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jueves, 13 de marzo de 2025

173.- HOTELITO AZUL - Primera línea de playa. Los Urrutias - Cartagena.

Fotografía: Archivo Familia Beltri Carreño (coloreada con hotpot.aiart-generator)
Tal vez uno de los últimos edificios donde intervino el arquitecto Víctor Beltrí antes de su fallecimiento, fue el llamado "
Hotelito Azul" en Los Urrutias, localidad costera del Mar Menor perteneciente al municipio de Cartagena. Le llamaban así porque todos sus detalles: persianas, puertas, barandillas y vallas, estaban pintadas de un color azul, que contrastaba vivamente con el blanco de las paredes.
Fotografía: Archivo Familia Beltri Carreño (coloreada con hotpot.aiart-generator)
Se trata de la casa del hijo del arquitecto, Guillermo Beltrí Villaseca, que construyó como lugar de veraneo para su familia. Guillermo era aparejador y había trabajado con su padre en diferentes obras. Según testimonio oral de uno de sus hijos, el también aparejador Guillermo Beltrí Carreño, su padre le relató que había construido este hotelito basándose en unos planos que el arquitecto le había dibujado poco tiempo antes de morir. Al parecer las obras comenzaron en 1934, y finalizaron un año después.

La obra guardaba una gran semejanza con algunas de sus últimas creaciones. Concretamente el salón circular de la planta baja es muy parecido al mirador circular del primer piso de la "Casa de los Cachá" de Lorca (1929), o al Club de Tenis de Cartagena (1925), y las barandillas de tubo de las terrazas superiores, ya las había utilizado en esta misma obra o en la "Casa de Teófilo Álvarez" (1932) en Cartagena. El conjunto también guarda semejanza con el proyecto que Víctor Beltrí realizó en 1933 para Carmen, otra de sus hijas.

El edificio era sumamente avanzado y moderno para su tiempo, y causaba admiración de propios y extraños, pues estaba plenamente inmerso en la nueva corriente art-déco. Este término define un estilo en el que el juego de los volúmenes geométricos y la sencillez de líneas juega un papel fundamental en la nueva arquitectura, que en cierto modo regresa al modernismo. 

Tuvo dos principales ramas: el zig-zag, estilo en el que imperaban los rayos y las líneas quebradas y zigzageantes, y que fue el que empleó en Cartagena el arquitecto Lorenzo Ros, y el streamlinetambién llamado en español estilo aerodinámico o aerodinamismo. Este último fue una variante tardía que tuvo su apogeo en el año 1937 y su influencia se extendió hasta los años 50 del pasado siglo. Esta variante se caracterizaba por el uso de formas curvas, líneas horizontales largas y a veces elementos náuticos, como barandas y ventanas de portillo, dando como resultado edificios futuristas que a menudo recordaban a trasatlánticos.

A la izquierda la Casa Butler. A la derecha la Casa Michael Scott
Alguno de los edificios más importantes de esta corriente son contemporáneos de esta obra. Resulta sorprendente que casas como la australiana Burnham Beeches (1933-1934) de Harry Norris, la estadounidense Casa Butler (1934-1936) de Kraetsch & Kraetsch o la irlandesa Casa Michael Scott (1937-1938) del propio Scott, consideradas obras maestras de esta corriente y coetáneas de esta obra, presenten tanta similitud en sus formas con el "Hotelito Azul". Con esta obra Beltrí demuestra, una vez más, que estaba siempre al día incluso a pesar de su avanzada edad, pues cuando proyectó esta obra ya tenía 73 años.

Además del jugar con los volúmenes, el arquitecto jugó con el bricromismo blanco y azul que era el color predominante en las persianas y verja de madera de la terraza de la planta baja, así como en los ventanales del salón que eran en su parte superior de tipo damero, en los que se alternaban los cristales blancos y azules, y que todavía se conservan. Por su parte el pozo de agua salada, del que apenas quedan vestigios, estaba revestido de un trencadís de vívidos colores al que tan aficionado era Beltrí. En el interior de la vivienda abundaban los azulejos de diferentes formas y colores, mayoritariamente con diseños geométricos. 

La distribución interior era práctica y simple. En la planta baja: salón-comedor, cuarto de baño, cocina, despensa y cuarto de servicio, y en la superior, a la que se accedía desde el comedor por una escalera cuya barandilla estaba formada por tubos metálicos verticales que llegaban hasta el techo, estaban los cuatro dormitorios de la familia.

Combinación de cristales azules y blancos del mirador
Azulejos originales

Restos del pozo de trencadís
En los años cuarenta del siglo pasado Guillermo decidió sustituir las barandillas de tubos metálicos de las terrazas superiores, ya que no resistían la corrosión marina y además la separación que había entre los barrotes constituía un peligro para los niños. Además se construyó un tejado a cuatro aguas, ya que el original era plano y tal vez diera algún problema durante los escasos, pero a menudo torrenciales, periodos de lluvia que suelen acaecer esporádicamente en el Mar Menor.

Aspecto tras la primera reforma, en la que se sustituyeron los tubos de las terrazas superiores y se construyó un tejado a cuatro aguas (Archivo: Familia Beltri)
En la década de los sesenta, Guillermo amplió la parcela para construir una cochera y un lavadero independientes del edificio principal, al que también se le adosaron cuatro apartamentos para algunos de sus hijos casados, que desvirtuaron completamente el conjunto. Así es como yo la conocí, y donde pasé los inolvidables veranos de mi infancia junto con mis hermanos y mis numerosos primos, en un por entonces salvaje e idílico Mar Menor.

Fotografía de 1984 en la que se puede observar el aspecto que tenía tras la última reforma realizada por Guillermo Beltrí, en la que añadió cuatro pequeños apartamentos, así como cochera y lavadero
En 1973, y ante la falta de espacio para todos sus hijos y nietos, Guillermo tomó la decisión de vender la propiedad, que desde entonces ha conocido varios propietarios, que con los años realizaron diversas reformas que, además de cambiarle los colores originales, le dejaron prácticamente irreconocible.

Aspecto a principios del siglo XXI. Casi irreconocible.
Aspecto reciente tras la última reforma
A continuación una breve reseña biográfica de mi abuelo Guillermo Beltrí Villaseca [Cartagena, 1901 – Murcia, 1986]

Comenzó a cursar estudios en la Escuela Superior de Industria en Cartagena, para luego pasar a la Escuela Industrial de Valencia donde completó la carrera de Aparejador, título que obtuvo en abril de 1925.

Pronto consigue el puesto de Aparejador Municipal provisional de Cartagena, desde donde colabora con los dos arquitectos municipales, Lorenzo Ros, y Víctor Beltrí Roqueta, su padre, en las obras que éste realiza desde el consistorio (“Asilo de Ancianos”, “Casa de Misericordia”, “Parque Torres”...), y también en otras de carácter particular, como la reforma del “Huerto Ruano” en Lorca.

Tras la finalización del mandato del alcalde Alfonso Torres, Guillermo que se había casado recientemente con Mª Dolores Carreño García, se traslada junto a su mujer a Totana para trabajar en las obras del Ferrocarril, hasta que en 1929 se instala en Murcia, al haber obtenido la plaza de Aparejador Municipal de esta ciudad. De esta época son, entre otras obras, el "Huerto de la Torreta", realizado en esta localidad sobre proyecto de su padre.

Desde su nuevo cargo interviene en numerosísimas obras en Murcia y sus pedanías, colaborando frecuentemente tanto con su padre, como con otros importantes arquitectos, tales como Pedro Cerdán (reforma del “Mercado de Verónicas”). 

Gran experto en cálculos del hormigón, su fama se extendió dentro de la profesión por toda España. Fue muy señalada su intervención en la construcción del nuevo estadio del Real Madrid en Chamartín, así como en la del anfiteatro del “Cinema Coy” de Murcia.

También fue Jefe del Parque de Bomberos del Ayuntamiento de Murcia durante más de cuarenta años, así como fundador del Colegio Oficial de Aparejadores de Murcia, del que ostentaba el honor de ser el colegiado número 1, y del que llegó a ser su Presidente durante cuatro legislaturas, formando parte del equipo directivo durante más de 30 años. Estaba en posesión de la Cruz al Mérito Naval por su arriesgada intervención al sofocar en 1969 un terrible incendio en la refinería de petróleo de Escombreras. 

Fue una gran persona, siendo muy apreciado y querido en Murcia, y también un magnífico abuelo del que guardo muy gratos recuerdos. 











sábado, 2 de diciembre de 2023

160.- CASA MATÍAS MARTÍNEZ-LOZANO - Plaza de la Libertad, 1 (antiguo 6). Lorquí

Hace poco tiempo recibimos la excelente noticia de la adquisición por parte del Excmo. Ayuntamiento de Lorquí, de la que fuese vivienda de la familia del industrial conservero y alcalde de la ciudad, D. Matías Martínez-Lozano Carbonell (1880-1974) y su esposa Dª Paula Martínez, sin lugar a duda el edificio civil más importante e interesante del casco urbano histórico de esta localidad de la Vega Media del Segura. 

Gracias a esta iniciativa queda garantizada la supervivencia del inmueble, tras la imprescindible remodelación y restauración a la que debe someterse, y al que con toda probabilidad el municipio dará un uso cultural.

El edificio se encuentra ubicado en el sitio más céntrico de la ciudad, junto a la Iglesia de Santiago Apóstol, y aunque exteriormente es de un diseño bastante sencillo, en su interior existe un extraordinario despliegue de azulejos, tanto enteros, como en forma de trencadís que, junto con los suelos hidráulicos, el vestíbulo, la escalera, y una interesante decoración interior art déco, hacen de él una pieza única en la Región de Murcia.


Estas son las dos únicas imágenes antiguas que se conocen en las que puede observarse la Casa de Matías Martínez-Lozano con su aspecto original tras su reforma
Por su estilo y las investigaciones realizadas, al parecer se trata de un edificio de finales del siglo XIX que fue restaurado y modernizado hacia 1929 por el matrimonio Martínez-Lozano Martínez, como regalo para dos de sus hijos varones. Se sabe que pocos años más tarde estos hijos se mudaron a la calle Alfaro de Murcia, y es entonces cuando el matrimonio se traslada a esta vivienda, residiendo en ella hasta su muerte en 1974, momento en que la casa se cierra y desde entonces ha permanecido deshabitada hasta nuestros días. El tiempo y las humedades, aparte de alguna visita de personas amantes de lo ajeno, han hecho mella en el edificio, de forma que, por ejemplo, ya no quede nada de valor material en el interior del edificio, y que las dos escaleras de acceso al piso superior estén prácticamente inutilizadas.

A finales de la década de los veinte los estilos arquitectónicos estaban redefiniéndose, y esta reforma es una buena muestra de ello. Cuando se hizo la reforma el modernismo había pasado de moda, y empezaba a introducirse tímidamente el art déco, el novecentismo y el regionalismo en los hogares burgueses. Así en esta casa podemos encontrar: una fachada que podríamos calificar de novecentista; un vestíbulo y un despacho con los arrimaderos de azulejos sevillanos de brillos cobrizos y dorados, que podríamos adscribir al regionalismo; un patio trasero y una escalera que podríamos clasificar como modernistas; y unos dormitorios decorados en el moderno estilo art déco.  

Ménsula con forma masculina (Casa Matías Martínez-Lozano)
Obsérvese la similitud con una de las ménsulas de la Casa de las Contribuciones de Totana, obra atribuida por nosotros también a Víctor y Guillermo Beltrí

Curioso arranque de madera tallada de la escalera con forma de cabeza animal que nos recuerda a un lobo

Barandilla de la escalera, con un diseño geométrico que nos recuerda el modernismo sezession
En cuanto a la autoría de semejante despliegue cerámico, con muchas de sus piezas procedentes de las más destacadas fábricas de azulejos de Onda, Triana, y también de Cartagena, nos hace pensar que pudo ser obra del arquitecto Víctor Beltrí Roqueta, con la colaboración de su hijo, el aparejador Guillermo Beltrí Villaseca (mi abuelo). Este último, recién terminados sus estudios, había estado trabajando con su padre en diversas obras importantes en Cartagena, como el Asilo de Ancianos o la Casa de Misericordia, y había abandonado esta ciudad para, tras una estancia de un par de años en Totana, ser nombrado aparejador municipal de la ciudad de Murcia en 1929.




Azulejos de la Casa de Matías Martínez Lozano (Lorquí)

Azulejos del zaguán de la Casa Zapata (Cartagena)
Es más que probable que Matías Martínez-Lozano le encargara la reforma y modernización de la vivienda que había adquirido, y que este contara para ello con su padre, pues hay ciertos detalles constructivos en la casa característicos de Víctor Beltrí. Además hemos encontramos diversas coincidencias con otras obras del arquitecto, entre las que podemos mencionar la Casa Zapata (Cartagena); las escuelas de la Casa de Misericordia (Cartagena); la Casa Melgares (Bullas) o la Casa de las Contribuciones (Totana), que no hacen sino confirmar nuestra hipótesis. 

Por último no puedo dejar de mencionar, sin cierta nostalgia y emoción, que en el patio trasero de esta casa descubrí trozos de azulejos idénticos a los que había en el pozo recubierto de trencadís del Hotelito Azul de Los Urrutias, la casa de mi abuelo Guillermo, proyectada por su padre Víctor en la que pasé los inolvidables veranos de mi infancia, azulejos que ya entonces me fascinaban. 

Despliegue de trencadís en el patio trasero de la vivienda



El modelo central es idéntico a uno que había en el pozo del Hotelito Azul, residencia veraniega de Guillermo Beltrí Villaseca (Los Urrutias-Cartagena)
Muy interesantes también son la decoración interior original en estilo art déco que puede observarse en las paredes y techos, incluyendo molduras y pinturas que todavía se conservan, así como los suelos.



Originalísima cenefa pintada de uno de los dormitorios en estilo art déco

Algunos de los suelos hidráulicos con motivos geométricos

La familia Martínez hizo una gran fortuna con los negocios de la fabricación y venta de pimentón y conservas vegetales. El fundador de la saga fue Francisco Martínez Lozano, oriundo de Molina de Segura, que estaba casado con Pascuala Carbonell Núñez. Ambos se trasladaron a Lorquí en 1877, y en esta localidad empieza a realizar a la molienda del pimiento seco para pimentón, construyendo un molino, y creando sus propias marcas comerciales "Titán" y "La Carreta".

En 1925 se introdujo en el mercado de Estado Unidos de la mano de uno de sus hijos, Evaristo Martínez Carbonell, que no dudó en trasladarse a este país en donde tuvo un gran éxito de ventas. Al parecer este se debió, más que a otra cosa, a la excelente presentación de sus productos, envasados en vez de en sacos, en artísticos envases de latón cuyas litografías atrajeron poderosamente la atención del público americano. 

Francisco Martínez Lozano falleció en 1927 dejando a tres de sus hijos: Matías (que fue al único al que el padre permitió unir los apellidos Martínez y Lozano en uno sólo), Francisco y Evaristo, la producción y venta de la marca de pimentón y conservas vegetales "Titán", mientras que la marca "La Carreta" pasó a ser propiedad de su otro hijo Eduardo.

Evaristo volvió a viajar en barco a Estados Unidos en agosto de 1928, y allí debió de ver el primer cortometraje protagonizado por Mickey Mouse, "Steamboat Willie", estrenado en  noviembre de ese mismo año, lo que les dio una excelente idea comercial a los hermanos Martínez.

Así, en 1933 la Oficina de la Propiedad Industrial de Berna (Suiza) le concedió a Matías Martínez Carbonell, el registro de la marca "Mickey" así como de una figura de un ratón antropomorfo de grandes orejas, obviamente inspirado en el de Disney, de forma que cuando esta compañía solicitó en 1935 el registro de "un dibujo industrial para caricaturas grotescas de un ratón", se encontró con que no podía hacerlo en la categoría de especias, ni en la de conservas vegetales, o de frutas, porque los industriales de Lorquí se le habían adelantado, de forma que Disney se tuvo que aguantar y los Martínez siguieron vendiendo latas de pimentón y de melocotón "Mickey", además del resto de sus marcas.

Quisiera dar las gracias al Excmo. Ayuntamiento de Lorquí por las facilidades dadas para la visita a este edificio, así como a Emilio Marco y José Antonio Rodríguez por sus aportaciones y fotografías, sin las que esta publicación no hubiese sido posible.

FUENTES

lunes, 29 de agosto de 2022

150.- LORENZO ROS COSTA [Cartagena, 1890 - Cartagena, 1989]: Arquitecto


Fotografía: Archivo Diego Ros McDonell
Su familia era de procedencia catalana, concretamente de Figueras (Girona), aunque él nació en Cartagena ya que su padre se había trasladado a ésta ciudad para establecer un negocio de guarnicionería.

Inició sus estudios en la Escuela de Arquitectura de Barcelona en 1907, siéndole expedido el título en 1914. Durante esos años colaboró, al igual que había hecho en su día Víctor Beltrí, con el arquitecto y profesor de la mencionada Escuela, Augusto Font y Carreras. 

Recién acabados sus estudios es nombrado Arquitecto Municipal de Figueras (Girona), puesto que desempeña hasta 1916. Durante esos dos años realiza algunas obras modernistas de importancia en esta localidad como: el Cine-Teatro Jardín, la Casa Esteban Cruañás y la Casa Pere Geli, en las que se nota la influencia del arquitecto Puig y Cadafalch.


Casa Esteban Cruañás Aleñá (Figueras)
(Fotografía: Valentí Pons Toujouse)
Casa Pere Geli Andreu (Figueras)
(Fotografía: Valentí Pons Toujouse)
Cine-Teatro Jardín (Figueras)
(Fotografía: Valentí Pons Toujouse)
En 1916 es nombrado Arquitecto Municipal de Cartagena, desempeñando dicho cargo durante muchísimos años repartidos en dos etapas. La primera fue entre ese mismo año y 1936 cuando dimitió de su cargo mientras duró la Guerra Civil, realizando durante esos tres años diversos proyectos en algunas localidades de Cataluña. A la finalización de la contienda volvió a ocupar la misma plaza en el consistorio cartagenero, ostentando el cargo hasta la década de los ochenta.

Cuando llega Ros a Cartagena con apenas 26 años de edad, el modernismo estaba empezando a decaer. Ya habían fallecido Tomás Rico, Mario Spottorno y Francisco de Paula Oliver, y prácticamente sólo quedaba como arquitecto en activo Víctor Beltrí, que tenía ya 54 años de edad. Además la crisis de la minería ya se estaba iniciando, con lo que los recursos económicos para construir suntuosas obras modernistas empezaban a escasear.
Casa Barceló (Cartagena)
(Fotografía: Valentí Pons Toujouse)
Torre Claudia (Cartagena)
(Fotografía: Pedro Escudero)
No obstante, sus primeras obras en la ciudad (“Casa Barceló”, “Torre Claudia”) se podrían denominar como tardomodernistas, muy del estilo de sus primeras obras de Figueras, en las que combina la cerámica con diversas formas geométricas sezessionistas muy cercanas al árt-déco, a las que incorpora ciertos toques gaudinistas.

Casa Serrat (Cartagena)
Pronto se adentra en una variante barroca y novecentista (“Casa Mora”, “Casa Serrat”, Escuela de Aprendices de la Sociedad Española de Construcción Naval, Gran Cine Central... en Cartagena; Ayuntamiento de Busot, Alicante), que cultiva con acierto durante la década de los veinte del pasado siglo.
CEIP Hermanos San Isidoro y Santa Florentina (Cartagena)
Chalet García Sánchez (Cartagena)
Con el paso del tiempo su estilo va pasando por el clasicismo, el casticismo y el art-déco. De hecho es el mejor representante de éste último estilo, derivación geométrica y estilizada del modernismo, en la provincia de Murcia (“Edificio Portela”, “Chalet Orduña”, CEIP Hermanos San Isidoro y Santa Florentina..., entre otras obras en Cartagena). En este mismo estilo realizó el “Cine Monumental” de Melilla, una de sus mejores obras.

Cine Monumental (Melilla)

Finalmente sus edificios acaban impregnados del frío racionalismo que se impuso en España tras la Guerra Civil, y en toda Europa tras la segunda Guerra Mundial.

A pesar de la diferencia de edad, colaboró activamente con Víctor Beltrí en numerosas ocasiones, especialmente durante los años en que fue alcalde Alfonso Torres, llegando a presentar conjuntamente un proyecto para el concurso del Círculo de Bellas Artes de Madrid, y una ponencia en el 7º Congreso Nacional de Arquitectos celebrado en Sevilla en 1917. También fue junto con Beltrí, uno de los promotores del Colegio de Arquitectos de la Región de Murcia.

Obras modernistas en la Región de Murcia
  • Cartagena (ciudad):
    • Casa del Niño (conjunta con Víctor Beltrí)
Obras art-déco en la Región de Murcia
  • Cartagena (ciudad):
    • Casa Muñoz (destruida)
    • CEIP Hermanos San Isidoro y Santa Florentina
    • Edificio de c/ Medieras 4 (atribuido) 
    • Edificio de c/ de la Serreta, 8
    • Edificio Portela
    • Instituto Carlos III (Antigua Escuela de Comercio)
    • Quiosco Ortuño (desaparecido)
  • Cartagena (El Plan):
    • Casa c/ Levante, 15 (atribuida)
    • Chalet c/ Pintor Guimbarda 14 (atribuido)
    • Chalet García Sánchez
    • Chalet Orduña
Quisiera dar las gracias a Valentí Pons, a Pedro Escudero y a Diego Ros, por permitirme usar la fotografías que ilustran esta entrada.

REFERENCIAS
  • CEGARRA BELTRÍ, G. y SÁNCHEZ ESPINOSA, E. Arquitectura Modernista en la Región de Murcia. Libros Mablaz. Madrid, 2013.
  • CEGARRA BELTRÍ, G. y SÁNCHEZ ESPINOSA, E. Art-Déco en la Región de Murcia. 2012. Sin publicar.
  • PÉREZ ROJAS, F. J. Cartagena 1874-1936 (Transformación urbana y arquitectura). Editora Regional de Murcia. Murcia, 1986.
  • PONS TOUJOUSE, V. Web Arquitectura Modernista. https://www.arquitecturamodernista.cat/

miércoles, 10 de noviembre de 2021

140.- CLUB DE TENIS DE CARTAGENA - C/ Pintor Balaca, 11. Cartagena

Imagen de la sede social del Club de Tenis recién terminada

Estamos a principios de siglo y la moda por la práctica de nuevos y extraños deportes, en su mayoría de origen británico, se extiende por todo el país siendo el foot-ball el que más éxito tiene entre la juventud. 

Cartagena contaba por aquel entonces con una numerosa colonia extranjera, entre la que abundaban ingleses, que también introdujeron estos deportes entre la burguesía de la ciudad. Según parece las primeras referencias al tenis (lawn tennis, como se llamaba por entonces) en la ciudad departamental datan de abril de 1906, cuando aparece en la prensa la noticia de unos partidos que se jugaron en la plaza de toros. 

Un año después el consignatario de buques de Cartagena, Pedro Juan Serrat Andreu, instalaba su propia pista de tenis en su finca de la pedanía de Perín, al parecer a instancias de un grupo de extranjeros que habían venido a Cartagena para la puesta en marcha de la fábrica de explosivos de Santa Lucía.

No obstante, tuvieron que pasar casi veinte años desde que se empezó a jugar en la finca de Serrat para que este grupo de aficionados formalizara la adquisición de un solar que ocupaba de 2.701 m2 en la parcela nº 20 de la Compañía del Ensanche.

Guillermo Leverkus
Guillermo Leverkus
Francisco H. Leathley Holt
F. H. Leathley Holt
Se creó así la sociedad "Cartagena Lawn Tennis Club", con 15 socios fundadores, encabezados por el ingeniero británico Guillermo Leverkus, gerente de la compañía inglesa de aguas, “The Carthagena Mining and Water Co. Ltd.”, primera gran compañía de aguas que canalizó agua potable hasta esta ciudad, y que fue fundada por su padre Otto Leverkusn, en cuya finca de Perín tenía también otra de las primeras pistas para practicar este deporte. 


Fue nombrado primer presidente del club, el también ingles, Francisco Harry Leathley Holt, propietario minero que residía en la "Finca Casablanca" en el barrio de Los Dolores. 

En el Club hay actas del año 1925, durante el mandato del alcalde Alfonso Torres, que recogen el acuerdo municipal de la comisión permanente, presidida por el teniente de alcalde José Mediavilla, autorizando con fecha 30 de Octubre, la construcción del "Campo de Tennis", contando con el visto bueno del arquitecto auxiliar Víctor Beltrí, que era a su vez el autor de dicho proyecto. 

Beltrí se encontraba por aquel entonces en una etapa de transición, en la que había dejado atrás el modernismo, y sus obras se movían entre el novecentismo, y un incipiente art-déco dentro de la variante "maquinista" o "streamline", estilo por el que se decantó a la hora de diseñar el edificio que albergaría el club social.

El edificio, también conocido entre los socios como "La Bombonera", es un chalet con dos torrecillas situadas a cada lado del cuerpo central, con interesantes puertas de acceso independientes sobre las que figuran sendos escudos del club de cerámica de gran tamaño. La parte central está dotada de amplios ventanales que dan a las pistas, estando coronada por un altillo que da a una gran mirador semicircular rematado por las clásicas barandillas de tubo de mucho edificios art-déco, y que es muy similar a la que el arquitecto diseñaría unos años más tarde para la casa de veraneo de su hijo Guillermo en Los Urrutias, el "Hotelito Azul". El Club contaba con servicio de cafetería y salón de tertulias.

Comparación del Club de Tenis de Cartagena y el Hotelito Azul de Los Urrutias

La construcción del club social fue realizada por la empresa de Pedro Marín Sánchez, constructor de La Unión afincado en Cartagena, que realizó numerosas obras para Beltrí, y que usaba la imagen del Club, junto a la de otros edificios construidos por él, para sus anuncios publicitarios

Anuncio publicitario a doble página del constructor Pedro Marín.
Enmarcado en un círculo el Lawn Tennis

A pesar de los años transcurridos, y al contrario de lo que ha ocurrido con la mayoría de las construcciones primeras del Ensanche, el edificio social del Club se sigue manteniendo en pie y con un estado de conservación bastante aceptable, confirmando, una vez más, que el uso es lo que hace que los edificios pervivan en el tiempo. 

Aspecto actual de Club de Tenis
(Fotografía extraída de la página de Facebook del Club de Tenis Cartagena)

Fuentes