/1924