En este espacio se darán a conocer las principales obras Modernistas y Art-Déco existentes de la Región de Murcia, así como las que fueron destruidas, o no se llegaron nunca a construir.
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La “Compañía Anónima de Seguros «El Día»" se fundó en Cartagena en 1901, con un capital social de 10 millones de pesetas, siendo sus principales accionistas algunos de los más destacados propietarios mineros, siendo su primera sede el nº 10 de la Calle de San Francisco de esta localidad. El Presidente del Consejo de Administración era D. Camilo Aguirre Alday, y sus Directores Gerentes D. José Maestre Pérez y D. Luís Aguirre Fernández, hijo del primero. Ese mismo año la prensa local informaba de que había la mencionada compañía había "realizado la compra de la casa situada en la Plaza de San Sebastián, esquina a la de la calle de Jara, donde piensan constituir un edificio para instalar en él sus oficinas", cosa que al parecer nunca se llevó a cabo.
Antigua chapa que se solía poner en el exterior de los inmuebles asegurados por la compañía "El Día"
Pronto la compañía adquirió dimensión nacional trasladando su sede central a la Puerta del Sol de Madrid. En su época de mayor desarrollo la empresa contaba con diversas oficinas en la provincia de Murcia, así como en importantes localidades de toda España como Vigo, Gijón y Barcelona.
Anuncio de la Compañía "El Día" en la prensa cartagenera (1907)
En julio de 1906 D. Camilo Aguirre, encargó al arquitecto Víctor Beltrí la construcción de un almacén para dicha empresa en unos terrenos de su propiedad situados en el Ensanche.
Al fondo los desaparecidos almacenes de la sociedad "El Día"
El arquitecto levantó un interesante edificio de estilo modernista, que tenía el frente de la nave escalonado, con vigas de hierro en el dintel y columnas con capiteles cúbicos, similares a las que aparecen en varias de sus obras. Por dicho frente recibía el edificio toda su iluminación. El diseño de la ventana central era bastante original y suponía una superación del ojo de buey tan común de las construcciones industriales de la época.
Apenas un mes más tarde le encargó al mismo arquitecto las oficinas que este situó, tras realizar dos proyectos, a ambos lados del almacén. Beltrí realizó un edificio que guarda una similitud exacta en su decoración al contiguo edificio que fue en su día el antiguo chalet piloto de “La Compañía del Ensanche”, como ya comentamos en la anterior entrada de este Blog. Una vez más podemos constatar el respeto y la admiración profesional mutua que tenían Pedro Cerdán, autor de este último, y Beltrí.
Bonitas rejas modernistas con la palabra "DÍA"
Ignoramos la fecha y el motivo por el que la compañía de seguros "El Día" desapareció, pero por noticias aparecida en la prensa de 1919 en las que se informaba de la puesta en venta de estas oficinas de Cartagena, bien pudo ser esta la fecha coincidiendo con la crisis minera que se produjo tras la finalización de la Primera Guerra Mundial.
Como pasó con casi todas las obras que Beltrí hizo en el Ensanche, el almacén fue derribado en fecha indeterminada, aunque las oficinas de la calle Pintor Balaca aún permanecen en pie. pudiendo observarse en las bonitas rejas modernistas de las ventanas la palabra “DÍA” correspondiente a su uso original.
Las antiguas oficinas de Cartagena antes de ser rehabilitadas
Dicho edificio estuvo a punto de ser también derribado pero hace no muchos años fue rehabilitado.
Posible antigua sucursal de la sociedad de Seguros "El Día" en La Unión
Por otro lado en el número 22 de la calle Tetuán de la cercana localidad de La Unión se conserva un inmueble de planta baja con una decoración exacta a las de las oficinas de Cartagena, por lo que podemos aventurar que bien pudo tratarse de una sucursal del la sociedad "El Día" en esta localidad, proyectada casi con toda seguridad por el mismo Víctor Beltrí.
Referencias
Archivo Municipal de Cartagena: Legajo CH00511 (proyecto de Almacén), Legajo CH0051 (proyecto de Oficinas) y Legajo CH00511 Exp. 4846 (proyecto de Oficinas).
CEGARRA BELTRÍ, G. y MORALES MARTÍNEZ, S. Adelante siempre: Arquitecto Víctor Beltrí Roqueta (Tortosa, 1862-Cartagena, 1935). Colegio Oficial de Arquitectos de Murcia y Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Murcia. Murcia, 2005.
CEGARRA BELTRÍ, G. y SÁNCHEZ ESPINOSA, E. Arquitectura Modernista en la Región de Murcia. Libros Mablaz. Madrid, 2013.
Diario "El Eco de Cartagena". Cartagena. Diversos números.
Diario "El Porvenir". Cartagena. Diversos números.
Periódico "Gaceta Minera y Comercial". Cartagena. Diversos números.
El portal de acceso del antiguo Centro de Instrucción de Marinería "C.I.M.", llamada así por el uso militar que tuvo desde el año 1946, aunque realmente este portal, junto con el edificio que había al lado, se diseñaron como anexo al Penal Militar (que era el uso original del edificio).
Imagen del portal cuando todavía formaba parte del edificio
Dichos anexos fueron proyectados en 1910 por el que era por aquel entonces Arquitecto titular de Instituciones Penitenciarias, Celestino Aranguren Alonso, finalizando las obras un año más tarde.
El complejo constaba de un edificio de viviendas y almacenes, para uso del personal del Penal (después conocida como la "Farmacia de la Armada"), y el portal de acceso formaba parte del cuerpo de guardia.
Diseñada en estilo modernista sezession, lo más destacado eran las rejas de la puerta principal de acceso, que se han conservado.
Tanto el edificio, como el cuerpo de guardia, fueron derribados en 2006 dejando sólo la portada del cuerpo de guardia, gracias a la presión ejercida por diversas asociaciones defensoras del patrimonio cartagenero.
Celestino Aranguren Alonso [Madrid, 1881 - Madrid, 1921]
Estudió en la Escuela de Arquitectura de Madrid, finalizando sus estudios en 1881.
Fue Director General de Arquitectura de Prisiones. También fue Hermano Mayor de la “Congregación de Arquitectos de Nª Sª de Belén en su huida a Egipto”.
Entre otros edificios, proyectó diversos centros penitenciarios por toda España entre los que destacaron los de La Coruña y Cartagena, siendo tal vez su obra más importante la “Fábrica de Tabacos” de Valencia. Entre sus obras privadas destaca el edificio modernista de la c/ Alcalá, 18 en Madrid.
Falleció al intentar socorrer a las víctimas del conocido “Café Lyon d’Or”, que se alzaba en la calle Alcalá de Madrid. Al accidente tuvo lugar como consecuencia del derrumbe de un muro del teatro que se estaba levantando contiguo a dicho establecimiento.
Antigua Fábrica de Tabacos de Valencia
Una vez más agradecer a José Antonio Rodríguez JARM, por permitirme usar la fotografía que ilustra esta entrada.
Uno de los panteones que llaman la atención de cuantos visitan el cementerio de Nuestra Señora del Carmen es el de Pedro Diego Morales, situado en el lateral derecho de la entrada principal.
Se trata de un pequeño mausoleo de reminiscencias orientales que destaca por su solidez y consistencia, en contraste con su tamaño. Lo más interesante es la decoración vegetal con hojas policromadas, algo realmente singular en un panteón. Su diseño es muy singular y, que nosotros sepamos, no se parece a ningún otro de los panteones existentes en la provincia.
Fue construido en 1911, fecha de la defunción de su hermana Salvadora, que también está enterrada aquí. Se desconoce quien pudo ser el autor del proyecto. El panteón está protegido con Grado 2.
Pedro Diego Morales [Totana, 1860 – Murcia, 1922] fue fiscal del Juzgado y presidente del Casino de Totana. Fue propietario, entre otros inmuebles, de la casa en donde durante muchos años estuvo el estudio fotográfico del famoso fotógrafo totanero Abellán, así como de la posada de la Avenida de Lorca, conocida popularmente como la “Posada de Huertas”.
Era una persona caritativa que gozaba de una buena posición económica, y al morir soltero, legó estos bienes, junto con un huerto, al Santo Hospital de la Concepción, estableciendo que la producción de este se destinase, con preferencia, "al sostenimiento de ancianos y pobres asilados".
FUENTES
Moreno Atance, A. M. “Cementerios murcianos: Arte y Arquitectura”. Tesis Doctoral. Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Geografía e Historia. Departamento de Historia del Arte I. Madrid, 2005.
Se trata de unas de las primeras obras del arquitecto Víctor Beltrí en Cartagena, contemporánea de la “Casa Cervantes” o el “Palacio Aguirre”, y que probablemente se le encargara gracias al éxito que había alcanzado con la reforma del Casino de la calle Mayor. El proyecto data abril de 1898, y fue un encargo del presidente de la entidad D. Salvador Escudero.
El Casino de San Antón, también conocido durante algún tiempo como el Casino “Unión Juvenil”, fue desde su inauguración el centro social del barrio siendo célebres los bailes que en él se organizaban.
Colección José Antonio Rodríguez @jarm
Construido con piedra del Pilar de la Horadada, su estilo muestra un incipiente modernismo con molduras de clave en puertas y ventanas. La puerta principal tiene el eje remarcado por una elevación de la cornisa. Las zapatas de los aleros, colocadas de forma oblicua le dan una cierta movilidad.
El edificio, de una sola planta, consta de una primera sala-vestíbulo con columnas y vigas de hierro fundido, en la que estaban las mesas donde tenían lugar las tertulias o se jugaba a las cartas y los billares. Alrededor de un patio se sitúan otras estancias menores.
Afortunadamente, tras una época de abandono en la que llegó a estar cerrado por su estado de ruina, el Ayuntamiento de Cartagena compró el edificio en 1980 y lo cedió para la ubicación de un local social del barrio, volviendo a recuperarse como centro de ocio y actividades educativas.
Con posterioridad se abordó la ampliación del edificio en su parte trasera y se habilitaron algunas salas de usos múltiples y despachos. En el año 2008 se acometió una importante rehabilitación para su modernización y adecuación a diferentes actividades culturales. Actualmente es la sede de la Asociación de Vecinos San Antonio Abad.
Entrada principal de Villa Calamari, antes de su saqueo y expolio
Año tras año, la prensa local sigue publicando noticias sobre nuevos incendios en la emblemática "Villa Calamari", también conocida como "Palacete Versalles" o "Villa de los Celdranes".
El primer propietario del terreno en donde se ubica esta mansión de las afuera de Cartagena, fue el empresario minero luxemburgués Guillermo Ehlers y Meyer, experto botánico que creó un parque en el que cultivó y aclimató nuevas especies de plantas traídas de ultramar.
Fue su segundo propietario, el italianoCamilo Calamari Rossi, quien hacia 1900 encargó al arquitecto Víctor Beltrí la construcción de una casa en uno de los parajes más bellos de Cartagena.
La villa de estilo ecléctico, con elementos modernistas, era de planta cuadrada con dos pisos y semisótano y tenía un segundo bloque anexo de una sola planta y semisótano. El cuerpo cuadrado tenía en dos frentes un cuerpo de mirador. La fachada principal consta de un pórtico con arcos rebajados y de medio punto que descansan sobre columnas toscanas. Sobre el pórtico había una amplia galería con cierres de madera, hoy prácticamente destruida.
Los materiales utilizados eran de mármol para el zócalo y pórtico y, para el resto de los muros, ladrillo rojizo y piedra artificial. En el interior se conservaban algunas habitaciones decoradas con pinturas de flores y pájaros.
Las dos entradas al edificio, la principal del pórtico y la lateral del otro bloque, marcaban como dos zonas de la vivienda: una más solemne, y otra de diario. El ala lateral, estructurada en torno a un pasillo central, englobaba las habitaciones de uso más cotidiano. El bloque principal tenía un vestíbulo alargado que formaba una "L" con el pasillo anexo.
En la convergencia de los dos se levantaba la escalera con una barandilla de diseño ligeramente modernista, hoy desaparecida al haber sido salvajemente arrancada, y con decoración de temas pompeyanos. La iluminación se realizaba a través de una vidriera de temática floral modernista, situada en el muro frontal, también hoy completamente destruida.
Papeles pintados de una de las habitaciones, hoy destruidos por un incendio
Una de las vidrieras de la escalera, hoy completamente destruida
Frescos pompeyanos de la escalera, hoy completamente expoliada
Galería de madera, hoy prácticamente destruida
En el jardín el arquitecto realizó una ordenación de rincones y fuentes con piedras rústicas. También levantó unos interesantes palomares rústicos, muy del estilo de las construcciones del “Parque Güell” en Barcelona.
Los jardines en su época de esplendor
Preciosa fuente modernista, hoy inexistente
Palomares gaudinianos
Tras Calamari, la casa pasó a ser propiedad del industrial Pérez Milá, y en la postguerra fue adquirida por el también propietario minero Ángel Conesa Celdrán, quien restauró el jardín, que se encontraba en perfecto estado de conservación cuando F. J. Pérez Rojas publicó su libro. Por aquel entonces albergaba la colección Celdrán, que reunía interesantes piezas de pintura y cerámica del siglo XIX.
Este propietario, a su vez, restauró el palacete según proyecto del arquitecto Pedro Antonio San Martín Moro, dotándolo de un templete o mirador, de estilo clásico, sobre el propio edificio. Tras la muerte de Celdrán, los herederos vendieron la finca, la cual fue adquirida en 1997 por un conocido grupo inmobiliario.
El “Palacete de Versalles”, nombre por el que se conoce popularmente a la “Villa Calamarí”, fue declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento, por Decreto 69/2012 de 18 de mayo, a instancias de las asociaciones conservacionistas de la ciudad. Desde entonces, en lugar de estar mejor conservado y protegido, la finca fue escenario de innumerables incendios intencionados que afectaron al sótano del palacete, y arrasaron prácticamente todo el jardín destruyendo todo el arbolado singular que quedaba en la finca.
En el año 2000 se habían dictado una serie de ordenes por la Dirección General de Cultura, que instaban a los propietarios del edificio, a reparar el vallado de la finca para evitar el acceso de expoliadores, tapiar los muros del edificio, limpiar la casa interiormente de cristales, para evitar el deterioro del suelo de madera, cerrar las puertas y ventanas para evitar el paso al interior, retirar todas las ramas secas abandonadas en el entorno del palacio, limpiar de maleza, regar y mantener el arbolado, podar las palmeras y pinos, custodiar las piezas de la fuente de plomo para su posterior restauración, cerrar el lavadero y mantener la vigilancia de una forma permanente, pero los propietarios poco hicieron para cumplir estas ordenanzas, y su saqueo y expolio continuaron. En 2005 sufrió un nuevo incendio que afectó a unos cien metros del techo de la primera planta, que se acabó desplomando.
Actualmente el edificio es una auténtica ruina, a pesar de las infructuosas denuncias realizadas por vecinos, y asociaciones como la Comisión Beltrí 2012. Para colmo, se ha puesto de moda como lugar "paranormal" y "misterioso", lo que ha terminado de darle la puntilla.
La barbarie más absoluta, gracias a la desidia de propietarios y autoridades, han acabado con lo poco que quedaba de "Villa Calamari" (Imágenes de Finca Versalles de Cartagena en flickr)
En el año 2014 fue incluida en la Lista Roja de Hispania Nostra, del patrimonio de España en riesgo de desaparición, y allí sigue, siendo firme candidata a engrosar pronto la Lista Negra.
Hoy en día ya no queda casi nada en pie, y mucho nos tememos que muy pronto será derribado. Estos videos son un buen reflejo de la realidad de "Villa Calamari".
D. Camilo Calamari Rossi, fue un italiano que se instaló en fecha indeterminada en Cartagena, siendo de 1894 las primeras noticias suyas que aparecen en la prensa local.
Casado con Javiera Bosh, hija de Francisco Bosch Montaner, consignatario de la Compañía Trasatlántica, fue: Presidente del Sindicato Minero de Cartagena; miembro electo de la Cámara de Comercio; propietario de las minas de "La Parreta", en Alumbres, y "Lolita" y "Lucrecia", en Cartagena; Cónsul de Italia en Cartagena; y director de la factoría de la "Sociedad Franco-Española de Explosivos y Productos Químicos" de Alumbres, inaugurada el 23 de diciembre de 1895.
Fotografía: Archivo Pedro Escudero
El origen de esta empresa fue la fábrica de "Explosivos de Garrabino", que surgió a partir de que el Ayuntamiento de Cartagena autorizara en marzo de 1890 a Miguel Zapata y Ricardo W. Barrington a instalar su fábrica de ruborita en el Coto Garrabino, en la Diputación de Alumbres.
A finales de 1893 estos mismos empresarios informaban de haber traspasado la propiedad a Eugenio Juan Barbier, que se convirtió en su presidente, y que al parecer había descubierto una forma más barata para fabricar la ruborita. Barbier sustituyó las carísimas cámaras de plomo y condensadores de platino, por pequeños depósitos de arcilla refractaria.
Directivos y jefes de Garrabino en las escalinatas de Villa Calamarí 1919. Es probable que entre ellos se encontrara en propio Camilo Calamari. (Foto: Concepción Raja Álvarez, extraída del Blog Historias de Alumbres)
Quisiera dar las gracias a Loli de Prada, José Antonio Rodríguez, ctpatrimonio, Pedro Escudero, Finca Versalles de Cartagena, Concepción Raja, a Cartagena TV y Toni Gálvez, por las fotografías y los videos que ilustran esta entrada. Así mismo a la Comisión Beltrí 2012 y a todos los que desde hace muchos años han luchado infructuosamente por intentar salvar esta joya.
Probablemente estamos ante uno de los edificios modernistas más desconocidos de la ciudad de Murcia. Situado en la céntrica y estrecha calle González Adalid, paralela a la Trapería y trasversal a Platería, es la única obra documentada que se conserva del arquitecto ilicitano Marceliano Coquillat Llofriu en la capital de la Región.
Se trata de un edificio de tres plantas, mas bajo, estructurado en siete ejes. En este obra destacan la rejería y los elegantes adornos vegetales de los huecos del edificio. Se encuentra en muy buen estado de conservación, aunque numerosos cables que atraviesan la fachada lo afean. Sin embargo la planta baja, en donde estuvo instalada en su día la sede de la Juventud Conservadora, de la tendencia "ciervista", que presidía el destacado político Juan de la Cierva Peñafiel, y que actualmente ocupa una oficina bancaria, está muy modificada.
La familia Gascón es un referente en la ciudad de Murcia en el negocio de la joyería, desde que José Gascón y Galindo [Camarillas (Teruel), 1822 – Murcia, 1892] estableciera en el nº 42 de la calle Trapería (entonces llamada Príncipe Alfonso), un taller de diamantista. El negocio familiar fue pasando de generación en generación, hasta nuestros días.
Uno de sus descendientes, José Gascón Sala, fue el propietario de este edificio cuyo proyecto encargó al arquitecto Marceliano Coquillat, que por aquellas fechas estaba trabajando en la Casa Maestre de Cartagena.
Siguiendo la tradición familiar, José fue uno de los joyeros y diamantistas más prestigiosos de España. Su padre, Julio Gascón, no había dudado en mandarle a perfeccionar sus estudios de joyería a París y Londres.
Entre sus obras más destacadas figuran la dirección artística de la corona de la Virgen de la Fuensanta, realizada en oro y platino y con miles de piedras preciosas,robada del Museo Catedralicio de Murcia en 1977.
José Gascón fue miembro de la junta directiva de la Cámara de Comercio, entre 1915 y 1917, así como concejal del Ayuntamiento de Murcia. Fue también tesorero de la asociación fundadora del Sanatorio-Antituberculoso de Espuña.
Por motivos que desconocemos, en 1930 se trasladó con su esposa a Madrid, lugar en donde estableció un comercio. Falleció en esta localidad en 1967.
FUENTES
Candel Crespo, F. "Plateros murcianos del siglo XIX.". Revista "Imafronte" Nº. 12-13, 1996-1997, págs. 113-134.
El 30 de septiembre de 2021, "Hispania Nostra", asociación declarada de utilidad pública que trabaja desde el año 1976 en la defensa del patrimonio cultural y natural español, informaba de la inclusión de la "Casa del Tío Lobo" ubicada en la pedanía de Portmán, perteneciente a la localidad de La Unión, en la Lista Roja del Patrimonioque recoge más de mil monumentos españoles que se encuentran sometidos a riesgo de desaparición, destrucción, o alteración esencial de sus valores.
A pesar de que con fecha 11 de marzo de 1991 se había incoado expediente para la declaración de la “Casa del Tío Lobo” y su jardín, Bien de Interés Cultural (B.I.C.), ampliándose el área de protección a las calles adyacentes, con el fin de mantener un entorno homogéneo, hecho que se consiguió el 4 de julio de 2002 en que fue declarada B.I.C., con categoría de monumento, su estado de conservación es tan lamentable, que ha motivado la inclusión del inmueble en la mencionada Lista Roja.
Esta es la historia que hay detrás de este emblemático edificio.
El rico y controvertido propietario minero, Miguel Zapata Sáez "El Tío Lobo", encargó en 1913 a Víctor Beltrí la reconstrucción de su mansión ubicada en la localidad costera de Portmán, pedanía de La Unión. Dicha construcción es denominada popularmente como la “Casa del Tío Lobo”, sobrenombre con que se conocía a su propietario, aunque también tuvo otras denominaciones tales como: la "Casa Grande", “La Sociedad” o “La Casa Social”.
En la gran mansión, además de su esposa e hijos, vivió José Maestre Pérez que estuvo casado, primero con su hija Visita, y después con su otra hija Obdulia. Posteriormente fue utilizada por los hijos de Maestre como residencia veraniega.
El arquitecto realizó un proyecto de estilo ecléctico, con detalles modernistas, para añadirle el segundo piso, manteniendo en la planta baja las oficinas y en la superior la vivienda. El edificio consta de una planta baja y un primer piso muy amplio, con un jardín en el frente principal pleno de árboles que ayudan a dar armonía al conjunto.
Esta casa pertenece a la tradición local de las construcciones de La Unión: cubiertas de terrado plano, formas cúbicas y ladrillo visto. Las fachadas laterales y traseras son de ladrillo con dinteles de hierro, siendo los trabajos de carpintería de estilo ligeramente modernista.
La decoración de los balcones y las dimensiones del edificio le confieren la prestancia de una mansión burguesa. Pero sin duda la mayor nota de exotismo del edificio es el templete en la esquina del edificio, rematado por una cúpula de cinc con forma de bulbo. Ayuda a darle un cierto aire colonial los guardapolvos de los balcones con decoración a base de cariátides, “orejas de cerdo” y veneras.
Una de las grandes novedades que presentaba esta vivienda eran sus modernos saneamientos que incluían un baño completo (3 piezas) en su piso principal, y dos aseos con inodoro en cada una de las plantas.
Aspecto del templete de la esquina hacia 1986
Como afirmaba el que fuera archivero de la La Unión, Paco Ródenas, tristemente fallecido hace pocos años:
“Esta vivienda se nos ofrece como un espacio cuya distribución interna transita hacia una concepción casi contemporánea que conjuga dedicación al trabajo y bienestar en el descanso. No podía ser de otro modo en el caso de la residencia del “Tío Lobo”, situada como atalaya en el corazón de sus dominios. Desde “su sala de labor” (no despacho) así nombrada sobre el plano, emplazada en el mirador-templete de la casa, con Portmán a sus pies –no en vano la Plaza Zapata, a la que mira, fue propiedad personal y no vía pública- la casa es el refugio a la medida del hombre satisfecho de sí mismo, trabajador y amo poderoso”.
A finales de los años ochenta el edificio se había reorganizado para albergar diversas viviendas. El amplio patio posterior del edificio, donde antiguamente se encontraban ubicados los fogones, se encontraba ya muy modificado.
También Beltrí realizó la reforma y ampliación de los puestos comerciales (1911) de la mencionada Plaza Zapata, así como la construcción y el cercado de sus jardines (1913).
En 2018 el conocido periodista Juan Ramón Lucas, publicó su primer libro llamado "La maldición de la Casa Grande" cuya trama de desarrolla alrededor de este edificio, y en el que se cuenta su historia y la de la familia de Miguel Zapata, cuya vida que estuvo plagada de desgracias.
Aunque el interior está muy reformado, aún se mantienen los suelos hidráulicos originales, los arrimaderos de la bonita escalera, muy similares a los que Beltrí empleó en otras obras suyas como el "Edificio Antonio Paredes" de Cartagena, así como parte de la chimenea modernista del salón con sus arrimaderos de madera, que recuerda a la de la "Casa París" de Gandía. Parte de estos interiores pueden observarse en este video en el que el propio Juan Ramón Lucas visita el edificio.
A pesar de su grado de protección, el mencionado inmueble, actualmente propiedad de la empresa Portman Golf S.L., se encuentra en un estado de conservación lamentable. Así el templete de la esquina está sin ventanas, los guardapolvos de los balcones se están cayendo a pedazos, hay ventanas tapiadas, paredes agrietadas y cubiertas semihundidas. A su vez el jardín se encuentra sumido en el más completo abandono desde hace muchos años, habiendo cedido los muros que han sido reconstruidos con hormigón. Si no se actúa de forma urgente pronto pasará a engrosar la larga lista de edificios singulares desaparecidos en la Región de Murcia.
En este gran video de Juanma Hernav, se puede observar el estado de deterioro de la que fue la sede del imperio de los Zapata.
Miguel Zapata Sáez [El Mirador-San Javier (Murcia), 1841 – San Javier (Murcia), 1918], fue mas conocido por su apodo del “Tío Lobo”.
Procedía de una humilde familia de agricultores y ganaderos, y desde niño trabajó en el campo, hasta que decidió abrir un ventorrillo en la localidad del Llano del Beal. Lo ubicó en un paso obligado de carreteros y recuas de mulas que desde San Ginés efectuaban un continuo trasiego de mercancías y minerales a Portmán. El establecimiento le permitió tomar contacto y conocer a fondo los entresijos de la minería local y pronto comenzó su negocio de compra de minerales a bocamina.
Sus primeras ganancias las invierte en sociedades con otros mineros, y en la compra de terrenos, acémilas, casas y en general, todo aquello con lo que tenía posibilidades de obtener algún beneficio, hasta que construyó un pequeño imperio.
Siempre estuvo al día buscando cualquier adelanto técnico que pudiera reportarle beneficios. Así mejoró y unificó las instalaciones de sus fundiciones para crear “La Orcelitana”, construyó un cable de acero hasta sus embarcaderos para poder transportar los minerales de hierro de sus minas del "Sancti Espíritu", fundo la famosa “Fundición La Maquinista de Levante” en La Unión, y adquirió una pequeña flota de navíos para el transporte marítimo de sus minerales.
Foto de la época de "La Maquinista de La Unión"
Fue uno de los pocos que supo aguantar en el negocio minero, cuando la profunda crisis de éste llevo al cierre de la mayoría de minas y fundiciones.
Intervino de forma decisiva en todos los asuntos de cierta trascendencia de La Unión y Portmán, ostentando la presidencia honoraria de cuantas asociaciones benéficas o culturales se creaban en la zona.
Estuvo casado con Dª Juana Hernández Aguirre con la que tuvo cinco hijos, de los que sólo le sobrevivió su hija Obdulia, que a su vez estaba casada con el político y propietario minero D. José Maestre Pérez.
Fue un hombre poderoso y tiránico, que igual era capaz de sortear una casa al año entre sus empleados, que pagarles con vales que sólo se podían canjear en sus tiendas.
Su figura fue muy controvertida, contando históricamente con casi tantos partidarios como detractores.
Una vez más quiero dar las gracias a José Antonio Rodríguez @jarm, por permitirme usar algunas de sus magníficas fotografías para ilustrar esta entrada.
REFERENCIAS
Archivo Municipal de La Unión. Legajo 8.7.5. "Obras singulares". Proyecto de reforma del edificio: 7-3-1913; Puestos comerciales: 18-2-1911; Jardín: 16-8-1913.
Cegarra Beltrí, G. y Morales Martínez, S. “Adelante siempre: Arquitecto Víctor Beltrí y Roqueta (Tortosa 1862 - Cartagena 1935)”. Colegio Oficial de Arquitectos y Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Murcia. Murcia, 2005.
Lucas Fernández, J. R. "La maldición de la Casa Grande". Espasa Libros, S.L. 2018.
Hispania Nostra. Lista Roja del Patrimonio. Casa Zapata o Casa del Tío Lobo. https://listaroja.hispanianostra.org/ficha/casa-zapata-casa-del-tio-lobo/
Pérez Rojas, F. J. “Cartagena 1874-1936. Transformación urbana y arquitectura”. Editora Regional, Murcia, 1986.
Ródenas Rozas, F. J. “Víctor Beltrí en La Unión (1897 – 1917)”. (no publicado)