viernes, 6 de diciembre de 2024

171.- RESTAURANTE DEL "GRAND HOTEL FRANCE ET PARÍS"- C/ Cañón, esquina Plaza del Ayuntamiento. Cartagena


Anuncio del "Grand Hotel France et París", en el que se puede ver el comedor del restaurante hacía 1926
(Fuente: Web Anuncios antiguos de Cartagena. Periódico: Cartagena artística e industrial)

Este establecimiento hostelero que estaba situado al inicio de la calle Cañón, haciendo esquina a la plaza del Ayuntamiento, al parecer comenzó su actividad q mediados del siglo XIX, y hasta la inauguración del "Gran Hotel", fue el mejor establecimiento hotelero de Cartagena. Llegó a acoger a numerosos personajes famosos entre sus paredes, entre los que destacó el famoso escritor de cuentos Hans Christian Andersen en su visita a España en 1862.

El "Hotel España" en la década de los cincuenta del siglo XX

El establecimiento inicialmente se llamó la "Fonda Francesa", ya que su propietario era un francés llamado Celestino Nier. Con los años, y los sucesivos cambios de propietarios, fue modificando su nombre pasándose a llamar: "Hotel de Francia, "Grand Hotel France et París", "Hotel París", y ya en los años treinta del siglo pasado, "Hotel España", aunque para los lugareños siempre fue conocido popularmente por su primer nombre de "Fonda Francesa". 

El establecimiento continuó con su actividad hotelera hasta finales de la década de los sesenta del siglo XX, en que cerró sus puertas, lo que dio lugar al posterior derribo del edificio. 

Según una descripción de 1874, era "un edificio compuesto de cuatro plantas y una torreta, de las que la primera estaba dedicada a salón comedor, con despensa y bodega; las tres restantes y la torreta ofrecían el servicio de 29 habitaciones, lujosamente decoradas y provistas de mobiliario y ropa de cama de la mejor calidad."

Este restaurante fue considerado uno de los mejores y más lujosos de la ciudad, y por fotografías que han llegado hasta nuestros días, a finales de la segunda década del siglo XX era de estética y mobiliario modernista, destacando los armarios vitrina en donde se guardaban las cristalerías y vajillas, los azulejos de los arrimaderos y los suelos hidráulicos. 

Interior de la Fonda Francesa tras la inundación del 29 de Septiembre de 1919
(Fotografía: José Casaú)
El restaurante sufrió importantes daños durante la inundación de 1919 en la que el agua, según se puede apreciar en una fotografía de la época, debió de alcanzar cerca de un metro de altura.

FUENTES

  • Ferrández, J. I. Historias de Cartagena. "El Hotel France et París". Periódico "La Opinión de Murcia" 18/7/2011
  • Pérez Adán, L. M. "Hans Christian Andersen en la Cartagena de 1862". Periódico "La Verdad de Murcia" 2/5/2015
  • Web Anuncios antiguos de Cartagena. Periódico: Cartagena artística e industrial

lunes, 11 de noviembre de 2024

170.- CASINO DE SAN ANTÓN - c/ Hermanos Pinzón, 37 (antigua c/ Mayor, 31), San Antonio Abad - Cartagena

Se trata de unas de las primeras obras del arquitecto Víctor Beltrí en Cartagena, contemporánea de la “Casa Cervantes” o el “Palacio Aguirre”, y que probablemente se le encargara gracias al éxito que había alcanzado con la reforma del Casino de la calle Mayor. El proyecto data abril de 1898, y fue un encargo del presidente de la entidad D. Salvador Escudero.

El Casino de San Antón, también conocido durante algún tiempo como el Casino “Unión Juvenil”, fue desde su inauguración el centro social del barrio siendo célebres los bailes que en él se organizaban. 

Colección José Antonio Rodríguez @jarm

Construido con piedra del Pilar de la Horadada, su estilo muestra un incipiente modernismo con molduras de clave en puertas y ventanas. La puerta principal tiene el eje remarcado por una elevación de la cornisa. Las zapatas de los aleros, colocadas de forma oblicua le dan una cierta movilidad. 

El edificio, de una sola planta, consta de una primera sala-vestíbulo con columnas y vigas de hierro fundido, en la que estaban las mesas donde tenían lugar las tertulias o se jugaba a las cartas y los billares. Alrededor de un patio se sitúan otras estancias menores. 

Afortunadamente, tras una época de abandono en la que llegó a estar cerrado por su estado de ruina, el Ayuntamiento de Cartagena compró el edificio en 1980 y lo cedió para la ubicación de un local social del barrio, volviendo a recuperarse como centro de ocio y actividades educativas.



Con posterioridad se abordó la ampliación del edificio en su parte trasera y se habilitaron algunas salas de usos múltiples y despachos. En el año 2008 se acometió una importante rehabilitación para su modernización y adecuación a diferentes actividades culturales.  Actualmente es la sede de la Asociación de Vecinos San Antonio Abad.



Fuentes

  • Archivo Municipal de Cartagena Legajo CH00891. 




jueves, 3 de octubre de 2024

169.- SALON DE VENTAS DE "GAS DE LEVANTE S.A." - Plaza de San Francisco, 28. Cartagena

Exterior de la oficina de ventas de "Gas Levante"
(Fotógrafo Sáez. Extraída de la Revista "Carthago Nova")
El 23 de enero de 1861, se inauguró la Fábrica del Gas de Cartagena, ubicada en el ángulo que formaban los caminos de Santa Lucía y La Unión, fuera de las murallas de la ciudad, con objeto de que fuese fuente del alumbrado de la ciudad. Una luz que se vio afectada por la Guerra Cantonal y los bombardeos, lo que provocó que el suministro no volviera a casi toda la ciudad hasta el mes de junio de 1874.

Fábrica de "Gas Levante"
(Imagen extraída de la Revista "Carthago Nova")
En mayo de 1929, "Gas Levante S.A.", que era el nombre de la empresa que por entonces explotaba esta fábrica, inauguró una tienda en la plaza de San Francisco para que los cartageneros pudieron adquirir todo tipo de aparatos que funcionaban con gas. Así se anunciaba en la revista "Carthago Nova" en 1931:

"En la Glorieta de San Francisco, número 28, tiene abierto local donde está instalada una sala de exposición, con toda clase de aparatos modernos, y con personal especializado, que demostrará prácticamente cuanto se refiere al manejo y utilidad delos mismos."

Interior de la oficina de ventas de "Gas Levante"
(Imagen extraída de la Revista "Carthago Nova")
El local fue uno de los pocos que conocemos en la provincia que estuvo decorado en estilo art déco, en su variante zig-zag. Desconocemos quien fue su autor, pero por la fecha y sus características decorativas, bien pudo ser obra del arquitecto Lorenzo Ros.

Tras la Guerra Civil, concretamente en 1943, debido a problemas en la recepción de hulla necesaria para elaborar el gas, la empresa se vio obligada a reducir el servicio. Una situación que se repitió en los años cincuenta llegando en alguna ocasión a recibir ayuda por parte del Almirante del Arsenal y de la "Sociedad Peñarroya" para no tener que suspender su actividad.

Finalmente en 1965, el Ministerio de Industria autorizó a "Gas Levante S.A." al cierre de su fábrica poniendo fin a más de cien años de historia. El complejo industrial se derribó en 1981, y en el mismo lugar se construyó la estación de autobuses que fue inaugurada en el mes de mayo de 1995.

Fuentes

  • Revista "Cartago Nova" 1/3/1931. Archivo 
  • Ferrández, Juan Ignacio. Periódico "La Opinión". La Fábrica del Gas. 28/1/2018.

domingo, 1 de septiembre de 2024

168.- VILLA CALAMARI - Carretera de San Félix. San Félix- Cartagena

Entrada principal de Villa Calamari, antes de su saqueo y expolio
Año tras año, la prensa local sigue publicando noticias sobre nuevos incendios en la emblemática "Villa Calamari", también conocida como "Palacete Versalles" o "Villa de los Celdranes".

El primer propietario del terreno en donde se ubica esta mansión de las afuera de Cartagena, fue el empresario minero luxemburgués Guillermo Ehlers y Meyer, experto botánico que creó un parque en el que cultivó y aclimató nuevas especies de plantas traídas de ultramar. 

Fue su segundo propietario, el italiano Camilo Calamari Rossi, quien hacia 1900 encargó al arquitecto Víctor Beltrí la construcción de una casa en uno de los parajes más bellos de Cartagena. 

La villa de estilo ecléctico, con elementos modernistas, era de planta cuadrada con dos pisos y semisótano y tenía un segundo bloque anexo de una sola planta y semisótano. El cuerpo cuadrado tenía en dos frentes un cuerpo de mirador. La fachada principal consta de un pórtico con arcos rebajados y de medio punto que descansan sobre columnas toscanas. Sobre el pórtico había una amplia galería con cierres de madera, hoy prácticamente destruida. 




Los materiales utilizados eran de mármol para el zócalo y pórtico y, para el resto de los muros, ladrillo rojizo y piedra artificial. En el interior se conservaban algunas habitaciones decoradas con pinturas de flores y pájaros. 

Las dos entradas al edificio, la principal del pórtico y la lateral del otro bloque, marcaban como dos zonas de la vivienda: una más solemne, y otra de diario. El ala lateral, estructurada en torno a un pasillo central, englobaba las habitaciones de uso más cotidiano. El bloque principal tenía un vestíbulo alargado que formaba una "L" con el pasillo anexo. 

En la convergencia de los dos se levantaba la escalera con una barandilla de diseño ligeramente modernista, hoy desaparecida al haber sido salvajemente arrancada, y con decoración de temas pompeyanos. La iluminación se realizaba a través de una vidriera de temática floral modernista, situada en el muro frontal, también hoy completamente destruida. 

Papeles pintados de una de las habitaciones, hoy destruidos por un incendio
Una de las vidrieras de la escalera, hoy completamente destruida

Frescos pompeyanos de la escalera, hoy completamente expoliada

Galería de madera, hoy prácticamente destruida

En el jardín el arquitecto realizó una ordenación de rincones y fuentes con piedras rústicas. También levantó unos interesantes palomares rústicos, muy del estilo de las construcciones del “Parque Güell” en Barcelona. 

Los jardines en su época de esplendor

Preciosa fuente modernista, hoy  inexistente

Palomares gaudinianos
Tras Calamari, la casa pasó a ser propiedad del industrial Pérez Milá, y en la postguerra fue adquirida por el también propietario minero Ángel Conesa Celdrán, quien restauró el jardín, que se encontraba en perfecto estado de conservación cuando F. J. Pérez Rojas publicó su libro. Por aquel entonces albergaba la colección Celdrán, que reunía interesantes piezas de pintura y cerámica del siglo XIX. 

Este propietario, a su vez, restauró el palacete según proyecto del arquitecto Pedro Antonio San Martín Moro, dotándolo de un templete o mirador, de estilo clásico, sobre el propio edificio. Tras la muerte de Celdrán, los herederos vendieron la finca, la cual fue adquirida en 1997 por un conocido grupo inmobiliario.

El “Palacete de Versalles”, nombre por el que se conoce popularmente a la “Villa Calamarí”, fue declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento, por Decreto 69/2012 de 18 de mayo, a instancias de las asociaciones conservacionistas de la ciudad. Desde entonces, en lugar de estar mejor conservado y protegido, la finca fue escenario de innumerables incendios intencionados que afectaron al sótano del palacete, y arrasaron prácticamente todo el jardín destruyendo todo el arbolado singular que quedaba en la finca. 

En el año 2000 se habían dictado una serie de ordenes por la Dirección General de Cultura, que instaban a los propietarios del edificio, a reparar el vallado de la finca para evitar el acceso de expoliadores, tapiar los muros del edificio, limpiar la casa interiormente de cristales, para evitar el deterioro del suelo de madera, cerrar las puertas y ventanas para evitar el paso al interior, retirar todas las ramas secas abandonadas en el entorno del palacio, limpiar de maleza, regar y mantener el arbolado, podar las palmeras y pinos, custodiar las piezas de la fuente de plomo para su posterior restauración, cerrar el lavadero y mantener la vigilancia de una forma permanente, pero los propietarios poco hicieron para cumplir estas ordenanzas, y su saqueo y expolio continuaron. En 2005 sufrió un nuevo incendio que afectó a unos cien metros del techo de la primera planta, que se acabó desplomando.

Actualmente el edificio es una auténtica ruina, a pesar de las infructuosas denuncias realizadas por vecinos, y asociaciones como la Comisión Beltrí 2012. Para colmo, se ha puesto de moda como lugar "paranormal" y "misterioso", lo que ha terminado de darle la puntilla.





La barbarie más absoluta, gracias a la desidia de propietarios y autoridades, han acabado con lo poco que quedaba de "Villa Calamari"
(Imágenes de Finca Versalles de Cartagena en flickr)

En el año 2014 fue incluida en la Lista Roja de Hispania Nostra, del patrimonio de España en riesgo de desaparición, y allí sigue, siendo firme candidata a engrosar pronto la Lista Negra. 

Hoy en día ya no queda casi nada en pie, y mucho nos tememos que muy pronto será derribado. Estos videos son un buen reflejo de la realidad de "Villa Calamari".





D. Camilo Calamari Rossi, fue un italiano que se instaló en fecha indeterminada en Cartagena, siendo de 1894 las primeras noticias suyas que aparecen en la prensa local. 

Casado con Javiera Bosh, hija de Francisco Bosch Montaner, consignatario de la Compañía Trasatlántica, fue: Presidente del Sindicato Minero de Cartagena; miembro electo de la Cámara de Comercio; propietario de las minas de "La Parreta", en Alumbres, y "Lolita" y "Lucrecia", en Cartagena; Cónsul de Italia en Cartagena; y director de la factoría de la "Sociedad Franco-Española de Explosivos y Productos Químicos" de Alumbres, inaugurada el 23 de diciembre de 1895.

Fotografía: Archivo Pedro Escudero
El origen de esta empresa fue la fábrica de "Explosivos de Garrabino", que surgió a partir de que el Ayuntamiento de Cartagena autorizara en marzo de 1890 a Miguel Zapata y Ricardo W. Barrington a instalar su fábrica de ruborita en el Coto Garrabino, en la Diputación de Alumbres. 

A finales de 1893 estos mismos empresarios informaban de haber traspasado la propiedad a Eugenio Juan Barbier, que se convirtió en su presidente, y que al parecer había descubierto una forma más barata para fabricar la ruborita. Barbier sustituyó las carísimas cámaras de plomo y condensadores de platino, por pequeños depósitos de arcilla refractaria.  

Directivos y jefes de Garrabino en las escalinatas de Villa Calamarí 1919. Es probable que entre ellos se encontrara en propio Camilo Calamari. 
(Foto: Concepción Raja Álvarez, extraída del Blog Historias de Alumbres)

Quisiera dar las gracias a Loli de Prada, José Antonio Rodríguez, ctpatrimonio, Pedro Escudero, Finca Versalles de Cartagena, Concepción Raja, a Cartagena TV y Toni Gálvez, por las fotografías y los videos que ilustran esta entrada. Así mismo a la Comisión Beltrí 2012 y a todos los que desde hace muchos años han luchado infructuosamente por intentar salvar esta joya.

FUENTES

jueves, 25 de julio de 2024

167.- VILLA LOLITA - C/ Catá, 2. Los Gabatos. San Antonio Abad - Cartagena

Acceso principal a "Villa Lolita" antes de su abandono definitivo
Las calles Catá y Campoamor en el barrio de Los Gabatos, en Los Dolores, agrupaban algunas de las villas y "hoteles" más bonitos de las afueras de Cartagena, entre los que podemos mencionar a: "Torre Catá", "Villa Elisa", "Torre Claudia" o "Villa Lolita".

Puerta de acceso
Esta última se encontraba justo al inicio de la mencionada calle, junto a la "Torre Catá", y debió de construirse en las mismas fechas que el Casino de San Antonio Abad, es decir hacia 1898, probablemente durante la época en que el arquitecto Víctor Beltrí residió en Los Gabatos. De hecho debe ser una de las primeras obras que hizo Beltrí en Cartagena. Desconocemos quienes fueron sus propietarios originales, ni el origen del su nombre.

Única Imagen antigua conocida
(Fuente: Facebook José Hernández Madrid)

Comparativa de las embocaduras del Casino de San Antonio Abad (izquierda) y "Villa Lolita" (derecha)
La construcción tiene dos plantas que por su diseño y decoración, con casi toda seguridad debieron de construirse en dos épocas distintas. La planta baja, y parte de la planta alta, en la que todavía se pueden observar los restos de las decoraciones originales de las embocaduras de piedra artificial, idénticas a las del mencionado Casino, sería la obra inicial de Beltrí.


Imágenes de la parte trasera

La segunda construcción se realizaría al final de la década de los veinte del siglo pasado, tras su adquisición por el matrimonio formado por Enrique Hércules de Solas Álvarez y Juana Sánchez Andreu, que debieron proceder a completar la segunda planta, con una construcción sin ningún tipo de decoración exterior, así como a adornar los jardines, tanto delantero como trasero, incluyendo jardineras, maceteros y bancos de trencadís, así como una pérgola de madera sustentada por columnas salomónicas, tal y cómo se pueden observar en las fotografías y en el video insertado al final de esta entrada. 


Fuente: Traducarte
Esta casa fue la residencia del aristócrata y poeta, Leopoldo Hércules de Solas Sánchez, hasta su fallecimiento en 2005. Este había nacido en 1929 en el barrio de Los Barreros, aunque sólo con 11 días su familia se trasladó a vivir definitivamente a "Villa Lolita". Fueron famosos los numerosos recitales poéticos y tertulias que se organizaron en esta casa, dando lugar a encuentro de los mejores escritores, artistas e intelectuales del momento.

A su fallecimiento su viuda siguió viviendo un tiempo en "Villa Lolita", hasta su venta. Al parecer los nuevos propietarios tuvieron inicialmente la intención de restaurarla, pero dado lo elevado del presupuesto, finalmente optaron por venderla a su vez a un promotor que la quería para unirla a otros terrenos para hacer unos dúplex, que nunca llegaron a construirse.

Deplorable aspecto actual de la parte delantera
(P4K1T0, CC0, via Wikimedia Commons)

La parte trasera
(P4K1T0, CC0, via Wikimedia Commons)

Explorando ( Villa Lolita ) Cartagena (yissus world)

Desde entonces su deterioro ha sido imparable, habiendo sido expoliada y vandalizada de forma salvaje, hasta quedar irreconocible, como se puede observar en las fotografías y el video que ilustran esta entrada. Otra pérdida irreparable para Cartagena.

Quisiera dar las gracias, una vez más, a Pedro Escudero por las informaciones e imágenes proporcionadas sobre "Villa Lolita".


viernes, 19 de julio de 2024

166.- CÍRCULO MERCANTIL E INDUSTRIAL - C/ de la Corredera, 55. Lorca

Fuente: Facebook Lorca noticias y turismo

 El 11 de abril de 1932 se inauguraba en la ciudad de Lorca la sede social del sindicato patronal "Círculo Mercantil e Industrial", siendo por entonces su Presidente el farmacéutico D. José Sala Just. 

Entre otras actividades, esta asociación celebraba todos los años una Feria de muestras, y estuvo activo hasta 1959.

Su sede estaba en la céntrica calle de la Corredera, frente al edificio modernista de la Cámara Agrícola, y junto a la "Sombrerería Padilla".

Sólo conocemos una fotografía de la fachada de la planta baja, y por su estética la podríamos englobar en el estilo art-déco, tanto por el tipo de letras empleado en su rotulación, como por la carpintería de sus ventanales, en la que se combinaban formas curvas y rectas. Ignoramos quien fue su autor.

La farmacia del Sr. Sala Just, que data de 1896, fue restaurada y reubicada en el año 2019 en el Palacio de Guevara.

Imagen antigua de la farmacia con el Sr. Sala Just

Aspecto actual tras su restauración
(Fuente: Periódico "La Verdad")

Si alguien puede aportar alguna información adicional, o alguna fotografía antigua, le estaríamos muy agradecidos. 

Fuentes


viernes, 14 de junio de 2024

165.- EDIFICIO CALLE DON ROQUE - C/ Don Roque, 13. Cartagena

Comparativa de la fachada antes y después de su "rehabilitación"
Uno de los edificios más bonitos que hubo en Cartagena estaba situado en la calle Don Roque. Y digo estaba, porque tras la reconstrucción de la fachada (único elemento que se conservaba del original) podemos darlo prácticamente por desaparecido.

Esta "rehabilitación", ha supuesto la pérdida de la preciosa tribuna original de madera que formaba un gran arco semicircular en cuyo remate se adivinaban las iniciales “F” y “S” del primer propietario, así como la preciosa cornisa ondulada que remataba el edificio. 

Comparativa de la cornisa original y la actual

Lo único que se han conservado de la fachada original son la bonita rejería, y una gran parte de la segunda planta, donde lo más original son los vanos de las dos puertas de acceso al balcón que se enmarcan en arcos de herradura, que recuerdan al arco de la portada del mihrab del oratorio de la Aljafería de Zaragoza*. 

Imagen antigua del conjunto de edificios que hubo en la Calle Don Roque
(Fuente: Archivo particular José Antonio Rodríguez)

Este estrecho edificio modernista unifamiliar de dos plantas, formaba parte de un conjunto de edificios modernistas muy interesantes que fueron completamente derribados, excepto la mencionada fachada que se mantuvo erguida durante décadas, amenazando con venirse abajo en cualquier momento, hasta que se acometió la mencionada "rehabilitación".

Aspecto original del edificio en la década de los sesenta del siglo pasado
(Fuente: Archivo particular José Antonio Rodríguez)
Aspecto a principios del siglo XIX
El edificio que recordaba en su estilo al modernismo belga, en la curvatura de las rejerías y la decoración de latiguillos, parece que fue construido probablemente hacía 1906, y aunque su autoría se la atribuyó Pérez Rojas, con ciertas dudas, al arquitecto Tomas Rico, no está documentada su participación en este edificio. 

Nosotros albergamos ciertas dudas sobre su autoría, ya que Rico nunca prodigó el estilo neoárabe en sus obras, al contrario que otros profesionales de esta época como Pedro Cerdán, o Víctor Beltrí.

Otra joyita que ha perdido Cartagena. Sin palabras.

* Información proporcionada por María José Lario