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sábado, 2 de diciembre de 2023

160.- CASA MATÍAS MARTÍNEZ-LOZANO - Plaza de la Libertad, 1 (antiguo 6). Lorquí

Hace poco tiempo recibimos la excelente noticia de la adquisición por parte del Excmo. Ayuntamiento de Lorquí, de la que fuese vivienda de la familia del industrial conservero y alcalde de la ciudad, D. Matías Martínez-Lozano Carbonell (1880-1974) y su esposa Dª Paula Martínez, sin lugar a duda el edificio civil más importante e interesante del casco urbano histórico de esta localidad de la Vega Media del Segura. 

Gracias a esta iniciativa queda garantizada la supervivencia del inmueble, tras la imprescindible remodelación y restauración a la que debe someterse, y al que con toda probabilidad el municipio dará un uso cultural.

El edificio se encuentra ubicado en el sitio más céntrico de la ciudad, junto a la Iglesia de Santiago Apóstol, y aunque exteriormente es de un diseño bastante sencillo, en su interior existe un extraordinario despliegue de azulejos, tanto enteros, como en forma de trencadís que, junto con los suelos hidráulicos, el vestíbulo, la escalera, y una interesante decoración interior art déco, hacen de él una pieza única en la Región de Murcia.


Estas son las dos únicas imágenes antiguas que se conocen en las que puede observarse la Casa de Matías Martínez-Lozano con su aspecto original tras su reforma
Por su estilo y las investigaciones realizadas, al parecer se trata de un edificio de finales del siglo XIX que fue restaurado y modernizado hacia 1929 por el matrimonio Martínez-Lozano Martínez, como regalo para dos de sus hijos varones. Se sabe que pocos años más tarde estos hijos se mudaron a la calle Alfaro de Murcia, y es entonces cuando el matrimonio se traslada a esta vivienda, residiendo en ella hasta su muerte en 1974, momento en que la casa se cierra y desde entonces ha permanecido deshabitada hasta nuestros días. El tiempo y las humedades, aparte de alguna visita de personas amantes de lo ajeno, han hecho mella en el edificio, de forma que, por ejemplo, ya no quede nada de valor material en el interior del edificio, y que las dos escaleras de acceso al piso superior estén prácticamente inutilizadas.

A finales de la década de los veinte los estilos arquitectónicos estaban redefiniéndose, y esta reforma es una buena muestra de ello. Cuando se hizo la reforma el modernismo había pasado de moda, y empezaba a introducirse tímidamente el art déco, el novecentismo y el regionalismo en los hogares burgueses. Así en esta casa podemos encontrar: una fachada que podríamos calificar de novecentista; un vestíbulo y un despacho con los arrimaderos de azulejos sevillanos de brillos cobrizos y dorados, que podríamos adscribir al regionalismo; un patio trasero y una escalera que podríamos clasificar como modernistas; y unos dormitorios decorados en el moderno estilo art déco.  

Ménsula con forma masculina (Casa Matías Martínez-Lozano)
Obsérvese la similitud con una de las ménsulas de la Casa de las Contribuciones de Totana, obra atribuida por nosotros también a Víctor y Guillermo Beltrí

Curioso arranque de madera tallada de la escalera con forma de cabeza animal que nos recuerda a un lobo

Barandilla de la escalera, con un diseño geométrico que nos recuerda el modernismo sezession
En cuanto a la autoría de semejante despliegue cerámico, con muchas de sus piezas procedentes de las más destacadas fábricas de azulejos de Onda, Triana, y también de Cartagena, nos hace pensar que pudo ser obra del arquitecto Víctor Beltrí Roqueta, con la colaboración de su hijo, el aparejador Guillermo Beltrí Villaseca (mi abuelo). Este último, recién terminados sus estudios, había estado trabajando con su padre en diversas obras importantes en Cartagena, como el Asilo de Ancianos o la Casa de Misericordia, y había abandonado esta ciudad para, tras una estancia de un par de años en Totana, ser nombrado aparejador municipal de la ciudad de Murcia en 1929.




Azulejos de la Casa de Matías Martínez Lozano (Lorquí)

Azulejos del zaguán de la Casa Zapata (Cartagena)
Es más que probable que Matías Martínez-Lozano le encargara la reforma y modernización de la vivienda que había adquirido, y que este contara para ello con su padre, pues hay ciertos detalles constructivos en la casa característicos de Víctor Beltrí. Además hemos encontramos diversas coincidencias con otras obras del arquitecto, entre las que podemos mencionar la Casa Zapata (Cartagena); las escuelas de la Casa de Misericordia (Cartagena); la Casa Melgares (Bullas) o la Casa de las Contribuciones (Totana), que no hacen sino confirmar nuestra hipótesis. 

Por último no puedo dejar de mencionar, sin cierta nostalgia y emoción, que en el patio trasero de esta casa descubrí trozos de azulejos idénticos a los que había en el pozo recubierto de trencadís del Hotelito Azul de Los Urrutias, la casa de mi abuelo Guillermo, proyectada por su padre Víctor en la que pasé los inolvidables veranos de mi infancia, azulejos que ya entonces me fascinaban. 

Despliegue de trencadís en el patio trasero de la vivienda



El modelo central es idéntico a uno que había en el pozo del Hotelito Azul, residencia veraniega de Guillermo Beltrí Villaseca (Los Urrutias-Cartagena)
Muy interesantes también son la decoración interior original en estilo art déco que puede observarse en las paredes y techos, incluyendo molduras y pinturas que todavía se conservan, así como los suelos.



Originalísima cenefa pintada de uno de los dormitorios en estilo art déco

Algunos de los suelos hidráulicos con motivos geométricos

La familia Martínez hizo una gran fortuna con los negocios de la fabricación y venta de pimentón y conservas vegetales. El fundador de la saga fue Francisco Martínez Lozano, oriundo de Molina de Segura, que estaba casado con Pascuala Carbonell Núñez. Ambos se trasladaron a Lorquí en 1877, y en esta localidad empieza a realizar a la molienda del pimiento seco para pimentón, construyendo un molino, y creando sus propias marcas comerciales "Titán" y "La Carreta".

En 1925 se introdujo en el mercado de Estado Unidos de la mano de uno de sus hijos, Evaristo Martínez Carbonell, que no dudó en trasladarse a este país en donde tuvo un gran éxito de ventas. Al parecer este se debió, más que a otra cosa, a la excelente presentación de sus productos, envasados en vez de en sacos, en artísticos envases de latón cuyas litografías atrajeron poderosamente la atención del público americano. 

Francisco Martínez Lozano falleció en 1927 dejando a tres de sus hijos: Matías (que fue al único al que el padre permitió unir los apellidos Martínez y Lozano en uno sólo), Francisco y Evaristo, la producción y venta de la marca de pimentón y conservas vegetales "Titán", mientras que la marca "La Carreta" pasó a ser propiedad de su otro hijo Eduardo.

Evaristo volvió a viajar en barco a Estados Unidos en agosto de 1928, y allí debió de ver el primer cortometraje protagonizado por Mickey Mouse, "Steamboat Willie", estrenado en  noviembre de ese mismo año, lo que les dio una excelente idea comercial a los hermanos Martínez.

Así, en 1933 la Oficina de la Propiedad Industrial de Berna (Suiza) le concedió a Matías Martínez Carbonell, el registro de la marca "Mickey" así como de una figura de un ratón antropomorfo de grandes orejas, obviamente inspirado en el de Disney, de forma que cuando esta compañía solicitó en 1935 el registro de "un dibujo industrial para caricaturas grotescas de un ratón", se encontró con que no podía hacerlo en la categoría de especias, ni en la de conservas vegetales, o de frutas, porque los industriales de Lorquí se le habían adelantado, de forma que Disney se tuvo que aguantar y los Martínez siguieron vendiendo latas de pimentón y de melocotón "Mickey", además del resto de sus marcas.

Quisiera dar las gracias al Excmo. Ayuntamiento de Lorquí por las facilidades dadas para la visita a este edificio, así como a Emilio Marco y José Antonio Rodríguez por sus aportaciones y fotografías, sin las que esta publicación no hubiese sido posible.

FUENTES

domingo, 27 de noviembre de 2022

153.- VILLA CARMEN - Desvío km 432,2 de la Ctra. N-301, Madrid-Cartagena. Santa Ana. Cartagena

(Fotografía Colección Javier Alcantud)
Este singular edificio, uno de los mejores ejemplos de arquitectura modernista en Cartagena, pasó desapercibido durante muchos años para la mayoría de investigadores, incluyendo a Pérez Rojas que en su día hizo una exhaustiva recopilación de toda construcción de cierta relevancia existente en esta ciudad y en sus cercanías. 

No fue hasta que Javier Alcantud, tataranieto de Celestino Martínez, sacó a la luz unas viejas fotografías familiares, cuando salió a luz.

Conocido como “El Cortijo” o “Villa Carmen”, fue construido como finca de recreo por los hijos de D. Celestino Martínez, promotor de lo que hoy es el “Gran Hotel”.

(Fotografía Colección Javier Alcantud)

(Fotografía Colección Javier Alcantud)
Se trata de un edifico de planta de cruz, rematado por una torreta bastante alta a modo de linterna, típica de muchas casas del Campo de Cartagena, al que los grandes aleros del tejado le daban un cierto aire alpino. En la fachada se podía observar una decoración geométrica sezessionista que a modo de guirnalda recorría todas las fachadas realizada con cerámica de colores azules y verdesAsí mismo en el tejado se alternaban tejas de colores formando dibujos geométricos. 

Por los detalles decorativos, y de diseño, que se pueden observar en las mencionadas fotografías, creemos que sin duda es obra del arquitecto Víctor Beltrí. Tampoco es de extrañar que se lo encargaran a él, puesto que por la fecha estimada de construcción, debía de haber acabado ya las obras del “Gran Hotel” para la misma familia. 

(Fotografía Colección Javier Alcantud)

Uno de los elementos más destacados era la ovalada puerta de acceso al patio, toda cubierta de trencadís, combinada con unas bellas rejas muy modernistas, sobre las que aparece la leyenda "Año 1914", fechas de finalización del edificio. 

Este diseño, posiblemente inspirado en la puerta de acceso que el arquitecto italiano Raimundo D'Aronco realizó para la exposición de Turín de 1902, lo podemos observar en numerosas obras que Beltrí proyectó en Cartagena: en la puerta de acceso del proyecto de la Casa Dorda, aunque al final no llegó a ejecutarse; en el vestíbulo del Gran Hotel, hoy desaparecido, así como en los ventanales de la penúltima planta de este edificio; en el proyecto de oficinas de la Sociedad Cooperativa "La Conciliación"; en la Casa de Misericordia, tanto en el magnífico portal de entrada, como en el acceso de las escuelas; en la Casa del Niño; en la parte trasera de la Casa Zapata; y también en otras localidades como Mazarrón (acceso del Panteón Povo), o Gandía (ventanal del balcón principal del Palacete París).

Detalle de la torreta central es la que se puede observar las decoraciones cerámicas que la adornaban, hoy desaparecidas
(Fotografía Colección Javier Alcantud)
Las embocaduras de las ventanas también en estilo vienés, eran bastante originales a base de elementos geométricos combinados con trencadís, que no hemos observado en ningún otro edificio de Cartagena de la época. En la puerta principal aparecen las letras "C" y "M" en trencadís, que corresponden a las iniciales de la hija menor de Celestino Martinez e Isabel Segado, Carmen Martínez Segado. De ahí el nombre de "Villa Carmen" con el que era conocida esta edificación.

(Fotografía Colección Javier Alcantud)

(Fotografía Colección Javier Alcantud)

(Fotografía Colección Javier Alcantud)

El gran jardín, en el que abundaban palmeras y grandes árboles, estaba decorado en tonos azules y blancos con numerosos elementos también realizados en trencadís como: bancos, vallas, maceteros y parterres, lo que le daba un aire muy parecido al cercano “Huerto de las Bolas”.  

(Fotografía Colección Javier Alcantud)

(Fotografía Colección Javier Alcantud)
Así mismo podemos observar en las fotografías como Beltrí utiliza en las puertas el recurso de las falsas bisagras, que podemos observar en diversas obras suyas de Cartagena (Casa Cervantes; antigua Catedral; Iglesia de Santa María de Gracia; Casa del Niño; Panteón Aguirre..), y también en otras localidades como Mazarrón (Panteón Martínez Oliva).

(Fotografía Colección Javier Alcantud)

(Fotografía Colección Javier Alcantud)

Otras pequeñas edificaciones para uso auxiliar completaba el conjunto de una de las fincas más singulares de los alrededores de Cartagena.

Estado actual del edificio, tras las lamentables reformas a las que fue sometido. Ya no queda ningún detalle que haga presuponer que fue, en su día, una de las mejores obras de Víctor Beltrí
Aunque el edificio todavía sigue en pie, la desafortunadísima reforma realizada hace que actualmente sea casi imposible adivinar que se trata del mismo edificio que disfrutaron los herederos de D. Celestino Martínez. 

Para el que quiera más información tanto de este edificio, como de la familia Martínez Segado, recomiendo el excelente libro de José Manuel Chacón "Celestino Martínez y el Gran Hotel".

Quisiera dar las gracias a Javier Alcantud, sin cuya colección de fotografías que ilustran esta entrada hubiese sido imposible llevar a cabo esta investigación. 

REFERENCIAS

  • Alcantud, J. Archivo personal de fotografías familiares y testimonio oral.
  • Cegarra Beltrí, G., Ferrández García, J. I. y Rodríguez Martín, J. A. "Víctor Beltrí y Roqueta (Tortosa, 1862 – Cartagena, 1935). Arquitecto modernista". Edición 150 Aniversario. Sin publicar.
  • Cegarra Beltrí, G. y Sánchez Espinosa, E. "Arquitectura Modernista en la Región de Murcia". Libros Mablaz. Madrid, 2013.
  • Chacón Bulnes, J. M. "Celestino Martínez y el Gran Hotel". Ayuntamiento de Cartagena. Concejalía de Cultura. Cartagena, 2016.

sábado, 5 de marzo de 2022

145.- PANTEÓN FAMILIA MATEO PÉREZ-CASTEJÓN - Cementerio Parroquial de San Cristóbal. Camino Limoneros, 10. Lorca

Añadida por Larry Harris en findagrave.com
Hace cuatro años dedicamos la entrada nº 93 de este blog a la Casa de Acacio Mateo, en el Barrio de San Cristóbal de Lorca, y en ella mencionábamos que el mismo Acacio realizó en 1963, coincidiendo con el fallecimiento de su padre, el panteón familiar en el Cementerio Parroquial de San Cristóbal de esta ciudad, siguiendo las mismas pautas que había seguido para su vivienda.

En efecto, si la mencionada casa es un despliegue de azulejería, no lo es menos el panteón, en el que múltiples azulejos, enteros y en forma de trencadís, llaman la atención de los visitantes del camposanto al ser algo inusitado que en un cementerio exista un monumento funerario tan colorido. 

Además del cuerpo central existen tres bancos adosados a la pared, y dos construcciones exentas, todo adornado con una profusa simbología religiosa. Los arcos de la fachada lateral, le dan un cierto aire oriental, en consonancia con la vivienda de Acacio. Una valla de formas ondulantes, con sus respectivas puertas de acceso, cierran el conjunto neomodernista, dándole unidad.


Añadida por Larry Harris en findagrave.com
En dicho mausoleo está enterrada, además del propio Acacio, Sacramento Pérez-Castejón Sánchez (Lorca, 1905 - Lorca, 1971), más conocida entre los habitantes del barrio como la "Tía Sacramentos". 

Esta señora era una curandera de gran y merecida fama, que entraba en tránsito para curar a sus pacientes. Tenía tanto éxito que los clientes hacía cola para que los tratara. Según información proporcionada por nuestro colaborador, Juan Morales Ruiz, los ancianos del barrio contaban que la casa de Acacio fue construida en agradecimiento por la sanación de un niño.

La familia Pérez-Castejón es muy conocida en el mencionado Barrio de San Cristóbal, siendo algunos de sus miembros propietarios de la "Confitería Navarro". También pertenece a ella, por línea materna, el actual Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez Pérez-Castejón.

Quisiera dar las gracias a Juan Morales Ruiz por las fotografías, y por la información aportada sobre la "Tía Sacramentos" que, según él mismo me ha relatado, también le sanó a él cuando tenía tres años.

Fuentes

  • Periódico "La Verdad de Murcia". Walls,P. "Pedro Sánchez, el nieto de los herreros de San Cristóbal" 10/6/18
  • Web La Actualidad "Curanderos lorquinos" 11/4/13 https://www.la-actualidad.com/articulo/04112013/curanderos-lorquinos/

domingo, 4 de abril de 2021

137.- CASA DE LOS MARTÍNEZ DE MIGUEL (desaparecida) – Alameda de Espartero 18, 20 y 22 - Alameda de Zumalacarregui, Lorca

La Avenida de Juan Carlos I, considerada como la principal arteria urbana de la ciudad de Lorca, flanqueada hoy en día por elevados modernos edificios, fue en otro tiempo una alameda que nació en el siglo XIX como ensanche de la ciudad, durante el mandato del Alcalde D. Pedro Lapuente.

A principios de 1872 un acuerdo municipal decidió que esta vía pública, que “arranca desde las alfarerías situadas junto al río Guadalentín y termina en el Óvalo de Santa Paula se la denomine del Duque Príncipe de Espartero”, aunque coloquialmente se la conocía como Alameda de Espartero.

Este ensanche de la ciudad, con firme de tierra y bordeado de grandes árboles acogió las más importantes residencias privadas de la localidad, conservándose hoy en día únicamente el “Huerto Ruano”.

Otros palacetes que se ubicaron en torno a esta Alameda fueron la vivienda de la familia Soubrier, con fachada de piedra, o la del Vizconde de Huertas. También se encontraba en esta alameda el "Circo Gallístico", en el que se celebraban peleas de gallos a las que era muy aficionada la sociedad de aquel tiempo. Y ya a principios del pasado siglo fue inaugurado el “Salón de Actualidades”, en la calle Rebolloso, esquina con la alameda de Espartero, siendo derribado en 1940.

Imagen extraida de la web "Cosas de Lorca"

Uno de los edificios más destacados fue la Casa de los Martínez de Miguel, que se encontraba situada en la esquina con la entonces Alameda de Zumalacarregui, actual c/ Periodista López Barnés

De planta cuadrada y rodeada de jardines, tenía una fachada noble con pilastras, y en su interior destacaba el amplio salón central, de elevados techos con una claraboya de hierro y cristal que iluminaba el interior, al que se abrían las habitaciones. 

Es precisamente esa claraboya construida sobre una parte sobre elevada y amansardada, revestida de trozos de azulejo en forma de trencadís, la que le daba un aspecto singular. Al parecer la casa original su construida a finales de XIX, sufriendo hacia 1910 una reforma modernista que le daría el aspecto que se puede observar en las fotografías de la época, y de la que ignoramos su autoría.

Juan Martínez de Miguel y Cano (Cuevas de Almanzora (Almería),? – Lorca, 1923), 1º Conde de Miguel, estuvo casado con María Remedios de Flores y Bravo de Morata, con la que tuvo nueve hijos. 

Al parecer procedía de Cuevas de Almanzora, en donde había empezado a generar su fortuna gracias a las minas que poseía en la cercana Sierra de Almagrera. Impulsor y miembro destacado de la Cámara Agraria de Lorca, poseía numerosas tierras en el término municipal de Puerto Lumbreras. 

Estuvo involucrado en política, siendo uno de los más destacados miembros del Partido Conservador, de dentro de la facción “ciervista” en esta localidad.

Fuentes

  • Alonso, P. “La Ciudad Perdida. Una Alameda venida a más” https://www.laverdad.es/murcia/20090310/lorca/alameda-venida-20090310.html
  • Gómez Espín, J. M. “Aprovechamiento integral del agua en la Rambla de Nogalte” (Puerto Lumbreras - Murcia) UNIVERSIDAD DE MURCIA, 2004
  • Peñarrubia Agius, J. J. “Lorca en la restauración (1875-1923). Evolución económica y social”. Revista “Clavis” nº 10, Lorca, 2018.
  • Web - Cosas de Lorca. “Historia de la Avenida Juan Carlos I. De La Alameda de 1872 a la Avenida de 2019” https://cosasdelorca.com/cosas_de_lorca/calles_plazas/historia-de-la-avenida-juan-carlos-i-de-la-alameda-de-1872-a-la-avenida-de-2019-id.13301.html
  • Web- Heraldia
  • Web - My Heritage


sábado, 31 de agosto de 2019

117 y 5.- CASA DE FERNANDO DELMAS O CASA MORUNA - C/ Meijones, 11 - C/ Botalón. La Aparecida - Cartagena



Fotografías que muestran el aspecto original de la vivienda al poco de ser construida.
(Fondo Casaú)
Esta vivienda, conocida también hasta ahora como la “Casa Moruna”, o la “Finca Pérez Espejo”, fue construida hacia 1927 en el entonces extrarradio de la población de La Aparecida, para D. Fernando Delmas Giner [Vinarós, 1871 – Cartagena, 1944]. 

Retrato de D. Fernando Delmas
Este Intendente Mercantil se había trasladado a Cartagena desde su residencia en Cataluña, al ser contratado por la empresa fabricante de muebles curvados “ALEJANDRO DELGADO Y CIA.”, llegando a ser socio de dicha empresa poco tiempo más tarde. En 1918, tras la muerte del titular principal de la empresa, D. Alejandro Delgado de la Guardia, se liquidó la citada mercantil y se constituyó una nueva empresa llamada “FERNANDO DELMÁS Y CÍA.”.

Entre los posteriores propietarios de la vivienda figuraron, el cónsul de Suecia en Cartagena D. Augusto Siljestrom, empresario dedicado al comercio marítimo, y D. Diego Pérez Espejo, conocido médico y político cartagenero, con cuyo nombre se identifica también a la vivienda. El inmueble también fue ocupado por el sindicato anarquista CNT durante la Guerra Civil.

Imagen en la que se puede observar el interior original.
Los personajes que figuran en la puerta pensamos que son D. Augusto Siljestrom y su hijo.
(Fotografía: Fondo José Casaú)

El edificio muestra una tipología habitual en viviendas del campo de Cartagena y Murcia, caracterizadas por su volumen cuadrangular de un solo cuerpo, al que se superpone una torre central. 

En su origen la torre estaba cubierta por una magnífica cúpula semiesférica con decoración modernista de trencadís, rematada con un elemento muy similar al yamur de las mezquitas. La mencionada cúpula ya no existe puesto que se derrumbó de forma estrepitosa, afortunadamente sin causar víctimas, al poco tiempo de su construcción, concretamente el 9 de noviembre de 1927, bien porque fuera mal construida, o porque sufriera algún tipo de daño como consecuencia del intenso seísmo acaecido el 24 de octubre de ese mismo año, con epicentro en Totana, apenas quince días antes de su derrumbe. Lamentablemente la cúpula no fue reconstruida, siendo reemplazada por la cubierta actual de teja árabe a cuarto aguas, que le quita al edificio toda la gracia que tenía inicialmente.

Aspecto actual tras la última remodelación.
Las fachadas del edificio se abren con vanos en forma de arco de herradura que corresponden a la puerta central y a los grandes ventanales laterales. Los arcos se enmarcan con alfiz, y se apoyan en sencillas columnas con capitales cilíndricos. En las albanegas se dispone una colorida decoración a base de trencadís de piezas cerámicas, similar al de la cúpula original. Las molduras que enmarcan el alfiz se decoran con tres listones finos en relieve, que nos recuerdan algunos detalles del modernismo vienés sezession

Sobre los arcos hay un friso con decoración cerámica que recorre todo el perímetro del edificio, y sobre éste, una cornisa, hoy sustituida por tejadillo. La planta baja se remata con una barandilla que cierra la terraza superior. Los vanos de la torre, dos en cada fachada, repiten el repertorio decorativo de los de la planta inferior.

Esta combinación de estilo neoislámico con azulejería, que también hemos observado en otros edificios de la Región, como en el Casino del Balneario de Fortuna, nos lleva a atribuir la autoría del edificio al arquitecto Víctor Beltrí Roqueta, de quien tenemos constancia que proyectó en mayo de ese mismo año una casa en la misma diputación de La Aparecida, en una dirección no especificada en el proyecto. 

El edificio sufrió un lamentable estado de abandono durante unos años, llegando a darse situaciones de deterioro irreversible en las que se destruyeron gran parte de los elementos cerámicos, especialmente en el interior, donde se perdió un zócalo de azulejos de Triana con reflejos metálicos que revestía el patio central. 

En 2009, con el afán de recobrar el esplendor original del exterior, fueron restaurados todos los elementos originales de la fachada, y se fabricaron otros similares con moldes. Algunos elementos cerámicos desaparecidos fueron reemplazados por otros de diferente diseño, como hemos podido observar en el friso, en los alfices de los arcos de la torre y en los pilares de las balaustradas. 

Actualmente el edificio ha sido acondicionado para su uso como centro cultural.

Quisiera dar las gracias a Pedro Escudero por hacerme participe de su descubrimiento sobre el propietario de esta vivienda, y a María José Lario por la descripción de los elementos neoislámicos del edificio y por su fotografía. 

Fuentes
  • Diario “El Porvenir” 10/11/1927.
  • MONTES BERNÁRDEZ, R. “Los terremotos que vivió la Región entre 1800 y 1930”. Periódico “La Opinión de Murcia”, 15/5/2011.
  • SÁNCHEZ CONESA, J. “La Casa Moruna de La Aparecida”. Periódico “La Verdad”, 17/7/2019.