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domingo, 27 de noviembre de 2022

153.- VILLA CARMEN - Desvío km 432,2 de la Ctra. N-301, Madrid-Cartagena. Santa Ana. Cartagena

(Fotografía Colección Javier Alcantud)
Este singular edificio, uno de los mejores ejemplos de arquitectura modernista en Cartagena, pasó desapercibido durante muchos años para la mayoría de investigadores, incluyendo a Pérez Rojas que en su día hizo una exhaustiva recopilación de toda construcción de cierta relevancia existente en esta ciudad y en sus cercanías. 

No fue hasta que Javier Alcantud, tataranieto de Celestino Martínez, sacó a la luz unas viejas fotografías familiares, cuando salió a luz.

Conocido como “El Cortijo” o “Villa Carmen”, fue construido como finca de recreo por los hijos de D. Celestino Martínez, promotor de lo que hoy es el “Gran Hotel”.

(Fotografía Colección Javier Alcantud)

(Fotografía Colección Javier Alcantud)
Se trata de un edifico de planta de cruz, rematado por una torreta bastante alta a modo de linterna, típica de muchas casas del Campo de Cartagena, al que los grandes aleros del tejado le daban un cierto aire alpino. En la fachada se podía observar una decoración geométrica sezessionista que a modo de guirnalda recorría todas las fachadas realizada con cerámica de colores azules y verdesAsí mismo en el tejado se alternaban tejas de colores formando dibujos geométricos. 

Por los detalles decorativos, y de diseño, que se pueden observar en las mencionadas fotografías, creemos que sin duda es obra del arquitecto Víctor Beltrí. Tampoco es de extrañar que se lo encargaran a él, puesto que por la fecha estimada de construcción, debía de haber acabado ya las obras del “Gran Hotel” para la misma familia. 

(Fotografía Colección Javier Alcantud)

Uno de los elementos más destacados era la ovalada puerta de acceso al patio, toda cubierta de trencadís, combinada con unas bellas rejas muy modernistas, sobre las que aparece la leyenda "Año 1914", fechas de finalización del edificio. 

Este diseño, posiblemente inspirado en la puerta de acceso que el arquitecto italiano Raimundo D'Aronco realizó para la exposición de Turín de 1902, lo podemos observar en numerosas obras que Beltrí proyectó en Cartagena: en la puerta de acceso del proyecto de la Casa Dorda, aunque al final no llegó a ejecutarse; en el vestíbulo del Gran Hotel, hoy desaparecido, así como en los ventanales de la penúltima planta de este edificio; en el proyecto de oficinas de la Sociedad Cooperativa "La Conciliación"; en la Casa de Misericordia, tanto en el magnífico portal de entrada, como en el acceso de las escuelas; en la Casa del Niño; en la parte trasera de la Casa Zapata; y también en otras localidades como Mazarrón (acceso del Panteón Povo), o Gandía (ventanal del balcón principal del Palacete París).

Detalle de la torreta central es la que se puede observar las decoraciones cerámicas que la adornaban, hoy desaparecidas
(Fotografía Colección Javier Alcantud)
Las embocaduras de las ventanas también en estilo vienés, eran bastante originales a base de elementos geométricos combinados con trencadís, que no hemos observado en ningún otro edificio de Cartagena de la época. En la puerta principal aparecen las letras "C" y "M" en trencadís, que corresponden a las iniciales de la hija menor de Celestino Martinez e Isabel Segado, Carmen Martínez Segado. De ahí el nombre de "Villa Carmen" con el que era conocida esta edificación.

(Fotografía Colección Javier Alcantud)

(Fotografía Colección Javier Alcantud)

(Fotografía Colección Javier Alcantud)

El gran jardín, en el que abundaban palmeras y grandes árboles, estaba decorado en tonos azules y blancos con numerosos elementos también realizados en trencadís como: bancos, vallas, maceteros y parterres, lo que le daba un aire muy parecido al cercano “Huerto de las Bolas”.  

(Fotografía Colección Javier Alcantud)

(Fotografía Colección Javier Alcantud)
Así mismo podemos observar en las fotografías como Beltrí utiliza en las puertas el recurso de las falsas bisagras, que podemos observar en diversas obras suyas de Cartagena (Casa Cervantes; antigua Catedral; Iglesia de Santa María de Gracia; Casa del Niño; Panteón Aguirre..), y también en otras localidades como Mazarrón (Panteón Martínez Oliva).

(Fotografía Colección Javier Alcantud)

(Fotografía Colección Javier Alcantud)

Otras pequeñas edificaciones para uso auxiliar completaba el conjunto de una de las fincas más singulares de los alrededores de Cartagena.

Estado actual del edificio, tras las lamentables reformas a las que fue sometido. Ya no queda ningún detalle que haga presuponer que fue, en su día, una de las mejores obras de Víctor Beltrí
Aunque el edificio todavía sigue en pie, la desafortunadísima reforma realizada hace que actualmente sea casi imposible adivinar que se trata del mismo edificio que disfrutaron los herederos de D. Celestino Martínez. 

Para el que quiera más información tanto de este edificio, como de la familia Martínez Segado, recomiendo el excelente libro de José Manuel Chacón "Celestino Martínez y el Gran Hotel".

Quisiera dar las gracias a Javier Alcantud, sin cuya colección de fotografías que ilustran esta entrada hubiese sido imposible llevar a cabo esta investigación. 

REFERENCIAS

  • Alcantud, J. Archivo personal de fotografías familiares y testimonio oral.
  • Cegarra Beltrí, G., Ferrández García, J. I. y Rodríguez Martín, J. A. "Víctor Beltrí y Roqueta (Tortosa, 1862 – Cartagena, 1935). Arquitecto modernista". Edición 150 Aniversario. Sin publicar.
  • Cegarra Beltrí, G. y Sánchez Espinosa, E. "Arquitectura Modernista en la Región de Murcia". Libros Mablaz. Madrid, 2013.
  • Chacón Bulnes, J. M. "Celestino Martínez y el Gran Hotel". Ayuntamiento de Cartagena. Concejalía de Cultura. Cartagena, 2016.

sábado, 3 de noviembre de 2018

104.- PANTEÓN MILLÁN SASTRE - Cementerio Municipal de San Clemente, Lorca


Ubicado en la avenida principal del histórico y precioso Cementerio lorquino de San Clemente, este panteón llama inmediatamente la atención por su exótico diseño y la colorida cúpula que lo remata.

Detalle de la cúpula vidriada
Efectivamente la cúpula está recubierta de tejas vidriadas redondeadas de colores verde, rojo y amarillo, colocados de forma artística. Así en la parte superior se alternan las rojas y verdes formando dibujos geométricos, mientras en la parte inferior están colocadas junto con las amarillas formando bandas inclinadas. Una franja amarilla que circunvala la cúpula separa las dos zonas.

Probablemente la cúpula estaba remataba por una cruz, que hoy en día ya no existe, quedando solamente estos de un pináculo.

Pero si llamativa es la parte superior, no se queda atrás la parte inferior, sobre todo la frontal. Así la puerta de acceso en la que hay una artística rejería con motivos geométricos y vegetales, se encuentra enmarcada por un arco de herradura agrelado de estilo árabe, que le da un aire exótico muy atractivo. Dicha fachada está decorada con motivos geométricos incisos que la cubren completamente.

Detalle de la puerta neoárabe
El panteón está fechado en 1912, y por su diseño pensamos que el arquitecto autor del proyecto pueda ser el cartagenero Víctor Beltrí, aunque estamos abiertos a cualquier hipótesis.

El panteón lamentablemente resulto dañado por el terremoto del 11 de mayo de 2011.

Sobre la familia Millán Sastre propietaria del panteón, según una placa que figura en la parte superior colocada con casi seguridad años más tarde, no sabemos nada y agradeceríamos cualquier información que nos ayudara a conocer algo más sobre ellos.

sábado, 8 de septiembre de 2018

100.- CASA LLAGOSTERA - C/ Mayor, 23 (antigua C/ Marina Española, 37-39). Cartagena

¡EXIGIMOS LA RECONSTRUCCIÓN URGENTE E INTEGRAL DE LA 
CASA LLAGOSTERA!


La”Casa LLagostera” constituye, en palabras del catedrático Pérez Rojas: “sin ninguna duda, el edificio con la fachada más original y hermosa de la arquitectura murciana del siglo XX”, y para nosotros es el edifico modernista más importante, no sólo de Cartagena, sino de toda la Región de Murcia e incluso del Levante español, no existiendo fuera de Cataluña ningún otro ejemplo de empleo de cerámica modernista que se le pueda comparar.

Los Llagostera (de los que ya hablamos en su día en la entrada de este Blog sobre el “Huerto de las Bolas”) eran una familia de comerciantes de origen catalán instalados en Cartagena. En este caso su enriquecimiento estuvo relacionado con el que experimentó la burguesía comercial en la época de la Gran Guerra, cuando ya la minería había entrado en una fase de decadencia. 

En 1913 D. Esteban Llagostera i Puntí le encargó al arquitecto Víctor Beltrí la construcción de un edificio para destinarlo a viviendas y poder instalar en sus bajos su comercio de telas, en la calle más céntrica de la ciudad: la calle Mayor, por aquel entonces denominada calle de la Marina Española. El proyecto consistía según figuraba en el proyecto en “derribar y reconstruir una casa formando una sola y única finca”. Para llevar a cabo el proyecto Beltrí decidió recurrir, una vez más, a la mejor y más afamada empresa constructora cartagenera: “Carbajal Hermanos”.

Membrete de la tienda de tejidos de Esteban Llagostera
El edificio se desarrolla en cuatro vanos con tres pisos, más una planta baja, en donde se encontraban separados por la puerta de acceso, en el lado izquierdo según se mira de frente (en el lado que años más tarde ocupó el “Gran Bar”), el comercio de la familia dedicado a la venta de tejidos, y en el otro, el almacén de dicho comercio. Se anunciaba como: “Gran tienda de géneros del país y extranjeros Esteban Llagostera y Cía.”

Ocupaban los flancos sendos miradores, que abarcaban balcones corridos en los dos huecos centrales. Las embocaduras de los huecos eran de piedra artificial y también las salientes ménsulas, unidas a las losas de los balcones como piezas enterizas, todo en diseño modernista.

La cerrajería trazaba dibujos de roleos curvos de forja artística, decorada con clavos florales y chapa estampada. Tanto los miradores, como las carpinterías de los huecos disponían en su parte superior de una cuadrícula con vidrios de colores, recurso que el arquitecto emplearía en numerosas ocasiones a lo largo de su dilatada vida profesional.

Plano de planta de la Casa Llagostera
Original: Archivo Municipal de Cartagena)
En los planos de distribución que se conservan en el Archivo Municipal de Cartagena, se puede apreciar como el arquitecto resuelve de forma magistral su distribución interior. Esta era idéntica para las tres plantas vivienda, estando compuestas por 12 estancias de diferentes usos (dormitorios, salones, comedores…), 2 aseos, un baño, cocina y 2 pasillos separados por un pequeño distribuidor. 

La planta primera era la de mayor riqueza ornamental y mejores calidades en los acabados (carpinterías, molduras, plafones, pavimentos…), debido a que era la vivienda que ocupaba la familia Llagostera.

Interiormente, el edificio se comunicaba verticalmente a través de la escalera principal y de una escalera de servicio, a la que se accedía por la parte trasera del edificio. Estás escaleras hacían que hubiese una serie de patios, de pequeñas dimensiones, que servían de luz y ventilación natural a todas las estancias interiores. Antes del derribo del interior se conservaban las columnas de fundición, fabricadas en Barcelona, y el zócalo de piedra artificial de la zona de la entrada de servicio, el cual se encontraba recubierta de azulejos con motivos florales y una cenefa con dragones. También la fachada trasera estaba recubierta de azulejos.

Entre los planos del proyecto existentes en el Archivo Municipal faltan los de la fachada, lo más original del edificio. 

En efecto, lo más interesante de la construcción, es sin ningún género de dudas, su extraordinaria fachada en la que abundan los detalles sezessionistas.



Aspecto de la fachada, poco antes de ser ocultada
La característica que la hace singular, es su decoración a base de cerámica pintada, obra del ceramista y profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Valencia, Gaspar Polo. En ella aparecen representadas las figuras de Minerva y Mercurio, símbolos de la sabiduría y del comercio, y los escudos de Barcelona y Murcia (a los lados de Minerva) y los de Manlleu y Cartagena (a los lados de Mercurio), en alusión a los lugares de origen y trabajo de la familia Llagostera. En el último piso también figura el escudo de España. Por cierto que las coronas de los escudos fueron destruidas a golpes con motivo de la proclamación de la República, y nunca fueron restauradas.

Detalle del alero
La cornisa del edificio es una prolongación de la fachada que se curva hacia el exterior. Su continuidad afianza el efecto completo de la decoración cerámica del conjunto. La cornisa oculta el peto de cubierta, también recubierto de azulejos, con el letrero “Casa LLagostera” ocupando el ancho completo de la fachada.

Leyenda que corona el alero, y que apenas se divisa desde la c/ Mayor
Las obras se prolongaron hasta 1916, fecha que aparece junto a la firma del ceramista en el borde interior del recuadro de Mercurio. 

Los azulejos se realizaron en la fábrica de azulejos de “Onofre Valldecabres y Hermano”, lugar en donde Polo ejercía como Director Técnico, y una de las favoritas de Víctor Beltrí (según investigaciones de Jose Antonio Rodríguez y Andrea Moreno dadas a conocer en su ponencia del CIMAM 2016, referenciada al final de esta entrada).

Material publicitario de Onofre Valldecabres y Hno.
La puerta de entrada era de una bella ejecución, posiblemente en maderas nobles, con plafones enmarcados en molduras de gran grosor. En su parte superior destacaba una artística rejería, elaborada seguramente por el mismo artesano que realizó la de la escalera principal y los balcones. También destacaba la talla de la madera en la zona que enmarcaba los tiradores de la misma, y el tapajuntas que se encontraba coronado por un capitel tallado.

Pero si extraordinaria era la fachada, no menos impresionante era el interior. El vestíbulo se encontraba decorado por un zócalo de azulejos en estilo modernista que tenía su continuación en el tramo de la escalera, procedentes también de la misma fábrica de azulejos de “Onofre Valldecabres y Hermano”, y diseño del gran arquitecto modernista Demetrio Ribes, autor de importantes obras como la Estación del Norte de Valencia, parte de cuya cerámica fue realizada también en la misma fábrica.






Detalles del vestíbulo y el arranque de la escalera
El techo del mismo estaba decorado con flores en relieve donde destacaban dos ménsulas adornadas con guirnaldas. Precisamente las guirnaldas como elemento decorativo se podían contemplar a lo largo de las paredes del vestíbulo. Asimismo sobresalían dos grandes pilastras a ambos lados, justo antes del inicio de la escalera, decoradas también con motivos modernistas.



Detalle de la escalera interior, antes de su demolición
A los pisos superiores se accedía por una preciosa escalera, en la que destacaba la elaborada talla en madera del arranque de la misma, siendo su rejería con motivos vegetales del mismo estilo que la que adornaba el balcón principal de la casa, y con los arrimaderos de azulejos blancos y verdes, rematados por una hilera de esquemáticos y modernistas motivos vegetales.

Una de las vidrieras con profusión de rosas Mackintosh y las iniciales del propietario
En los rellanos de acceso a los pisos existían unas bellísimas vidrieras de cristal emplomado semicirculares divididas en tres secciones. En las vidrieras centrales aparecían entrelazadas las letras «E» y «LL», iniciales del nombre y apellido del propietario, rodeadas de numerosas “rosas Mackintosh” y otros motivos vegetales. Casi con toda seguridad fueron realizadas por la prestigiosísima empresa de Barcelona “Rigalt, Granell & Cia.”, una de las mejores de España en este tipo de trabajos.


Todos los suelos eran de mosaicos hidráulicos destacando el del salón principal del piso primero con motivos, una vez más, de rosas. Todas las estancias de las viviendas también estaban revestidas de azulejos de los más importantes ceramistas de España, tales como Pujol i Bausis o Valencia Industrial, además de la ya mencionada de Onofre Valldecabres.

Esta abundancia de rosas, no sólo en la vidrieras y suelos, sino en otros muchos motivos decorativos de la vivienda, nos han hecho incluso sospechar si los Llagostera no tuvieron alguna relación con la orden de los Rosacruces.

Sobre el tejado del edifico se conservaban los restos de una torre que hizo construir el propietario para poder comunicarse con su finca del “Huerto de las Bolas”, haciendo señales con banderas.

Antigua fotografía en la que se puede apreciar en la parte superior izquierda
de la torre desde la que se comunicaban con el Huerto de las Bolas
Tras muchos años de completo abandono en los que el edificio fue objeto de numerosos y reiterados actos de vandalismo, incluyendo varios incendios y ocupaciones ilegales, en el año 2010, y durante la alcaldía de la controvertida Pilar Barrerio, el Ayuntamiento de Cartagena incomprensiblemente aprobó un Plan Especial que incluía la construcción de un aparcamiento de dos plantas en el sótano, autorizando el derribo y desescombro de todo su interior, a pesar de haber estado el edificio protegido con Grado 1 en el Plan General de Ordenación Urbana anterior, y con Grado 2 en el posterior Plan Especial de Ordenación y Protección del Conjunto Histórico (con la consiguiente prohibición de llevar a cabo en él alteraciones significativas). Dicho Plan argüía los graves e irreversibles daños estructurales del inmueble, cosa que desmintieron diversos técnicos independientes que lo pudieron visitar antes del derribo. La aprobación tuvo lugar sin que ningún grupo municipal se opusiera, y a pesar de la protesta y recursos en contra de diversas asociaciones y organismos como la “Asociación Española de Ceramología” o la propia “Comisión Beltrí 2012”, que llegó a solicitar infructuosamente su declaración como BIC. 

Nunca pudimos entender como el Ayuntamiento de la ciudad permitió destrozar de ese modo, la perla del modernismo del Levante español, y por supuesto la mayor joya modernista de Cartagena. 

Los nuevos propietarios rápidamente tapiaron la fachada, desmontaron la escalera, las vidrieras y otros elementos de valor, y procedieron a derribar el resto, para construir un inmueble de planta baja y tres alturas, con el último piso retranqueado.

Muebles amontonados en la calle al poco de empezar el derribo del interior. ¿Dónde estarán?

Sin embargo pronto las obras quedaron paralizadas ante la crisis de la construcción, quedando durante años el solar al aire, y la fachada apuntalada y cubierta por una lona. 

En 2016 se reanudaron las obras ejecutando el foso de cimentación de los aparcamientos, hasta que los obreros tropezaron con el puerto romano, situado a cuatro metros de profundidad. La Comunidad Autónoma acreditó que se trataba de una sección del antiguo muelle, y obligó a paralizar las obras. La estructura de muros cruzados encontrada forma un muelle de cientos de metros de superficie con un frente de arenisca y piedra caliza en buen estado, un canal de desagüe perfectamente conservado y varios muros transversales que hace dos mil años formaban el área de operaciones de carga y descarga. Un segundo fragmento de muro, con una superficie de losa pulimentada y acanalada, confirma la importancia del hallazgo. Entre los materiales hallados entre los muros del muelle hay columnas y elementos correspondientes a frisos de aquella misma época. Proceden seguramente de edificios derruidos que fueron utilizados como relleno del muelle, amalgamado con arena y otros materiales triturados.

En el 2017 emitió una resolución definitiva que obligaba a conservar los restos in situ, ya que no es posible ni recomendable extraerlos, y habilitar un acceso para que pudieran ser estudiados y visitados de manera restringida.

Los propietarios exigieron a Comunidad y Ayuntamiento que les dieran una alternativa que les permitiera rentabilizar la inversión, emitiendo alegaciones.

Finalmente en 2018 la Consejería de Cultura de la Comunidad Autónoma acordó con la Concejalía de Urbanismo un cambio en el planeamiento, para que se permita un piso más (dos sobre el original), a cambio de renunciar a uno de los dos sótanos de aparcamientos. 

Desde aquí queremos pedir a las autoridades que exijan a la propiedad que repongan en su lugar original, todos los elementos que fueron extraídos, catalogados y almacenados (según ponencia presentada en el CIMAM 2016 por Pedro Enrique Collado y otros), incluyendo: las puertas de acceso al edificio y a las viviendas; la escalera al completo; las vidrieras convenientemente restauradas; los pavimentos hidráulicos; los azulejos, tanto del vestíbulo, como de la escalera y de las viviendas, así como de la fachada trasera. En caso de que las obras se demoraran, pedimos que todo los elementos almacenados pasen a ser custodiados por patrimonio municipal del Ayuntamiento de Cartagena.

Así mismo exigimos que una vez finalizadas las obras, el acceso al interior de la “Casa Llagostera” sea libre y gratuito, al menos al vestíbulo y a la escalera.

Aspecto original de la parte trasera
de la Casa Llagostera
Desde aquí quiero agradecer públicamente, una vez más, a Jose Antonio Rodríguez (jarm) y a Juan Ignacio Ferrández por permitirme el uso de fotografías de su propiedad.

Fuentes
  • Archivo Municipal de Cartagena. Legajos CH00480 (proyecto) y CH00334 (planos).
  • Cegarra Beltrí, Guillermo; Ferrández García, Juan Ignacio; Rodríguez Martín, José Antonio. “Víctor Beltrí y Roqueta (Tortosa, 1862 – Cartagena, 1935): Arquitecto modernista”. Edición 150 Aniversario (sin publicar).
  • Cegarra Beltrí, Guillermo y Sánchez Espinosa, Elvira. “Arquitectura Modernista en la Región de Murcia”. Libros Mablaz. Madrid, 2013
  • Collado Espejo, Pedro Enrique; Domínguez Alcoba, Javier Augusto y Enríquez Arriano, Javier. “Removing Art Nouveau ornamental elements for further restoration. Methodology of intervention”. Ponencia en el Congreso Internacional Modernismo en al Arco Mediterráneo CIMAM. Cartagena, 2016. 
  • Mas García, Julio. “Estudio de la Casa Llagostera (Cartagena)”
  • Pérez Rojas, Francisco Javier. “Cartagena 1874-1936. Transformación urbana y arquitectura. Editora Regional de Murcia. Cartagena, 1986.
  • Periódico “El Eco de Cartagena” 30/5/17
  • Periódico “La Verdad” 10/7/18
  • Revista “La Cerámica Valenciana” 256. Loza y Cerámica Decorativa del Siglo XX.
  • Rodríguez Martín, Jose Antonio. Blog: LAS FOTOS DE JARM “Casa Llagostera. Modernismo oculto” http://jarm-cartagena.blogspot.com/2016/10/casa-llagostera-modernismo-oculto.html
  • Rodríguez Martín, Jose Antonio. “Guía del Patrimonio Arquitectónico de Cartagena”. Capítulo “La renovación de la ciudad: Eclecticismo y Modernismo 
  • en Cartagena, 1875-1935” Universidad Politécnica de Cartagena, 2017.
  • Rodríguez Martín, Jose Antonio y Moreno Martín, Andrea. “Onofre Valldecabres: Cerámica modernista valenciana en Cartagena”. Ponencia en el Congreso Internacional Modernismo en al Arco Mediterráneo CIMAM. Cartagena, 2016.
  • Vicente Carrasco, Marta. “El Archivo de la Escuela de Artes y Oficios de Valencia y su taller de cerámica” https://historiazgz2017.files.wordpress.com/2017/05/m12-vicente-el-archivo-de-la-escuela- de-artes.pdf
  • Web: Azulejos Onofre Valldecabres. https://www.flickr.com/photos/quartdepoblet_historia-patrimoni/sets/72157648525473819/with/15428578690/

sábado, 24 de marzo de 2018

93.- CASA DE ACACIO MATEO - C/ Ortega Melgares, 15. Barrio de San Cristóbal - Lorca


A pesar de su enorme éxito la vida del estilo modernista fue muy corta, ya que muy pronto pasó de moda al ser consideradas las obras realizadas en dicho estilo algo excesivo y, paradójicamente, anticuado.

A pesar de ello, algunas de sus facetas calaron profundamente, no sólo entre las clases más adineradas, sino también entre las más humildes, siendo a menudo adoptadas por el pueblo llano. Así el trencadís siguió siendo utilizado en múltiples ocasiones, sobre todo en fachadas, pozos, aljibes y jardines, en numerosas viviendas especialmente de las zonas costeras levantinas, destacando en la provincia de Murcia la localidad de Los Nietos, en las orillas del Mar Menor.

Tal vez la joya de la corona de este revival del modernismo se encuentra en el humilde Barrio de San Cristóbal de Lorca, en donde Acacio Mateo Pérez-Castejón (Motril, 1905 – Lorca, 2003), decidió redecorar su modesta vivienda dándole un aire orientalizante a base del empleo masivo de la cerámica y el trencadís, tanto en su exterior como en el interior, hoy imposible de visualizar, por el fallecimiento del propietario. 

La vivienda, incrustada entre otras dos casas anodinas, costa de planta baja y un piso, rematado por una azotea. 

Planta baja

Primer piso y azotea. Se puede observar que sólo queda el balcón
de la izquierda, ya que el otro lo arrancó un camión.
En el bajo se ubican la puerta de acceso y una ventana de celosía, y en la planta superior dos preciosas ventanas de estilo oriental que daban a dos balcones curvilíneos en la planta alta, y decimos daban porque uno de ellos fue arrancado hace unos años por un camión.

Detalle del balcón

Remata el edificio una interesante balaustrada, sobre una banda de motivos orientales que discurre a lo largo de toda la fachada. Parece ser que para realizar las ventanas Acacio moldeó previamente las formas de hormigón en moldes de madera. Posteriormente procedió a recubrir toda la fachada con azulejos tanto enteros como en forma de trencadís.

Detalle del trencadís de la fachada
Usaremos las palabras de Francisco Javier Pérez Rojas, que fue quien primero publicó sobre esta obra, para imaginarnos cómo es la casa por dentro: “Pero el despliegue más peculiar del edificio tiene lugar en el interior, donde la mayor parte del mobiliario es de albañilería y está recubierto igualmente de trencadís como es el caso de la mesa del comedor, el aparador, los cuadros, e incluso la cama y las mesillas de noche. Dispone en el interior de una fuente y gruta también recubiertas. Otros detalles de la galería trasera de la planta alta, que pude apreciar desde una casa vecina, dejan ver cómo se extiende el trencadís por los marcos y más ínfimos detalles. Una especie de mineralización cerámica rutilante sustituye el ensueño de la gruta del paraíso”.

Al parecer la ornamentación de la casa se inició antes de la Guerra Civil y tardó más de veinte años en completarse.

Panteón de la familia de Acacio Mateo
(JAIME INSA / AGM Periódico "La Verdad" de Murcia)
El mismo Acacio realizó en 1963 el panteón familiar en el Cementerio de San Cristóbal de esta ciudad, siguiendo las mismas pautas que en su vivienda, del que nos ocuparemos en este blog en una futura entrada.

Poco se sabe de la vida de Acacio Mateo. Nacido en la localidad granadina de Motril, ignoramos el motivo por el cuál la familia se trasladó a la ciudad de Lorca. 

Parece que Mateo hizo su servicio militar en Barcelona en donde debió quedar profundamente impresionado por la obra de Antoni Gaudí. 

Al parecer pronto empezó a traer azulejos de la capital catalana a su casa de Lorca en la maleta, aprovechando los permisos especiales disponibles solo para los militares.

Mateo trabajó durante un tiempo en Barcelona en la construcción y en la Comandancia de Ingenieros de Barcelona, ocupaciones que le proporcionarían una comprensión de las diferentes técnicas constructivas y de las posibilidades de los diversos materiales de construcción. 

Sabemos que después de la Guerra Civil fue encarcelado entre 1939 y 1941. Este huraño personaje, en palabras de Pérez Rojas que lo conoció en persona, falleció en 2003, al parecer sin descendencia, siendo enterrado en mencionado el panteón familiar. Desde entonces la casa permanece cerrada y deshabitada, deteriorándose día a día.

Que nosotros sepamos, no nos consta que este edificio tenga ningún tipo de protección, y por tanto corre grave riesgo de desaparición si finalmente se produce la prevista restructuración de la transitada vía en donde se encuentra ubicada. Pedimos desde aquí a las autoridades lorquinas que procedan urgentemente a su protección.

En 2021, años más tarde de publicar la entrada de este blog, el Excmo. Ayuntamiento de Lorca le otorgó un Grado 2 de protección, lo que nos alegra y enorgullece, si hemos podido aportar algo de luz sobre esta singular obra. 

FUENTES
  • Cegarra Beltrí, Guillermo y Sánchez Espinosa, Elvira “Arquitectura modernista en la Región de Murcia”. Libros Mablaz. Madrid, 2013.
  • Farb Hernández, Jo. http://www.spacesarchives.org/explore/collection/environment/acacio-mateo-perez-castejon-/
  • Medina Vilches, Gabriel. “Don Motril. Índice onomástico sobre Motril y los motrileños”. Motril, 2008. 
  • Morales Ruiz, Juan. Comunicación personal.
  • Pérez Rojas, Francisco Javier. “Evocaciones moruna. Vivienda y panteón de Acacio Mateo en Lorca (Murcia), en la libro “Escultecturas margivagantes. La arquitectura fantástica en España”. Ed. Siruela. Soria, 2004.



viernes, 8 de septiembre de 2017

81.- PALACIO DE AGUIRRE - Plaza de la Merced, 16 (antigua Plaza de la Constitución, 10). Cartagena



El Palacio de Aguirre, ubicado en la esquina que forman la plaza de la Merced y la calle de San Diego, es uno de los más bellos edificios modernistas de la ciudad, y una de las obras maestras de Víctor Beltrí. 

En marzo de 1898 el rico minero D. Camilo de Aguirre y Alday solicitó licencia de obra para derribar una casa que poseía en el número 10 de dicha plaza, para a continuación proceder a construir un nuevo edificio. 

Para ello encargó el trabajo a Beltrí, que había adquirido gran fama con la reforma del Casino y con la obra que estaba realizando para Serafín Cervantes. 

El arquitecto realizó varios proyectos antes del definitivo. Aún así, éste fue modificado a su vez durante su construcción. Es una buena muestra de como a Beltrí improvisaba sobre la marcha, hasta que el resultado final era del gusto del propietario y del agrado del arquitecto.
Planos del Palacio de Aguirre fechados en Agosto de 1898.
Se puede observar que el edificio proyectado era de diseño bastante clásico
(Original en el Archivo Municipal de Cartagena)
En los planos del proyecto de Enero de 1900 se puede ver un diseño
que se aproxima bastante al edificio que finalmente se construyó
(Original en el Archivo Municipal de Cartagena)
Así el primer proyecto, que data de 1898, era mucho más ecléctico y estaba lleno de referencias clasicistas. El segundo realizado en 1899, incorporaba numerosas modificaciones, aunque no era el definitivo, ya que en el curso de nuestras investigaciones hemos encontrado otras memorias del edificio, así como planos, fechados unos el 12 de agosto de 1898 y otros el 8 de enero de 1900. En medio hay un escrito de la inspección sin fecha ni firma, en el que se ruega encarecidamente al arquitecto a que haga una modificación del proyecto original, ya que lo que se está construyendo no se parecía en nada a lo aprobado en su día. La modificación consistió en una reducción del número de huecos de las fachadas y en las primeras crujías correspondientes a ella. 

Tras esta última corrección Beltrí acaba realizando a una obra completamente modernista y muy avanzada para su época, cuyas obras finalizaron el 23 de junio de 1901.
Extraordinaria fotografía en la que se puede observar
el Palacio de Aguirre en plena construcción
Aspecto de Palacio al poco de terminar las obras,
 en una postal coloreada de la época
(Colección B. Lassere nº 13)
El edificio consta de semisótano, entresuelo, planta noble, segundo piso y ático, éste apenas perceptible desde el exterior. El arquitecto aprovechó el emplazamiento de extraordinarias posibilidades visuales y levantó, en la misma esquina, una sobresaliente torre, rematada por una brillante cúpula, que sirve para salvar la transición entre los dos frentes del edificio, adornada con un mirador a la altura del primer piso. 

Detalle de la cúpula 
A partir de esta torre se despliegan sendas fachadas asimétricas que dan a las dos calles. Dichas fachadas están profundamente decoradas con motivos cerámicos de aire rococó a base de motivos florales, dragones y angelotes, así como abejas esquemáticas en relieve en la torre. El motivo no está del todo claro, ya que pudiese ser un símbolo de la laboriosidad del propietario o que tuviese connotaciones masónicas Dichas abejas son idénticas a las que su profesor en la Escuela de Barcelona Josep Vilaseca había utilizado en el edificio que proyectó para los “Talleres Vidal”, así como en la rejería de otras diversas obras. El empleo de palmetas y flores le dan un aire ligeramente oriental. 


Imagen antigua de los "Talleres Vidal" en Barcelona. Se puede observar
a ambos lados del balcón principal el símbolo de la abeja englobada en un círculo


Los materiales utilizados en la fachada fueron: piedra dura caliza pulimentada en el zócalo hasta la línea del entresuelo, piedra de Novelda en todos los elementos decorativos y ladrillo agramilado para los entrepaños. En el interior la construcción es de entramados verticales de viguetas de acero rellenado de ladrillo ordinario y hormigón en todas las paredes, en especial en las del semisótano. Resaltaba el arquitecto en la memoria del proyecto, las condiciones higiénicas de la nueva mansión, con todas las habitaciones aireadas e iluminadas de forma directa, así como la novedad de los escusados con “sistema Dultón”. 

El Palacio de Aguirre es de perfecto acabado hasta en el más mínimo detalle. Digna de resaltar también es la integración en él de todas las artes decorativas dentro del más ortodoxo espíritu modernista: cristaleros, pintores, carpinteros, ceramistas... 

Si es destacable el exterior del edificio, no lo es menos el interior del que sólo se conserva en su estado original el vestíbulo, la escalera, el salón y el despacho, ya que en una de las últimas reformas se suprimieron y transformaron de forma irreversible ciertas dependencias, incluyendo la eliminación de la mayoría de las numerosas chimeneas que poseía el edificio. 

La puerta de la calle tiene dos hojas de madera y cobre bellamente trabajadas. Está firmada por la “Casa Amaré”, con la que ya había trabajado en el vestíbulo del Casino, y probablemente también en la “Casa Cervantes”. 

El vestíbulo principal es un patio de luces acristalado al que se abren los balcones del pasillo. Sus cristales modernistas de gran calidad, están grabados al ácido y reproducen amapolas en flor. De este vestíbulo arranca una escalera imperial con balaustrada de tubo trazando latiguillos. 



El salón de baile conserva las pinturas del techo, en forma de lienzo adosado, obra de 1901 del magnífico pintor Cecilio Plá y Gallardo (1860-1934), que representaban una alegoría de la Primavera. 

Diseñado también por los hermanos Amaré, estaba realizado en estilo modernista rococó, que era denominado Luís XV en la revista “Blanco y Negro” en donde fue reproducido, documento que en su día fue descubierto por Juan Ignacio Ferrández, cronista oficial de Cartagena: 


“Un verdadero modelo de salón Luís XV es el que presentamos a nuestras lectoras, construido por los Sres. Amaré para un capitalista de Cartagena. 
Todo el decorado es blanco y oro. El medallón del techo pintado al óleo por nuestro distinguido colaborador Cecilio Plá. Las paredes están forradas de damasco color salmón. Las colgaduras son de tela rameada color crema con bandeaux bordados sobre terciopelo de seda. Las puertas están decoradas con lunas y tallas también en blanco y oro.
Todos los muebles son tallados y dorados, y los aparatos de luz, de bronce y oro.” 

Contiguo a este salón hay un saloncito que corresponde con el mirador de la rotonda. El despacho, o salón alfonsino, es de una elegancia victoriana, estando paredes y techo recubiertos de madera y dibujos dorados que destacan por su belleza y le dan un cierto aire oriental. La helicoidal escalera de servicio es de estilo modernista. 


Capilla del Palacio en la que contrajo matrimonio en 1911 el hijo menor,
Francisco de Aguirre Fernández con María de Zulueta de Isasi 
La capilla es de estilo neogótico, con vidrieras realizadas en 1902 por la “Casa Dragant” de Burdeos (Francia). 



También digno de reseñar es el trabajo de forja de hierro de los balcones exteriores, así como de los interiores, realizados en metal dorado de formas modernistas. 

El Palacio Aguirre dio a Cartagena un aire de modernidad acorde con el nivel de la rica burguesía minera, convirtiéndose desde su construcción en uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. 

El Palacio Aguirre ha tenido numerosos usos desde que dejó de ser vivienda: estudio de radio, casa de Falange (1944), despacho ministerial de D. Ricardo de la Cierva (1980), Delegación del Gobierno de la Región Murcia o sede del Centro Histórico Fotográfico de la Región de Murcia (CEHIFORM). 

En el año 2001 fue elegido para el comienzo de la visita oficial del Príncipe de Asturias, realizada con objeto de la inauguración de la nueva sede del Real Club de Regatas.

En 2009 ha acabado acogiendo, junto con un edificio anexo, también obra de Beltrí que ha sido terrible e incomprensiblemente alterado, el Museo Regional de Arte Moderno (MURAM), pudiéndose en la actualidad visitar su interior. 

Con fecha 1 de febrero de 1982 fue declarado Monumento Histórico Artístico de carácter nacional. 

D. Camilo de Aguirre y Alday
(Imagen propiedad de la familia de Aguirre de Zulueta)
Camilo de Aguirre y Alday, [Bilbao, 1839 - Alicante, 1916]

Tras realizar estudios como Ingeniero de Minas, en 1872 se trasladó desde Bilbao a Cartagena para hacerse cargo de la gestión de diversas minas de sus propiedad, de las que se extraía plomo argentífero y carbón, llegando a ser uno de los grandes propietarios mineros de la zona. 

Junto con sus hermanos y un cuñado, constituyeron sociedades mineras, caso de las llamadas “San Hilarión” y “Dulcinea”, de las que eran casi los únicos partícipes. Además, formaba parte del accionariado de otras muchas sociedades. 

En solitario fue propietario de las siguientes explotaciones mineras: "En el Tranvía", en La Unión (plomo); "Trinidad", en Mazarrón; "Candelaria", "Las Muñecas" y "Virgen de Begoña", todas ellas en el término municipal de Cartagena. Se dice que era dueño de un tren con el que se desplazaba a controlar sus explotaciones.

Con todos estos negocios logró una gran fortuna que, en buena parte, invirtió en la construcción en Cartagena del Palacio que lleva su nombre.

Destacado miembro de la Cámara de Comercio, impulsará desde la misma, el movimiento regeneracionista, que más tarde lideraría, entre otros, Joaquín Costa. En esta línea, en 1901, participará en la creación de la Unión Nacional, órgano político de aquellos intereses. Fue accionista del Banco de Cartagena.

Dª Vicenta Fernández Combarro
(Imagen propiedad de la familia de Aguirre de Zulueta)
Fue un gran benefactor de la ciudad de Cartagena y de sus instituciones de caridad, especialmente en la “Casa de Misericordia” (de la que llegó a ser Director), y en la “Casa del Niño”, construida en terrenos cedidos gratuitamente por él.

Fue vocal de la “Tienda-Asilo de San Pedro” y miembro de la Junta Parroquial del Sagrado Corazón de Jesús.

Hacia 1902, financió con 5.000 duros la construcción del altar modernista, al aire, de la Iglesia de San Diego de Cartagena, hoy desaparecido.

Casado con Dª Vicenta Fernández Combarro (Bilbao, 1839 - Cartagena, 1912), tuvo nueve hijos (Luís, Trinidad, Antonio Manuel, Camilo, Caridad, Vicenta, Ricardo, Ramón y Francisco). Entre ellos destacaron: Luís, que llegó a ser alcalde de Cartagena a principios del siglo XX, y Camilo, quien continuó los negocios de su padre, llegando a ser Presidente del Sindicato Minero y Director de la publicación “Revista Minera y Metalúrgica”.

D. Francisco de Aguirre Fernández (Cartagena, 1882 - Madrid, 1947)
(Imagen propiedad de la familia de Aguirre de Zulueta)
Agradecimientos: 
Quisiera dar públicamente las gracias a los descendientes de Camilo de Aguirre y Vicenta Fernández, y muy especialmente los miembros de la rama de Aguirre de Zulueta: Natalia Carlota Novillo Salafranca, a Begoña de Aguirre de Zulueta y a Paloma Salafranca de Aguirre, por facilitarnos las imágenes inéditas de sus antepasados, así como permitirnos publicarlas.

Así mismo a José Antonio Rodríguez (jarm) por permitirme usar sus esplendidas fotografías para ilustrar esta entrada.


Fuentes 
  • Archivo Municipal de Cartagena. Legajos: CH00891 (derribo de una casa); CH02666 (primer proyecto); CH02666 (segundo proyecto); CH01703 Exp. 2 (tercer proyecto).
  • Revista “Blanco y Negro” de 13 de junio de 1904.
  • Web "My Heritage". Árbol genealógico de la familia